Día Mundial de la Alergia: evitar desencadenantes y seguir tratamiento

Especialistas advierten sobre el riesgo de anafilaxia y llaman a la prevención desde el hogar
LaSalud.mx- En el marco del Día Mundial de la Alergia, que este año lleva por lema “Anafilaxia: una amenaza prevenible”, el Dr. Guillermo Velázquez Sámano, jefe del Servicio de Alergias del Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”, de la Secretaría de Salud, hizo un llamado a la población para reconocer la importancia del diagnóstico temprano, la educación del paciente y el seguimiento médico en el manejo de las enfermedades alérgicas, que afectan cada vez a más personas a nivel mundial.
El especialista explicó que una alergia es una respuesta exagerada del sistema inmunológico ante sustancias comúnmente inofensivas para la mayoría de las personas, conocidas como alérgenos. Esta reacción anómala se produce principalmente en personas con una predisposición genética, y puede afectar distintos órganos y sistemas del cuerpo.
Entre los desencadenantes más comunes de las alergias se encuentran los ácaros del polvo doméstico, el epitelio de animales, especialmente de mascotas como perros y gatos, los pólenes de árboles y plantas, algunos alimentos como leche, huevo, mariscos y nueces, así como medicamentos de uso frecuente como antibióticos o analgésicos. También pueden provocar reacciones alérgicas las picaduras de insectos como abejas, avispas o abejorros; los metales pesados como el níquel o el cromo, presentes en bisutería; y productos de uso diario como cosméticos, perfumes o productos de cuidado personal.
De acuerdo con el Dr. Velázquez Sámano, los síntomas alérgicos suelen intensificarse dependiendo de la época del año y de las condiciones ambientales, ya que la concentración de pólenes varía con el clima. Además, factores como la contaminación del aire, tanto natural como artificial —por ejemplo, el smog o la ceniza volcánica—, pueden agravar las reacciones en personas con asma bronquial u otras afecciones respiratorias.
Las alergias más frecuentes incluyen la rinitis alérgica (congestión, estornudos y secreción nasal), conjuntivitis alérgica (ojos rojos y lagrimeo), asma bronquial, dermatitis atópica, urticaria, síndrome de alergia oral, alergia gastrointestinal y alergia a medicamentos, estas últimas cada vez más comunes y potencialmente peligrosas si no se tratan de forma inmediata.
El especialista alertó que la forma más severa de reacción alérgica es la anafilaxia, una respuesta extrema en la que el organismo libera grandes cantidades de histamina, provocando inflamación, dificultad respiratoria, caída brusca de la presión arterial, pérdida de conciencia y, en casos graves, la muerte. Ante cualquier señal de esta condición, es fundamental buscar atención médica urgente y, en pacientes con diagnóstico previo, administrar adrenalina inyectable de forma inmediata.
Para confirmar una alergia, primero se detecta la presencia de anticuerpos tipo IgE a través de análisis de sangre; si el resultado es positivo, se realiza una segunda fase con pruebas cutáneas que ayudan a identificar el alérgeno específico. Aunque las alergias no tienen una cura definitiva, sí pueden controlarse con éxito mediante tratamientos personalizados y evitando la exposición al alérgeno.
“El éxito del tratamiento depende en gran medida de la disciplina del paciente y de un adecuado seguimiento médico. En muchos casos, especialmente en niños con alergias alimentarias, los síntomas pueden reducirse significativamente o incluso desaparecer con el tiempo, siempre y cuando se sigan las indicaciones médicas”, aseguró el Dr. Velázquez Sámano.
En este contexto, destacó que en el Hospital General de México se implementan programas educativos para que los pacientes aprendan a reconocer los síntomas de una reacción alérgica y actuar de manera oportuna. Además, se les recomienda llevar siempre consigo un botiquín con el tratamiento prescrito, especialmente si tienen antecedentes de reacciones graves.
Finalmente, con motivo del Día Mundial de la Alergia, el especialista subrayó la necesidad de fortalecer la conciencia pública sobre la prevención de la anafilaxia y de otras formas de alergia que, si bien no son curables, sí pueden prevenirse, diagnosticarse y tratarse adecuadamente para que quienes las padecen puedan llevar una vida plena, activa y sin crisis.

