Poliomielitis, casi erradicada del planeta

México, D. F., 29 de octubre (Redacción Salud Mundo de Hoy).- La poliomielitis es una infección causada por el “poliovirus”, virus que afecta al sistema nervioso central. En su forma aguda causa inflamación en las neuronas motoras de la columna vertebral y del cerebro y lleva a la parálisis, atrofia muscular y muy a menudo deformidad. En el peor de los casos puede causar parálisis permanente e incluso la muerte. También se le conoce como parálisis infantil, pues quienes contraen la enfermedad son especialmente los niños de entre cinco y diez años.

El virus entra por la boca y la nariz, se multiplica en la garganta y en el tracto intestinal donde es absorbido y se disemina a través de la sangre y el sistema linfático. El período de incubación (el tiempo desde la infección inicial con el virus hasta el desarrollo de los síntomas de la enfermedad) dura, en promedio, entre 7 y 14 días.

Tipos de polio

Hay tres patrones básicos de infección por polio: infección subclínica, no paralítica y paralítica. La poliomielitis clínica afecta al sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) y se divide en las formas no paralítica y paralítica. En la infección subclínica no se presentan síntomas o éstos sólo duran 72 horas o menos, pueden ser: fiebre leve, dolor de cabeza, malestar general, dolor de garganta, garganta enrojecida y  vómitos.

La poliomielitis no paralítica presenta síntomas que duran de una a dos semanas, entre los que destacan: fiebre moderada, dolor de cabeza, vómitos, diarrea, fatiga, irritabilidad, dolor o rigidez en la espalda, brazos, piernas (pantorrillas), cuello y abdomen; sensibilidad muscular y espasmos en cualquier área del cuerpo, y erupciones en la piel acompañadas de dolor

En el caso de la poliomielitis paralítica, la fiebre ocurre de cinco a siete días antes que otros síntomas, que son varios: dolor de cabeza, rigidez de nuca y espalda, debilidad muscular asimétrica (sólo en un lado o empeora en un lado) que avanza hasta la parálisis; sensibilidad anormal al tacto; dificultad para comenzar a orinar, estreñimiento, distensión abdominal, dificultad para deglutir, dolor muscular, espasmos o contracciones musculares, babeo, dificultad para respirar, e  irritabilidad. La enfermedad puede parecerse a la encefalitis y afectar los nervios craneales, por ello también se presentan dificultades con la expresión facial y la masticación.

Detección y tratamiento

Los cultivos virales de garganta, las deposiciones o del líquido encefalorraquídeo (LCR) confirman el diagnóstico de la enfermedad. El examen rutinario de LCR puede ser normal o mostrar un ligero incremento en la presión, la proteína y los glóbulos blancos. Otra forma de hacer el diagnóstico es evaluar el aumento en los niveles de anticuerpos para el virus de la polio.

El pronóstico de la enfermedad varía dependiendo de la forma en que se presente y el sitio afectado. Si la médula espinal y el cerebro no se han afectado, como ocurre en más del 90 por ciento de los casos, es posible que se pueda dar una recuperación completa. En caso contrario, la enfermedad puede terminar en la muerte, generalmente por dificultades respiratorias.

Los síntomas se tratan de acuerdo con su gravedad. Los antibióticos se pueden utilizar para tratar las infecciones de las vías urinarias, mientras que medicamentos como el betanecol pueden reducir la retención urinaria. Se administran también analgésicos para reducir los dolores. Pero en general no se suministran narcóticos, pues aumentan el riesgo de dificultad respiratoria. A largo plazo, la fisioterapia, los dispositivos ortopédicos, y las cirugías ortopédicas pueden ayudar a maximizar la recuperación de la fuerza y de la función muscular.

Casi erradicada

Entre 1840 y 1950, la poliomielitis fue una epidemia mundial, pero desde que se desarrollaron las vacunas contra ella, la incidencia se redujo enormemente. Los brotes todavía ocurren en los países desarrollados, generalmente en grupos que no han sido vacunados, a menudo después de un viaje a una región donde la enfermedad es común.

Gracias a la campaña masiva de erradicación global durante los últimos 20 años, para el final del año 2005 la polio se presentaba sólo en cuatro países: Nigeria, India, Pakistán y Afganistán.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), inició su campaña para erradicar la poliomielitis en 1988. Para 1994, el organismo consideró a la Región de las Américas (36 países) libre de polio, en el año 2000 lo hizo con la Región del Pacífico (37 países, incluyendo China), finalmente, en 2002 se declaró a la Región Europea, libre de la enfermedad. Esta declaratoria se da cuando en una zona transcurren tres años sin que se dé ningún caso.

A comienzos de 2006, y luego de haber sido erradicada de Egipto y Níger, la OMS informó que sólo quedaban cuatro países en el mundo en los que la enfermedad sigue siendo endémica: Nigeria, India, Pakistán y Afganistán. Ante estos datos, tanto la organización, como la UNICEF, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) y el Rotary International anunciaron que redoblarán sus esfuerzos en dichos países. Se estima que en dos años más no se producirán nuevos casos de la enfermedad. Finalmente, habrá que esperar 3 años para que la poliomielitis se declare oficialmente como erradicada, según el protocolo de la OMS.

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Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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