Desarrollan en IPN prótesis ocular biónica con movimientos coordinados.

    Uno de los propósitos de la ingeniería biónica es generar nueva tecnología que incida en el bienestar del ser humano; bajo ese precepto, estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollaron una prótesis ocular biónica con movimientos coordinados, la cual, además de mejorar notablemente la apariencia estética de las personas que por diversas circunstancias han perdido un órgano visual, contribuye a elevar su nivel de autoestima. 

      El proyecto de investigación desarrollado por Gerardo Reyes García y Héctor Chayan Valtierra Vallejo, egresados de la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Tecnologías Avanzadas (UPIITA), para obtener el título de Ingenieros en Biónica, constituye una innovación porque a diferencia de las prótesis oculares que actualmente se adaptan, el ojo artificial posee un mecanismo que permite al paciente movimientos armónicos y sincronizados con su ojo natural.

      Reyes García explicó que la prótesis no ofrece visión, es de carácter estético y está limitada sólo al movimiento conjugado con el ojo natural. Para ello utiliza sensores superficiales en el rostro de una persona con un órgano visual a fin de extraer las señales específicas para generar un desplazamiento conjunto: ojo natural-prótesis, y lograr movimientos horizontales y verticales con alto grado de naturalidad. 

       %u201CCon esta prótesis no tratamos únicamente de rellenar una cavidad, sino de ofrecer al paciente un producto que le de un aspecto más natural%u201D, agregó, al señalar  que se diseña de manera personalizada porque las dimensiones oculares de cada persona son distintas.  

     %u201CEn muchas ocasiones las personas no pierden únicamente el órgano externo, sino también músculos, nervios e incluso el párpado, por lo que es necesario un diseño particular de cada prótesis%u201D, precisó. 

      Recalcó  que este ojo artificial -que desarrollaron con la asesoría de los investigadores de la UPIITA, Gonzalo Solís Villela, José de Jesús Garnica Verdiguel y Ricardo Roberto Horta Olivares-, se puede adaptar únicamente a personas que han perdido uno de sus dos órganos visuales, pues de lo contrario no tienen ningún referente para coordinar movimientos. 

     Reyes García detalló que para adaptar la prótesis, el cirujano primero prepara o valida una cavidad con un espacio superior a 30 centímetros cúbicos y, una vez que se tiene el volumen apropiado, el ojo artificial se debe envolverse en un biomaterial compatible con el cuerpo para que no exista rechazo o genere algún problema al ser insertado. 
 
     
Comentó  que para evitar que el ojo artificial flote en la cavidad, se requieren fijadores elaborados con metal de grado quirúrgico, los cuales ayudan a dar soporte y permiten que la prótesis sea removible, debido a que en determinados periodos el paciente debe acudir al centro hospitalario para revisión y para darle el mantenimiento necesario a los sistemas micro electrónicos. 

     El alumno de la UPIITA refirió que el cirujano es el que determina hasta qué grado la cirugía remueve músculo y tejido, además de que la prótesis biónica funciona mejor en una persona exenterada, es decir, cuando carece de globo ocular, grasa, músculos, vasos y nervios. 

      Destacó  que ya se han realizado múltiples pruebas para evaluar el movimiento del ojo artificial y éstas han sido satisfactorias, pero aún no ha sido colocado dentro de una cavidad anoftálmica. %u201CBuscamos apoyo con inversionistas para continuar el proyecto, pues se trata de tecnología altamente especializada y por ello se deben afinar muchos detalles, por ejemplo, actualmente el sistema se alimenta con baterías, pero al estar dentro del organismo es diferente y tenemos que buscar el mecanismo idóneo para que funcione%u201D. 

      En ese sentido, Reyes García expuso que hasta el momento no se ha definido cuál será la fuente de energía para que el sistema  tenga una alimentación de larga duración, por tanto se tiene que investigar la mejor opción y posteriormente adaptarla al mecanismo.

      También señaló la necesidad de miniaturizar el prototipo que ahora tiene una dimensión de entre 25 y 30 centímetros cúbicos, pero lo ideal es que esté por debajo de 25 centímetros cúbicos para facilitar su inserción en la cavidad orbitaria. 

     El joven investigador enfatizó que este proyecto no concluye con la obtención de un título de ingeniero. Se trata de una tecnología innovadora en la que se continúa trabajando para mejorar la prótesis ocular biónica y, posteriormente, ponerla al alcance de las personas que lo requieran. 

     Subrayó  que los resultados que obtuvieron con este desarrollo tecnológico se deben a la excelente calidad educativa que ofrece el Instituto Politécnico Nacional, ya que los conocimientos que imparte esta casa de estudios son de muy alto nivel y permiten generar tecnología de vanguardia y de calidad internacional.  

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Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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