El parche anticonceptivo, comodidad para nuestra vida sexual

Por Ady Corona

México, D. F., (LaSalud.com.mx).- Al comenzar nuestra vida en pareja pasamos por diversidad de acontecimientos que debemos sobrellevar juntos y uno de más importantes es el relacionado con nuestra salud sexual y la manera en que cuidaremos del propio cuerpo para ejercerla de manera responsable.

En algunas ocasiones muchas féminas permiten que sus compañeros decidan por ellas sobre cómo van a protegerse al tener una vida sexual activa, ya que se ha acostumbrado socialmente a darle a la mujer el rol pasivo y al varón el poder de decidir sobre su compañera, sin que muchas tomen la iniciativa de cuidarse íntimamente. Es ahí cuando vienen muchos problemas tanto físicos como psicológicos por no saber decidir a tiempo ni la mejor manera de disfrutar de la convivencia total.

Conocemos o al menos hemos escuchado hablar de diversos métodos anticonceptivos tanto para la mujer como para el hombre, cada uno con sus riesgos y sus beneficios.

Esta vez nos toca conocer a fondo uno diseñado para la mujer y de aparente facilidad de aplicación: el parche, que brinda la misma efectividad que las pastillas o las inyecciones, mas no la protección casi total como lo pudiera ser el condón.

El parche anticonceptivo es parecido a una venda adhesiva cuadrada con color similar a nuestra piel que puede ser aplicado en la parte alta de nuestra espalda, en el vientre, en los glúteos o el antebrazo, siempre y cuando, luego de una revisión ginecológica, el doctor nos asevere que somos candidatas a usarlo.

Y es que pudiéramos pensar que un inofensivo parche sin diseño complicado y usado de manera auto recetada no acarrearía ningún tipo de problema a nuestra salud, pero es todo lo contrario.

Resulta que la compañía farmacéutica Ortho-McNeil, quien fabricó este método, tuvo que someter su propuesta a rigurosos exámenes de calidad y efectividad, por lo que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) fue la encargada de aprobar el parche para su uso y su venta. Con todos los anticonceptivos se vive el mismo proceso de aceptación por las instituciones de salud que avalan su utilidad, pero en el caso que tratamos, vamos a explicarles por qué este sencillo adhesivo puede ser dañino si se usa indebidamente.

El parche anticonceptivo desprende hormonas que al aplicarse sobre la piel son absorbidas y se van de forma directa al torrente sanguíneo, por lo que se calcula en un poco más del 60 por ciento de estrógenos que nuestro cuerpo recibe en comparación con una píldora, con lo cual el riesgo de que se presenten embarazos no deseados es casi inexistente, porque el moco cervical se hace más espeso y esto evita el paso de los millones de espermatozoides que pueden venir en una sola descarga de eyaculación de nuestra pareja.

No obstante, el parche sólo puede ser usado por mujeres que no pesen más de 90 kilos, porque la cantidad de hormonas que contiene pueden acarrear una descompensación cardiovascular y presentarse un derrame cerebral, asimismo, quienes tengan antecedentes de ataques cardiacos, de formación de coágulos o derrames deben evitarlo; pero lo más importante, quienes sean fumadoras compulsivas o deseen consumir tabaco durante el tiempo que se protejan con el parche, tienen mayor riesgo de padecer efectos secundarios de gran importancia.

Son tres parches los que vienen en las cajas de la marca comercial que los representa, por el momento la única, y se comienzan a aplicar el primer día que se nos presenta el sangrado de la menstruación; así, cumplida una semana, se cambia por el segundo parche y luego de otros siete días, el tercero. Justamente es aquí cuando se debe presentar la menstruación, por lo cual la utilización del parche además de brindar comodidad nos regula nuestro sangrado y nos proporciona efectividad anticonceptiva, sin reacciones secundarias sencillas y conocidas como brotes de acné, aumento de peso o pérdida de brillo tanto en el cabello como en los ojos.

Pasada una semana, se reinicia con el tratamiento, que es cuando nuestra menstruación se debe terminar. No obstante, si por algún motivo se nos olvida cambiar nuestros parches con la periodicidad recomendada, lo que se necesita hacer es utilizarlo como si se siguiera el proceso de forma normal, pero protegernos con otro anticonceptivo, para que al siguiente mes se recomience y no haya problema de algún embarazo no deseado.

Todo el tiempo que se utilice el parche se pueden tener relaciones sexuales sin problema de fecundar óvulos, sin embargo, debe haber revisión periódica con nuestro ginecólogo ante cualquier reacción extraña de nuestro cuerpo, pues se pueden presentar pequeños sangrados en periodos que no corresponden a nuestra regla.

Hasta aquí hemos mencionado algo de lo importante de este método, pero el dato complementario es que el parche solamente nos previene de embarazos no deseados y de la molestia de estar tomando píldoras en caso de que seamos muy desorganizadas, mas cabe resaltar que NO protege de enfermedades de transmisión sexual (ETS) como sí lo hace un condón, por lo que nuestros genitales quedan desprotegidos ante la presencia del VIH,  del Papiloma Humano o incluso de infecciones pequeñas pero de relevantes consecuencias.

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Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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