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Guía de manejo antirretroviral del VIH: una visión integral de la atención en México

Actualización de criterios clínicos, tratamiento, seguimiento y abordaje integral de las personas que viven con VIH

Por: Redacción

LaSalud.mx | Vih.lat | LaSalud.lat, Ciudad de México, 1 de octubre de 2026 .- La atención de las personas que viven con VIH en México se sustenta en un abordaje que va más allá de la elección de un esquema antirretroviral. La Guía de Manejo Antirretroviral de las Personas con VIH, elaborada por el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/Sida y Hepatitis (Censida) y la Secretaría de Salud, reúne los criterios para la evaluación, tratamiento y seguimiento de las personas con VIH y establece un marco de atención que incorpora tanto el control de la infección como la prevención, detección y manejo de otras condiciones de salud. El documento señala que el tratamiento antirretroviral (TAR) está recomendado para todas las personas que viven con VIH, independientemente de su conteo de células CD4 o de la presencia de síntomas, y plantea como principio la necesidad de diagnosticar y tratar lo más rápidamente posible.

La actualización de 2025 refleja la transformación que ha experimentado el manejo del VIH durante las últimas décadas. El propio documento describe cómo la evolución de las herramientas diagnósticas y terapéuticas modificó el pronóstico de la infección: desde los primeros años de la epidemia, marcados por una elevada mortalidad, hasta la disponibilidad de tratamientos capaces de favorecer la recuperación inmunológica, disminuir la progresión de la enfermedad y mejorar la expectativa de vida. En México, otro momento relevante fue la garantía del acceso gratuito a la terapia antirretroviral entre 2000 y 2003, mientras que en 2015 se estableció la estrategia de tratamiento universal, sin condicionarlo a una cuenta específica de CD4 ni a la presencia de enfermedades definitorias de enfermedad avanzada.

En este escenario, la Guía de manejo antirretroviral ya no se limita a establecer qué medicamentos utilizar. Su alcance se ha ampliado conforme han cambiado las necesidades de atención. El documento, que originalmente surgió para orientar la prescripción de antirretrovirales y contribuir a garantizar el abasto de terapias seguras, efectivas y de menor costo, evolucionó hacia un instrumento para el manejo integral de las personas que viven con VIH. Esta transformación incorpora los retos actuales del diagnóstico, la prevención y el tratamiento, así como la atención de enfermedades transmisibles y no transmisibles que pueden coexistir con la infección.

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La edición 2025 incluye cuatro capítulos principales dedicados a la evaluación inicial y subsecuente de las personas que viven con VIH; el tratamiento antirretroviral en población adulta; el tratamiento en niñas, niños y adolescentes; y la atención durante el embarazo. A estos contenidos se suman anexos específicos sobre comorbilidades no transmisibles, uso de antirretrovirales para prevenir la infección, otras infecciones, vacunación, coinfección con hepatitis B y C, tuberculosis, neoplasias, salud mental y consideraciones especiales.

Cabe señalar que, esta guía se vincula estrechamente con manuales operativos y herramientas de evaluación clínica que permiten estandarizar la atención integral. Entre ellos destaca el Manual Operativo para Implementar la PrEP en México, que organiza el suministro, la difusión, el monitoreo y el acceso a la profilaxis preexposición bajo modalidades institucionales y comunitarias. De igual forma, la Guía para otorgar Profilaxis Pre Exposición (PrEP) y la Profilaxis Post Exposición (PEP) en México complementa este marco con lineamientos para la prevención de infecciones de transmisión sexual y el manejo de esquemas preventivos adicionales.

El primer componente de la atención es la evaluación clínica. Para las personas adultas, la Guía contempla antecedentes familiares y médicos, comorbilidades, alergias, medicamentos concomitantes, hábitos, vacunación, antecedentes de infecciones oportunistas y aspectos relacionados con la salud sexual y reproductiva. La valoración física incluye signos vitales, peso, talla e índice de masa corporal, revisión de piel, orofaringe, aparato cardiopulmonar, abdomen, ganglios linfáticos y sistema musculoesquelético, además de evaluaciones neurológica, neurocognitiva y psiquiátrica.

El seguimiento incorpora, además, herramientas para determinar la evolución de la infección y detectar problemas de salud asociados. La carga viral del VIH y el conteo de linfocitos CD4 forman parte del monitoreo, junto con pruebas para identificar infecciones de transmisión sexual, hepatitis virales, tuberculosis y alteraciones relacionadas con el virus del papiloma humano. El documento también establece estudios de laboratorio y gabinete para vigilar parámetros hematológicos, metabólicos, hepáticos, renales, cardiovasculares y óseos, con frecuencias que se ajustan al escenario clínico y a la respuesta al tratamiento.

El abordaje contempla las particularidades de las distintas etapas de la vida. En niñas, niños y adolescentes se consideran antecedentes de transmisión vertical, tratamientos previos, vacunación, entorno familiar, revelación del diagnóstico, desarrollo puberal, salud sexual y reproductiva, consumo de sustancias y desarrollo psicomotor. También se contempla la intervención de distintas disciplinas, como psicología, nutrición, odontología, neurología, cardiología y ginecología, de acuerdo con las necesidades identificadas durante el seguimiento.

La actualización también incorpora nuevos contenidos para responder a problemas que forman parte de la atención contemporánea del VIH. Entre ellos se encuentran la vacunación, las enfermedades neoplásicas y la actualización del abordaje de infecciones oportunistas como criptococosis y tuberculosis, incluyendo las posibles interacciones medicamentosas. Asimismo, se integran recomendaciones para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión arterial sistémica, además de actualizarse el seguimiento de las personas gestantes y mantener consideraciones específicas para la población pediátrica y adolescente.

El propósito que articula estos componentes es establecer lineamientos para una atención integral que permita alcanzar el mejor control virológico y metabólico, fortalecer las estrategias de prevención, tamizaje y control de enfermedades crónicas no transmisibles y, como objetivo principal, contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas que viven con VIH.

De esta manera, la Guía de Manejo Antirretroviral de las Personas con VIH 2025 funciona como un documento de referencia para comprender cómo debe organizarse la atención del VIH en México: desde el momento del diagnóstico y la decisión de iniciar tratamiento, hasta el monitoreo de la respuesta terapéutica y la identificación de otras necesidades de salud. Su contenido refleja el tránsito de un modelo centrado principalmente en el control de la infección hacia una atención longitudinal, en la que el tratamiento antirretroviral constituye un componente esencial de un proceso más amplio de cuidado.

Puedes consultar la Guía de Manejo Antirretroviral de las Personas con VIH 2025, haciendo clic en el link o en la siguiente imagen.

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D.E.

Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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