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Instalaciones del Instituto Nacional de Rehabilitación albergan museo de sitio Coyotlatelco

Las personas con discapacidad requieren una política de inclusión y colaboración activa de la sociedad, “en el Instituto Nacional de Rehabilitación “Luis Guillermo Ibarra Ibarra” (INRLGII) esta es una de nuestras razones de ser”, afirmó su Director General, Carlos Pineda Villaseñor.

Al encabezar la ceremonia de reinauguración del Museo Coyotlatelco, el Director General sostuvo que otro de los propósitos centrales en el INRLGII es brindar atención médica integral de alta especialidad, totalmente gratuita para las personas sin seguridad social en todo lo que requieren, como exámenes médicos y clínicos, atención y medicamentos.

Subrayó que los institutos y hospitales atraviesan por un profundo proceso de transformación social, y desde el INRLGII se ha impulsado un modelo de atención clínica y hospitalaria con enfoque diferenciado, intercultural, con perspectiva de derechos y equidad de género.

Al referirse al museo, Pineda Villaseñor señaló que, a principios de la década de los noventa, durante la construcción de lo que entonces sería el Centro Nacional de Rehabilitación (CNR), fue descubierto un yacimiento arqueológico que incluía restos humanos y piezas como vasijas, tepalcates, hachas, molcajetes, alisadores, manos de metate y metates, que correspondían a una aldea formada por un espacio residencial, un área ceremonial y una plaza.

Después de la notificación del hallazgo por parte de las autoridades del sector Salud, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizó el levantamiento y la investigación de las piezas, que concluyó que se trata de un asentamiento prehispánico correspondiente a las culturas tolteca, coyotlatelco, azteca y mazapán, cuya existencia se extendió en el tiempo desde el año 650 d C. al 1400 d C.

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En julio de 2002, el CNR y el INAH acordaron erigir el Museo Coyotlatelco en las instalaciones del hoy Instituto Nacional de Rehabilitación. Después de 14 años de existencia del espacio museográfico, el temblor del 19 de septiembre del 2017 obligó a retirar las piezas, que quedaron a resguardo y conservación del INAH.

En ese contexto, el director general del INR hizo referencia al mito prehispánico de Nanahuatzin. Tras el agotamiento de los cuatro soles precedentes, los dioses de Teotihuacán se reunieron y pidieron que de entre ellos surgieran dos voluntarios que tendrían que sacrificarse lanzándose a las llamas para posibilitar el nacimiento del quinto sol.

Esos dos voluntarios fueron Tecuciztécatl, un dios soberbio, y Nanahuatzin, un dios humilde que además sufría de llagas y discapacidades. Cuando llegó el momento de arrojarse al fuego, Tecuciztécatl lo intentó cuatro veces, pero en todas ellas se arrepintió; en cambio, Nanahuatzin se arrojó valientemente al primer intento y se convirtió en el quinto sol.

Tecuciztécatl, que se arrojó después, se convirtió en la luna. El resto de los dioses, al ver que el sol no se movía, decidieron sacrificarse también para poner al sol en movimiento surgiendo con ello el día, la noche, las estaciones, el flujo del tiempo y un nuevo ciclo vital.

Pineda Villaseñor señaló que la inclusión y colaboración son esenciales para alcanzar grandes logros. “Se necesitó del sacrificio de los demás dioses para poner en movimiento el sol. Así es que todos, independientemente de su estatus o poder, tuvieron un papel que desempeñar en la creación”.

Pineda Villaseñor precisó que el mito de Nanahuatzin puede ser visto como una alegoría del potencial de las personas con discapacidad para autotrascender y alcanzar sus metas. “Como Instituto Nacional de Rehabilitación, necesitamos reconocer plenamente estas enseñanzas para aplicarlas a la rehabilitación médica integral en nuestro diario quehacer”.

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Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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