Ejerza una sana maternidad
Para desempeñarlo de una manera sana, se requiere una alta dosis de flexibilidad y creatividad. Sólo por el hecho de dar lo mejor de una misma, se podría decir que es una buena madre. Es necesario prodigar cuidados y amor primero a uno mismo.
No es posible dar lo que no se tiene para sí misma Recordemos que los sentimientos de culpabilidad no son un elemento de ayuda.
Por eso hay que cuestionarse siempre si lo que una hace es lo adecuado. Para eso hay que preguntar, averiguar y cuestionarse.
Gracias a los errores aprendemos. Tomamos nota de lo sucedido, corregimos e intentamos de otra manera. Es importante transmitirles a los hijos un buen modelo de amor propio.
Y recuerde siempre que la madre perfecta no existe. ¡Todas las madres cometemos errores!