La sepsis, urgencia médica que desafía los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Su impacto en la mortalidad materna, neonatal e infantil la coloca en el centro de las metas de salud pública internacional.
Por: Redacción
LaSalud.mx .- La sepsis constituye una de las amenazas más serias para la salud pública global. Se trata de una afección potencialmente mortal que se desencadena cuando el sistema inmunitario del organismo responde de forma desproporcionada a una infección, lo que provoca disfunción orgánica y puede derivar en choque, insuficiencia multiorgánica y muerte, especialmente en ausencia de diagnóstico y tratamiento oportunos. Aunque cualquier persona puede desarrollar sepsis, la vulnerabilidad es mayor en personas de edad avanzada, recién nacidos, mujeres embarazadas, pacientes hospitalizados, quienes se encuentran en unidades de cuidados intensivos, individuos con inmunosupresión —como los que viven con VIH o cáncer—, así como aquellos con enfermedades crónicas como enfermedad renal o cirrosis.
El espectro clínico de la sepsis es amplio y se manifiesta con fiebre o hipotermia, taquicardia, taquipnea, confusión, hipotensión, dolor intenso y diuresis disminuida. En la infancia, los signos incluyen taquipnea, convulsiones, palidez, letargo, dificultades para despertarse y alteraciones en la alimentación o micción, con particular gravedad en menores de 5 años. La urgencia de atención médica inmediata es clave, ya que el inicio repentino y la elevada mortalidad a corto plazo contrastan con la morbilidad a largo plazo que afecta a los sobrevivientes.
Si bien la mayoría de los casos se originan por infecciones bacterianas, la etiología también puede incluir virus, parásitos u hongos. El tratamiento inicial contempla el uso de antimicrobianos, la administración de líquidos por vía intravenosa, soporte hemodinámico con vasopresores en casos de hipotensión persistente y medidas adicionales según la etiología identificada. Sin embargo, la resistencia a los antimicrobianos representa un desafío crucial: los patógenos resistentes pueden acelerar la progresión clínica y disminuir la respuesta al tratamiento. En 2019 se estimaron 4,95 millones de muertes relacionadas con la resistencia a los antimicrobianos, de las cuales 1,27 millones fueron directamente atribuibles a este fenómeno. La mortalidad hospitalaria asociada a sepsis causada por patógenos resistentes es sustancialmente más alta.
La sepsis de origen nosocomial es uno de los eventos adversos más frecuentes en entornos asistenciales y afecta cada año a cientos de millones de pacientes en todo el mundo. La prevención depende de medidas estructurales y comunitarias: higiene adecuada de manos, vacunación, acceso a agua segura, sistemas de saneamiento eficaces, lactancia materna en recién nacidos, alimentación saludable y protocolos estrictos de control de infecciones en hospitales y clínicas. El uso responsable de antibióticos es esencial para preservar su eficacia.
Actualmente, los programas de la sede de la OMS, en coordinación con las oficinas regionales y los Estados Miembros, trabajan en el análisis del impacto global de la sepsis y en la provisión de asesoría técnica para fortalecer la prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento clínico adecuado. El abordaje requiere un enfoque multidisciplinario que combine investigación, sistemas de salud resilientes y políticas de prevención sostenidas, con el fin de reducir la carga de mortalidad y morbilidad que la sepsis impone en todo el mundo.


