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Brasil sin Homofobia, un ejemplo de %u201Calternativa tecnocrática%u201D: sociólogo

Con la finalidad de incorporar políticas públicas en todos los ámbitos federales para combatir la discriminación por orientación sexual, fue lanzado en 2004 el programa nacional Brasil sin Homofobia (BSH), un ejemplo en América Latina de la articulación que se puede dar entre activistas de la diversidad sexual y burocracias ejecutivas, a través de una %u201Calternativa tecnocrática%u201D; explicó el sociólogo Rafael de la Dehesa.
 
Para el también académico de la Ciudad Universitaria de Nueva York (CUNY), Estados Unidos, el término %u201Calternativa tecnocrática%u201D se refiere a la necesidad de tener conocimiento especializado sobre una población local, en este caso la diversidad sexual brasileña; un conocimiento técnico que se pueda conectar con un proyecto activista de representatividad y reconocimiento de derechos.
 
Se trata, dijo, de que los activistas se profesionalicen a tal grado de que puedan producir proyectos, los cuales fomenten la articulación con partidos políticos, dependencias o sector salud. Esta %u201Calternativa tecnocrática%u201D es el punto de origen del programa BSH, %u201Cpor eso es un proyecto sin precedentes en el mundo%u201D, comentó Dehesa.
 
Durante su participación en el foro %u201CCiudadanías, sujetos e intervenciones políticas. Perspectivas desde la diversidad sexual%u201D, realizado por el Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) en la UNAM; el académico habló sobre el BSH a siete años de su lanzamiento en el país sudamericano.
 
Puesto en marcha por el gobierno del entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva, BSH nació con cuatro objetivos principales: fortalecer instituciones no gubernamentales públicas que promueven la ciudadanía homosexual y el combate a la homofobia; capacitar a profesionales y representantes del movimiento homosexual que defienden los derechos humanos; divulgar información para fomentar la autoestima en personas lésbico, gay, bisexuales, transgénero (LGBT); y promover denuncias por violaciones de derechos humanos contra personas de este colectivo.
 
En el programa están inscritas 10 instituciones federales, y de acuerdo con Dehesa, en los Ministerios de Cultura y de Salud es en donde más resultados se han observado.
 
Marchas del Orgullo Gay, cine clubes o semanas de la diversidad sexual, son algunas de las actividades que cuentan con el apoyo y financiamiento del Ministerio de Cultura.
 
En materia de salud, destacó la formación de un grupo técnico LGBT dentro de este Ministerio; %u201Cun gran logro, pues facilitó que por primera vez se generaran políticas públicas específicas para la comunidad de la diversidad sexual, fuera del ámbito del VIH/sida%u201D.
 
Para el sociólogo, es precisamente en el sector salud donde se abre la primera puerta, y en muchas ocasiones la única, a poblaciones estigmatizadas; por tal motivo, dijo, debe aprovecharse este espacio donde la diversidad sexual se puede %u201Csentar a la mesa%u201D con la burocracia y avanzar una agenda de derechos sexuales y reproductivos.
 
Según datos de 2010, Brasil es el país con el mayor índice de crímenes de odio por homofobia en América Latina; con base en esta situación, el académico subrayó la importancia del programa BSH, el cual ejemplifica el papel del gobierno al aterrizar políticas públicas con la participación de activistas %u201Cprofesionales%u201D.
 
Con respecto a la discriminación hacia personas de la diversidad sexual que se vive en Brasil, a pesar de iniciativas como el programa BSH, Dehesa concluyó que no se debe generalizar la situación y darle un carácter nacional, pues %u201Chay muchos Brasiles, así como hay muchos Méxicos y muchos Estados Unidos%u201D.

Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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