La devastadora presencia de un “intruso”en mi seno izquierdo

Primera de tres partes

México, D. F., 27 de octubre (Redacción Salud Mundo de Hoy).- El cáncer de mama es una enfermedad que en la mayoría de los casos se desarrolla sin que exista sensación de dolor, llega a la vida sin avisar y, en ocasiones, sin explicación lógica.

Muchos son los datos y la información que tenemos hoy a la mano sobre esta patología, pero pocas son las mujeres que se atreven a compartir su experiencia.

Relatar una vivencia lóbrega que transforma para siempre la vida no es fácil, pero es, sin duda, muy útil para crear conciencia entre las mujeres sobre esta demoledora enfermedad. Por eso en Mundo de Hoy nos hemos permitido reproducir el testimonio de una mujer valiente que con un espíritu férreo, resistencia, tenacidad, coraje y amor a la vida logró sobrevivir al cáncer de mama y que actualmente dedica su valiosa vida a brindar apoyo emocional a muchas mujeres que sufren la enfermedad a través de su trabajo en Fundación Cima, Rosa Ela Gijón.

“Este año ha sido un curso intensivo de amor a la vida, de dolor y de fuerza espiritual. Tengo 34 años y me diagnosticaron cáncer hace unos meses. Es un cáncer de mama en tercera etapa. En este momento estoy en proceso del tratamiento de quimioterapia, son ocho ciclos; después harán una valoración para la cirugía, que será inminente y, para terminar, un tratamiento de radioterapias. Desde un principio el oncólogo me dijo que me iban a hacer la cirugía, pero el tumor era tan grande que decidieron invertir el proceso, empezando por el tratamiento coadyuvante de quimioterapia.

Me descubrí el cáncer de una manera bastante curiosa. En el mes de marzo empecé a tomar clases de paddle. En ese momento estaba muy entusiasmada por comenzar un nuevo proyecto de trabajo. Quería continuar mi rumbo en el negocio de la repostería, pero también me interesaba probar nuevos horizontes. De repente, justo el primer día que empecé a trabajar en la agencia de viajes, me levanté y, para mi sorpresa, descubrí que me había acostado con el seno de un tamaño y me había levantado con el seno de otro tamaño. Evidentemente no fue de esa manera, pero así lo sentí. Al meterme al baño me observé y me dije “¿Qué pasa?, siento extraño mi pecho”. Pensé que era por el ejercicio que estaba haciendo en el paddle, porque soy zurda y el pecho inflamado precisamente era el izquierdo, así que se lo atribuí por completo a este deporte.

La ginecóloga con la que yo acostumbraba ir no estaba, por fortuna, porque evidentemente no era muy buena, ya que hacía menos de siete meses que había ido a mi revisión. Así que fui a otro ginecólogo. En cuanto me descubrí el seno su cara de asombro prácticamente me lo dijo todo. Él trató de ser prudente, pero me mandó a hacer una mastografía. “¿Tienes seguro social?”, me preguntó el médico cuando le llevé los resultados. Le contesté que no, pues apenas llevaba pocos días en mi nuevo trabajo. Me explicó entonces que la mastografía no era contundente, pero consideraba necesaria la opinión de un oncólogo. También me dijo que compartiera con alguien lo que estaba pasando, pues de resultar los exámenes positivos se me avecinaban tiempos muy difíciles. 

Todo fue tan rápido que no tuve tiempo de deprimirme. Tenía que hablar con el contador de la empresa, darme de alta en el Seguro para poder actuar; pero lo más angustiante era enfrentar la reacción de mi jefa por no ser precisamente la empleada que más le convenía en ese momento. La preocupación por perder mi trabajo era lo más terrible.

En el Seguro Social me trataron de maravilla. Allí conocí a un oncólogo, el doctor Jaime Rivera Castro, que se tomó mi caso de una manera muy especial y me recomendó con el doctor Juan Alejandro Silva, jefe del Departamento de Oncología Médica del Centro Médico Siglo XXI. También acudo con el doctor Carlos Sánchez Basurto, quien en la primera consulta me dio aliento y muy buenas esperanzas de sanación.

En cuanto el oncólogo me revisó, me hizo una punción para mandarla a Patología. La patología fue un mero trámite, mi cáncer ya era un hecho. El tumor era de seis centímetros aproximadamente”.

* Testimonio reproducido del libro “Matices, 27 testimonios de sobrevivientes de cáncer de mama” de la Asociación Mexicana Contra el Cáncer de Mama, A.C. (2003)


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Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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