Las mujeres que no quieren ser madres

La maternidad es instintiva, hormonal, filogenética y posee una gran carga de simbolismos, sociales, económicos, religiosos, familiares y por ende, psicológicos. Socialmente es vista como sinónimo de realización. Económicamente fue concebida como la continuación de la empresa o el trabajo familiar. Y precisamente en la familia se define como el gran acontecimiento, al igual que en la relación de pareja. No obstante, para muchas mujeres mexicanas lo anterior no aplica en su vida. “La maternidad está llena de simbolismos porque históricamente marcó íntimamente a la mujer como madre; no obstante, la realidad indica que para un grupo significativo de mujeres, la maternidad ha pasado a un segundo término. Para ellas, esta cita con la naturaleza se pospuso e incluso se canceló”, explicó la Dra. Jael Alatriste, presidenta electa del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS) para el periodo 2012 – 2014.

“Este grupo de mujeres se quitó el yugo histórico que tuvo durante milenios, social, cultural e incluso religioso y se dio cuenta que en la vida no todo es la maternidad. Al estar a la par del hombre se redefinió el paradigma que teníamos de la mujer – madre. Ahora, puede ser todo menos eso, porque no les importa en lo más mínimo procrear”, explicó.

Según datos del Consejo Nacional de Población (CONAPO), en México la maternidad se ha postergado entrada la década de los treinta, sobre todo en las clases medias urbanas (DF, Monterrey, Guadalajara), donde la tasa de natalidad ha disminuido drásticamente; por ejemplo, el promedio de hijos por mujer es de 1.68 en esas ciudades. Sin embargo, aunque no se tiene datos exactos, se ha observado un incremento significativo de mujeres que optan por postergar e incluso cancelar su maternidad, sobre todo en aquéllas que son profesionistas y que detentan altos puestos directivos, gerenciales y artísticos.”Ahora la mujer estudia o trabaja desde joven. Tiene éxitos laborales y es altamente competitiva. Puede tener diversas parejas a lo largo de su vida y en lo personal se siente llena, tan satisfecha que percibe a la maternidad como algo lejano y fuera de su contexto”.

Incluso, sostuvo Alatriste, en eI IPCS se han detectado a varias mujeres que literalmente sienten fobia a la maternidad y esto se fundamenta por diversas causas: “Vivieron episodios tristes en su infancia, donde todavía está latente el paradigma de la madre ‘santa’ y abnegada que sufrió constantes vejaciones y agresiones. Por lo que ni siquiera perciben a la maternidad como una posibilidad e incluso la vida en pareja les parece prescindible”.

Las mujeres que no quieren ser madres tienen las siguientes características:

– Son mujeres exitosas o en vías de serlo que no tienen tiempo ni deseo de ser madres.  
– Tuvieron una infancia complicada y vivieron una mala relación entre sus padres, por lo que son incapaces de tener una pareja estable.
– No tuvieron oportunidad de identificarse positivamente con su propia madre y está bloqueado ese instinto desde el punto de vista psicológico.

Alatriste también describe otro grupo de mujeres que no pudieron ser madres: “Aquellas que por su tren de vida, lo pospusieron. Ellas han tenido además una excelente relación de pareja, pero cuando ambas partes tomaron la decisión de tener hijos, fue demasiado tarde, porque la edad biológica de la mujer ya no fue la oportuna”.

En economías más desarrolladas que la mexicana se observa que ya es un problema la falta de natalidad, como por ejemplo en Francia, Italia, Alemania, Países Bajos, Escandinavia y varios países de Europa Central, donde el porcentaje de mujer – hijo es de menos de uno, por lo que puede concluirse que a mayor desarrollo de la mujer, menor es el porcentaje de la maternidad. “En México aún no sucede debido a que el panorama cambia mucho en el ambiente rural, donde permanecen intactos los valores tradicionales. En promedio, la mujer mexicana tiene 2.13 hijos”.

“En el IIPCS analizamos el problema desde el punto de vista de la psicología profunda y podemos afirmar que sí existe un incremento de las mujeres que no quieren ser madres y se da por dos motivos fundamentales: porque no lo desean en vías de su superación personal y por sus dificultades personales:

En el primer caso es una decisión personal, donde la mujer rompe con los estereotipos tradicionales y antepone sus propios principios. Se trata de mujeres centradas eh sus propios intereses que bloquearon el instinto materno. 

El segundo grupo contempla a mujeres con poco amor hacia sí mismas y que padecieron una infancia difícil con ausencia de afecto por parte de su madre o el ambiente familiar que vivieron fue de hostilidad y pocas muestras afectivas en las relaciones interpersonales entre los miembros de su familia: “En su fuero interno tienen terror a repetir la historia y por esta razón toman la decisión de no ser madres.”

Para concluir, la especialista sostuvo que al organismo acuden con mayor frecuencia las mujeres del segundo grupo, porque finalmente la decisión de no ser madres no tiene bases sólidas: “La maternidad es una opción gratificante para las mujeres, pero si se opta por no tenerla y se tiene bases psicológicas sólidas para tomar esta decisión, lo más probable es que en el futuro no cause mayores conflictos y se tenga la oportunidad de realizar la maternidad de forma simbólica con sobrinos o parientes cercanos o amistades  . En cambio cuando se trata de mujeres que basan esta importante decisión por sus miedos internos, a veces no conocidos, es probable que experimenten en un futuro próximo mucha culpabilidad y frustración. En este caso una opción es acudir con un especialista para analizar la forma y el fondo del problema”, concluyó.

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Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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