Intervención del farmacéutico mejora el tratamiento de las personas dependientes
Pretende garantizar la accesibilidad de determinados
servicios, ofrecidos por el farmacéutico, especialmente a aquellas personas
dependientes y con tratamiento farmacológico, para conseguir una mayor
seguridad y efectividad de la medicación.
En cuanto a los resultados de este proyecto piloto de
Atención Farmacéutica a personas dependientes, el vicetesorero del Colegio de
Farmacéuticos de Badajoz, España, Manuel Pulgarín, uno de los farmacéuticos
participantes, ha sido el encargado de dar a conocer los más interesantes,
señalando que a través del mismo se ha detectado un total de 33 Problemas
Relacionados con el Medicamento (PRM), siendo el incumplimiento terapéutico el
principal problema detectado.
A este, según sus palabras, le siguen el de administraciones
erróneas del medicamento y, en menor medida, duplicidades o dosis, pauta y/o
duración del tratamiento no adecuadas, características personales y otros
problemas de salud que afectan al tratamiento. Además, de los PRM, doce fueron
prevenidos, dieciocho fueron resueltos y cinco no.
Al mismo tiempo, se han detectado un total de siete
Resultados Negativos asociados a la Medicación (RNM), entre los cuales tres
“inefectividades cuantitativas” del medicamento, dos necesidades del
medicamento ante un problema de salud no tratado, una no necesidad del
medicamento y una inseguridad cuantitativa. De estos, dos resultados negativos
fueron prevenidos y el resto resueltos, apuntó Pulgarín.
Respecto al cumplimiento terapéutico, tras la intervención
del profesional farmacéutico se ha observado una mejora en el grado de
cumplimiento por parte del paciente. Así, en un primer momento, diez pacientes
se mostraban no cumplidores del tratamiento prescrito (58,8%), disminuyéndose a
cinco pacientes (29,4%) al final del proyecto.
Igualmente, entre las intervenciones propuestas por parte
del farmacéutico, en 14 de los 17 pacientes se preparó un Sistema de
Dosificación Personalizada (SPD), en nueve se facilitó Información
Personalizada sobre la Medicación (IPM) y se ofreció educación sanitaria; en
ocho se derivó a seguimiento “farmacoterapéutico” personalizado, en
uno se derivó al médico proponiendo cambios en el tratamiento y en otro se
derivó al médico comunicando el Problema Relacionado con el
Medicamento/Resultado Negativo asociado a la Medicación.
Por último, y centrándose en las características de los
%u2018protagonistas’ de este estudio, ha señalado que en cuanto al perfil de los 17
pacientes participantes en el proyecto piloto, la media de edad ha sido de 74,8
años; 12 mujeres y 5 hombres; cuatro pacientes viven solos, trece de ellos
necesitan cuidadores; tres presentan un grado de dependencia III, cinco
pacientes presentan un grado de dependencia II y ocho pacientes presentan un
grado de dependencia I.
En definitiva, y como conclusión, Pulgarín ha calificado de
“muy positivos” los resultados obtenidos, subrayando que en el
“reclutamiento” de los pacientes no han participado los médicos; ha
mejorado el cumplimiento terapéutico después de la intervención realizada por
el farmacéutico en gran parte gracias al uso del SPD (14 de 17 pacientes); el
paciente y el cuidador valoran “positivamente” este proyecto; y todos
los farmacéuticos encuestados recomendarían la extensión de este proyecto a
otras oficinas farmacéuticas.
“Nosotros le rellenamos las ampolletas de plástico con
la medicación prescrita para el desayuno, la comida, la cena y la noche; se lo
damos por semana desde la Oficina de Farmacias y ellos lo rompen y ya saben así
lo que se han tomado”, detalló el farmacéutico.
