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Latinoamérica frente al Síndrome Intestino Irritable: diagnóstico sólido, práctica variable

El uso generalizado de criterios Roma IV contrasta con la alta solicitud de estudios complementarios

Por: Redacción

LaSalud.mx / LaSalud.lat, Ciudad de México, 16 de abril de 2026 .- Un estudio publicado en la Revista de Gastroenterología de México examinó cómo especialistas en neurogastroenterología de Latinoamérica abordan el diagnóstico y tratamiento del síndrome del intestino irritable, revelando tanto coincidencias con guías clínicas como variaciones en la práctica cotidiana.

La investigación evidenció que, si bien existe alineación con recomendaciones locales e internacionales, persiste la sobreutilización de algunos estudios diagnósticos y tratamientos con evidencia limitada, lo que plantea interrogantes sobre la práctica clínica en la región.

Metodología y perfil de los participantes

El estudio, de diseño transversal, incluyó a 97 especialistas en neurogastroenterología de 14 países latinoamericanos, quienes participaron mediante encuestas en línea compuestas por 111 preguntas relacionadas con su práctica clínica.

La mayoría de los participantes provenía de México (52%), seguido de Argentina (11,3%) y Chile (7,2%). Asimismo, 82,5% de los encuestados ejercía en el ámbito privado, lo que aporta contexto sobre el entorno de atención predominante.

Criterios diagnósticos y uso de estudios complementarios

En relación con el diagnóstico, el 98% de los especialistas reportó utilizar los criterios de Roma IV, considerados estándar clínico para esta enfermedad. Además, todos indicaron pruebas de laboratorio ante la presencia de signos de alarma.

Sin embargo, el estudio identificó una elevada frecuencia en la solicitud de estudios complementarios: 90% indicaba colonoscopía en pacientes mayores de 50 años, 73% solicitaba tomografía computarizada abdominopélvica y 66% recurría a pruebas de aire espirado para detectar sobrecrecimiento bacteriano.

También se reportó que 96% utilizaba manometría anorrectal en pacientes con estreñimiento y síntomas evacuatorios, lo que refleja una tendencia hacia el uso intensivo de herramientas diagnósticas.

Perspectiva de especialistas sobre el uso de pruebas

El Dr. Max Schmulson, profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y jefe interino de la Unidad de Medicina Experimental Dr. Ruy Pérez Tamayo (UME), explicó que los estudios complementarios deben limitarse a casos con signos de alarma.

En su planteamiento, señaló que existe un uso excesivo de pruebas de laboratorio y gabinete en diversos contextos, lo que hace necesario comprender con mayor precisión lo que ocurre en la región.

Asimismo, indicó que es necesario investigar por qué un porcentaje elevado de especialistas solicita tomografías, considerando que estas tienen utilidad limitada en pacientes sin signos de alarma. También sugirió que factores como la formulación de las preguntas en el estudio podrían haber influido en los resultados.

El especialista añadió que será importante analizar por qué la manometría anorrectal se solicita con mayor frecuencia en el sector público, así como la alta utilización de pruebas de aire espirado en países como Argentina y Chile, a pesar de no contar con respaldo rutinario en guías clínicas.

Estrategias terapéuticas y variabilidad regional

En cuanto al tratamiento, los resultados mostraron que los antiespasmódicos son los fármacos más utilizados (99%), destacando el uso de trimebutina, sola o combinada con dimeticona.

Para pacientes con predominio de estreñimiento, se reportó el uso de polietilenglicol (92%), psyllium (89%), prucaloprida (77%) y linaclotida (60%). En casos con predominio de diarrea, los especialistas indicaron rifaximina (96%), colestiramina (81%) y probióticos (95%).

El estudio también evidenció que los probióticos se emplean en ambos subtipos clínicos, incluso en pacientes con estreñimiento (84%), lo que sugiere una amplia adopción pese a la limitada evidencia en algunos casos.

Adicionalmente, 94% de los especialistas indicó neuromoduladores como tratamiento de segunda línea, mientras que 83% recomendó dieta baja en carbohidratos fermentables y 99% derivó a psicoterapia en presencia de síntomas depresivos.

Interpretación clínica y opinión experta

La Dra. Verónica Ayala, gastroenteróloga, endoscopista y presidenta de la Sociedad Ecuatoriana de Gastroenterología y Endoscopia Digestiva de Quito, valoró los resultados como representativos del manejo regional.

Desde su perspectiva, el estudio permite identificar patrones de práctica clínica y resalta la importancia de individualizar el tratamiento según la sintomatología de cada paciente.

Además, subrayó la relevancia de contar con criterios diagnósticos claros y evitar confundir el síndrome del intestino irritable con otras patologías, recomendando el uso de guías clínicas y la identificación de signos de alarma como elementos fundamentales en la práctica médica.

Retos pendientes en la práctica clínica

El análisis también plantea interrogantes sobre el uso extendido de ciertas intervenciones. En particular, el empleo de dietas restrictivas como la dieta baja en carbohidratos fermentables genera debate, ya que algunos estudios no han demostrado su superioridad frente a otras estrategias dietéticas.

El Dr. Schmulson señaló que estas dietas pueden ser excesivamente restrictivas y requieren supervisión especializada, lo que no siempre ocurre en la práctica clínica.

Asimismo, destacó la necesidad de investigar el uso generalizado de probióticos sin evidencia sólida en algunos casos, así como la importancia de comprender mejor las decisiones clínicas en diferentes contextos de atención.

Necesidad de ampliar el conocimiento en atención general

Dado que el síndrome del intestino irritable es una condición frecuente, el estudio plantea la importancia de analizar cómo es abordado por médicos generales, internistas y gastroenterólogos no especializados en neurogastroenterología.

El Dr. Max Schmulson enfatizó que estos profesionales son quienes con mayor frecuencia atienden a estos pacientes, por lo que comprender sus prácticas resulta fundamental para mejorar la atención.

En esta línea, la Dra. Ayala recomendó fortalecer la formación médica para asegurar diagnósticos precisos y evitar errores clínicos, destacando la importancia de remitir a especialistas cuando el paciente no responde a tratamientos iniciales o presenta signos de alarma.

Un panorama regional en evolución

El estudio evidencia que el abordaje del síndrome del intestino irritable en Latinoamérica combina adhesión a criterios diagnósticos estandarizados con variaciones en la práctica clínica, influenciadas por factores como disponibilidad de recursos y contexto sanitario.

En este contexto, se resalta que la optimización del uso de herramientas diagnósticas, la selección adecuada de tratamientos y el fortalecimiento de la formación médica son elementos clave para mejorar la atención, destacando especialmente que la alineación con evidencia científica y la reducción de intervenciones innecesarias pueden contribuir a un manejo más eficiente y seguro de esta enfermedad.

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D.E.

Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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