México en el contexto del Día Internacional contra el Dengue: Prevención, Desafíos y Tendencias


Por: MSP José Noé Rizo Amézquita. Director de la Sección Técnica de Determinantes Sociales de la Sociedad Mexicana de Salud Pública (SMSP). Investigador en Salud y Seguridad Social de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS). Profesor de la Facultad de Medicina del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Dr. Omar Gómez Cruz. Secretario de Salud y Director del Instituto de Salud del Estado de Chiapas. Fundación Salud y Bienestar Mesoamérica

Dr. Diego Alberto Segovia Ascencio. Director de la Sección Técnica de Epidemiología de la Sociedad Mexicana de Salud Pública (SMSP)
Introducción
El 26 de agosto se conmemora el Día Internacional contra el Dengue. Esta fecha se estableció con la intención de sensibilizar a la población mundial acerca de los riesgos de esta enfermedad transmitida por medio de un vector, que es el mosquito Aedes aegypti, y fomentar la prevención, así como el control del vector de transmisión (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2021).
El dengue se considera un problema de salud pública en diversas regiones tropicales y subtropicales del mundo, incluyendo México. De acuerdo con datos de la OMS (2021) el dengue afecta anualmente a más de 100 millones de personas en mundo, con una tendencia al alza debido a factores como el cambio climático y la globalización contemporánea, que implica el aumento en la movilidad de las personas. En México, los casos de dengue presentan periodos estacionales, con picos máximos asociados a las temporadas de lluvia (Secretaría de Salud, 2022).
El dengue es una enfermedad que puede ser letal si no es detectada y atendida a tiempo. Esto es, además, particular para ciertos grupos de riesgo, como lo son los infantes y adultos mayores. Igualmente, el limitado acceso a servicios de atención a la salud, la concentración en zonas urbanas y condiciones climáticas favorables a la proliferación del mosquito Aedes aegypti, como el estancamiento de agua o la concentración de residuos, son factores que maximizan el riesgo de infección.
En este artículo se realizó una breve descripción de la enfermedad ocasionada por el virus del dengue, sus síntomas y tratamiento. Posteriormente, se presentarán datos históricos de 2020 a 2024, a fin de describir el comportamiento de esta enfermedad en México. Finalmente, se describirán los desafíos y llamados a la acción a fin de atender las exigencias sanitarias que esta enfermedad demanda.
El dengue: un problema de salud público global
El dengue es una enfermedad viral transmitida a los humanos por la picadura de las hembras de los mosquitos del género Aedes y, específicamente, de la especie Aedes aegypti. Estos mosquitos presentan picos de actividad por la mañana y al anochecer. Si bien, el virus del dengue tiene cuatro serotipos distintos (DEN-1, DEN-2, DEN-3 y DEN-4) un mosquito es portador solo de uno de ellos e infectar a un humano con dicho serotipo del virus (Vasilakis et al., 2008). No obstante, en raras ocasiones, un humano picado por diversos mosquitos portadores cada uno de serotipos distintos puede adquirir una coinfección por múltiples serotipos. Esto es, un humano puede estar infectado de diferentes tipos de dengue al mismo tiempo (Rodriguez-Roche & Gould, 2013). Esta coinfección puede agudizar el cuadro clínico del dengue, ocasionar problemas neurológicos con graves consecuencias, incluso un desenlace fatal (Katzelnick et al., 2011).
La infección por dengue puede ser asintomática, o bien, presentar una serie de síntomas. Entre los síntomas más comunes se encuentran alta temperatura (aproximadamente 40° C), cefaleas intensas, dolor focalizado por detrás de los ojos, dolor muscular y articulatorio, nauseas y vómitos, inflamación de glándulas y erupción cutánea (OMS, s.f.a). Estos síntomas pueden aparecer entre 4 y 10 días posteriores a la picadura del mosquito. No obstante, en algunos casos la infección puede evolucionar a un dengue grave antes conocido como “dengue hemorrágico”. El dengue grave puede provocar complicaciones potencialmente mortales como la fuga de plasma, acumulación de líquidos, dificultad respiratoria, hemorragias graves, dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, respiración acelerada, sangrado de encías, fatiga, inquietud, presencia de sangre en el vómito y fallo orgánico. Estos síntomas pueden presentarse entre los 3 y 7 días posteriores a la picadura del moquito. El desenlace del dengue grave puede llegar a la muerte (Pizarro, 2009).
Actualmente, factores como la urbanización desmedida y acelerada, el crecimiento poblacional, la poca sanidad o los sistemas de recolección de residuos ineficaces han contribuido a la proliferación de criaderos de mosquitos. Esto incrementa la transmisión de esta infección en áreas urbanas. Todo esto en un contexto en el cual el aumento de la temperatura ambiental, los periodos irregulares de lluvia y humedad favorecen la reproducción y supervivencia de los mosquitos vectores lo que les permite aumentar su capacidad para transmitir el virus (Llanos-Cuentas & Altamirano-Quiroz, 2023). Condiciones todas ellas presentes Sudamérica (Serrano et al., 2025) y México (Zamora-Ramírez et al., 2021).
Vigilancia Epidemiológica del Dengue en México:
En México, la vigilancia de las enfermedades transmitidas por vector se encuentra integrada en un sistema de vigilancia especial. Dependiendo del tipo de caso, puede requerirse notificación inmediata y seguimiento por laboratorio. Actualmente existen tres definiciones operacionales para clasificación de los casos de dengue, determinadas según el cuadro clínico del paciente (DGE, 2021).
- Dengue No Grave (también conocido como sin signos de alarma)
- Dengue con Signos de Alarma
- Dengue Grave (antes conocido como dengue hemorrágico)
Estas definiciones estandarizadas tanto de casos probables como confirmados permiten orientar las acciones a realizar en vigilancia epidemiológicas y los abordajes y niveles de atención a los que debe canalizarse cada caso (Pan American Health Organization, 2020).
El dengue en México: datos y tendencias de 2020 a 2025
En México, una de las principales enfermedades transmitidas mediante vectores es el dengue. En esta sección se realizará un análisis de los datos históricos recolectados de 2020 a 2025 para identificar patrones de comportamiento de esta enfermedad en la población mexicana. Los datos fueron obtenidos de datos abiertos sobre salud en México: Bases de datos históricas ETV (Dengue; Secretaría de Salud, s.f.), con un total de 1,052,549 registros.
Una vez filtrados los casos confirmados a dengue, se retuvo un total de 833 observaciones, 375 (45%) hombres y 458 (55%) mujeres, de entre 0 a 99 años (media = 37.36; desviación estándar = 24.78; mediana = 34). La Tabla 1 muestra los casos totales por entidad, misma que se representa también en el gráfico de calor de la Figura 1. Las 5 entidades con mayor número de casos fueron Morelos, Oaxaca, Guerrero, Jalisco, y Veracruz; mientras que el menor número de casos se registró en Ciudad de México, Baja California, Coahuila, Hidalgo, Zacatecas. Es importante señalar que estados como Nuevo León y Jalisco están reportando casos de dengue, muy altos en este último, lo que indica que el mosquito portador ella llegando a entidades donde antes no tenía presencia (El País, 2024).
Tabla 1. Casos totales de dengue por entidad en México.


Con respecto a la evolución histórica de casos, la Figura 2 muestra que, a lo largo de los años, 2020 presentó un número relativamente bajo de casos confirmados con fluctuaciones mensuales sin una tendencia clara al alza. Para 2021 hubo un decremento, particularmente en el primer semestre posiblemente debida a las medidas de contingencia implementadas por la pandemia por COVID-19, las cuales, al reducir la movilidad de las personas, pudieron contener la propagación de esta enfermedad. En 2022 ocurre un ligero repunte, particularmente en los meses de junio y agosto. Sin embargo, en 2023 se presenta un importante aumento en los casos registrados sobre todo en los meses de junio a septiembre. Los casos confirmados de dengue siguen al alza para 2024, con un pico máximo en septiembre. Dicha tendencia al alza en estos dos últimos años, 2023 y 2024, indican una posible relajación en las medidas de contención impuestas durante 2020 a 2022. Diferencias en los programas de fumigación son factores que podrían explicar el contraste entre estos periodos. El análisis mensual indica que, durante los meses de enero, febrero y diciembre de los años 2020, 2021 y 2024, la cifra de casos fue mínima, llegando incluso a 0 casos confirmados. En cambio, de junio a agosto de todos los años registrados, el número de casos fue el mayor, iniciando, incluso, en mayo de 2024. Esto es consistente con el clima cálido y húmedo de estos meses, que generan las condiciones ideales para la proliferación del mosquito transmisor del dengue.

El análisis de grupos etarios, siguiendo la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (s.f.b), muestra que la mayor cantidad de casos de dengue se presenta en personas de entre 18 y 44 años, seguido de aquellas en el rango de los 0 a 17 años. En ambos grupos etarios, son las mujeres quienes registran la mayor presencia de dengue (Figura 3).

Finalmente, es importante señalar el alarmante número de defunciones por dengue en el periodo analizado. Siendo 883 casos reportados en el histórico aquí analizado, de 2020 a 2024, 880 personas fallecieron producto de esta enfermedad. Si bien es posible por comorbilidades asociadas, los datos muestran que el 99.63% de infectados fallecieron. La Figura 4 muestra el análisis de muertes por sexo y edad, ocurriendo el mayor número de muertes en mujeres, dato que es consistente con que son ellas las que presentan mayor número de contagios. La probabilidad de muerte por dengue es cercana a 1, como se aprecia en la Figura 5.


Acciones y desafíos en la lucha contra el dengue
Los datos son contundentes: el dengue debe considerarse como un problema de salud de salud pública prioritario en México. Durante los dos últimos años, México ha presentado una tendencia al alza inédita, reportándose casos en regiones donde antes no tenía presencia el mosquito Aedes aegypti. La expansión geográfica del mosquito transmisor hace del dengue un problema global y no exclusivo a regiones tropicales, como antes lo era. La acelerada urbanización y concentración poblacional aumenta el contagio y transmisión. Sin embargo, otros factores que explican su propagación son la resistencia a insecticidas, lo que hace de métodos como el uso de larvicidas y fumos menos eficientes para su contención. Nuevos desarrollos tecnológicos son menester para evitar la propagación del mosquito transmisor del dengue a regiones donde antes no se presentaba (Abbasi, 2025). Igual de importante resulta el acceso universal a la salud, ya que en poblaciones de difícil acceso y/o con población marginada los contagios pueden exacerbarse llevando a un desenlace fatal debido a la falta de atención médica. Esto redunda en mayores tasas de mortalidad y morbilidad. Mendoza et al. (2025) señalan a la pobreza, las condiciones de vivienda precarias y el acceso limitado a agua potable, como factores favorecen la reproducción del mosquito y la propagación de la enfermedad. Adicional al impacto en la salud pública, el dengue representa un alto costo económico para las naciones, particularmente para paciente ambulatorios. Esto debido a que la enfermedad impide la realización de actividades productivas. Al respecto, una revisión mostró que el costo de su atención en América Latina y el Caribe superó los 3 mil millones de dólares (Laserna et al., 2018).
En este contexto, hay dos factores clave en la atención, contención y mitigación del dengue en México: la participación ciudadana y el diseño de políticas públicas eficaces. La participación de la ciudadanía debe reflejarse en conductas y hábitos saludables como lo son la eliminación de posibles criaderos de mosquitos en sus hogares y/o zonas de trabajo y escuelas. Protocolos educativos como el evaluado por Andersson et al. (2017) mostraron ser eficientes para mitigar el dengue, sin la necesidad de recurrir al uso de pesticidas. Estas estrategias son muy utilizadas y coordinadas a nivel estatal en nuestro país con las “Campañas de Descacharrización” y reparto de temefos (larvicida) en las zonas y colonias más afectadas (Secretaría de Salud de Baja California Sur, 2022). La vacunación y la inmunización es otro mecanismo importante en la atención al dengue (OMS, s.f.c). Vacunas tetravalentes de virus atenuados, como Dengvaxia®, Qdenga® y Butantan-DV, han demostrado eficacia en ensayos clínicos. No obstante, See (2025) ha resaltado la precaución en su uso debido al riesgo de potenciación dependiente de anticuerpos. En el caso del dengue, si una persona ha sido infectada previamente por un serotipo particular y desarrolla anticuerpos al mismo, cuando se infecta de un serotipo distinto, los anticuerpos paradójicamente pueden facilitar la entrada del virus a las células, en lugar de combatirlo. Para el caso de la vacunación, puede ocurrir algo semejante. La vacunación ante un serotipo específico puede potenciar la infección cuando la persona vacunada se contagia de un serotipo diferente.
En el caso de los gobiernos, es menester elaborar políticas públicas eficaces para la atención del dengue. Al respecto, la Estrategia de Gestión Integrada para la Prevención y el Control del Dengue (EGI-dengue; Pan American Health Organization (PAHO), n.d.) es un modelo mediante el cual se pretende reforzar los programas nacionales para reducir la morbilidad, mortalidad y carga económica asociada al dengue. Este programa se instrumentó en México a partir de enero de 2025 (Gobierno de México, 2025) y busca reducir en un 50% los casos de dengue, Zika y Chikungunya en el periodo de 2025 a 2050. Este plan incluye la vigilancia y alertamiento temprano de la densidad de mosquitos y la identificación de zonas de alto riesgo; el control de vectores mediante la nebulización de zonas estratégicas y uso de larvicidas e insecticidas, así como la liberación de mosquitos infectados con la bacteria Wolbachia, los cuales que reducen la transmisión del virus. También considera la participación ciudadana para eliminar vectores de sus zonas de residencia y de actividades cotidianas.
Finalmente, debe señalarse el hecho de que, si bien en este trabajo se emplearon datos abiertos provenientes de la Dirección General de Epidemiología sobre sobre los casos asociados a las Enfermedades Transmitidas por Vector (Dengue; Secretaría de Salud, s.f.), estos pueden estar subrepresentados por motivos ajenos al Gobierno de México. Los autores declaran esta limitación, ya que con base en estos datos se realizaron los análisis y se hace especial énfasis en el que corresponde a la probabilidad de muerte. Mayor investigación epidemiológica debe realizarse para tener un panorama que describa de forma más precisa la actualidad del dengue en México.
Referencias
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