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Homenaje Emotivo a María Luisa Bastar de Abreu

  • La colocación de cenizas en el Centro de Enseñanza de Hemofilia rinde tributo a su legado.

Por: Redacción

LaSalud.mx / Hematologia.mx .- El pasado 27 de abril, el Centro de Enseñanza de Hemofilia en Tabasco se convirtió en un espacio de amor, recuerdo y gratitud, donde se llevó a cabo un emotivo homenaje y la colocación de cenizas de María Luisa Bastar de Abreu. Este evento no solo honró su vida, sino que también celebró el legado de una mujer que dedicó su existencia a mejorar las condiciones de vida de las personas con hemofilia y a fomentar la conciencia sobre esta enfermedad en México.

La invitación a este homenaje, difundida a través de las redes sociales, reflejaba el profundo impacto que María Luisa tuvo en su comunidad: “Una mujer extraordinaria que dejó una huella imborrable en todos los que tuvimos el privilegio de conocerla. Su pasión, entrega y amor siguen inspirándonos cada día”. Estas palabras resonaron en los corazones de todos los asistentes, quienes se unieron para recordar a una líder que transformó vidas y sembró esperanza.

La Ceremonia

Durante la ceremonia, se invitó a todos los presentes a recordar la vida de María Luisa y a celebrar su memoria en un ambiente lleno de cariño y respeto. Su esposo y la familia Abreu Bastar, junto con amigos, colegas y pacientes, se unió para rendir homenaje a su legado. La ceremonia fue conducida por Jorge de Dios, quien expresó su agradecimiento a la familia por la oportunidad de guiar un evento tan significativo. “Tu sensibilidad y tus palabras nos acompañaron en un momento tan significativo, dándole el homenaje que su legado merece”, manifestaron desde la familia.

Humberto de los Santos Bertruy, un amigo cercano, también compartió sus reflexiones durante el homenaje. Agradeció a la familia Abreu Bastar por la invitación y resaltó que el homenaje a María Luisa es un reflejo del legado de amor, generosidad y compromiso que dejó en cada vida que tocó. “Su memoria y su ejemplo seguirán guiando nuestro caminar”, afirmó, enfatizando la importancia de continuar su labor en la Asociación Civil Tabasqueña de Hemofilia.

Discursos Conmovedores

Uno de los momentos más emotivos del homenaje fue el discurso de Ana Laura Abreu, hija de María Luisa. Con una voz llena de emoción, Ana Laura compartió recuerdos entrañables de su madre y destacó la importancia del lugar donde se colocaron sus cenizas. “Hoy es un día especial, hoy dejamos las cenizas de mamá en el lugar que fue su voluntad, en las instalaciones de Tabasqueña De Hemofilia A.C.”, expresó. Describió cómo se había diseñado un espacio especial para su madre, creado con amor por su nieta Valerita García Abreu, y cómo su hermana Charito Abreu había sembrado las plantas que tanto le gustaban a María Luisa.

Ana Laura también reconoció el apoyo de su familia en la organización del homenaje, mencionando a sus hijas y a su cuñado, quienes contribuyeron en diferentes aspectos de la ceremonia. “Estoy muy afortunada de que mi hermana sea mi amiga, confidente, etc.”, dijo, destacando la unión familiar que su madre siempre promovió. Con lágrimas en los ojos, recordó cómo su madre había sido un pilar en su vida y en la vida de todos los que la conocieron, y reafirmó su compromiso de continuar su legado de amor y servicio.

La nieta de María Luisa, Ana Paola de Abreu Bastar, también ofreció un discurso conmovedor que capturó la esencia de su abuela. Se presentó como una mujer orgullosa de ser parte de la familia de María Luisa y destacó su papel como una figura transformadora en la vida de muchas personas. “María Luisa Bastar de Abreu: el ángel que caminó entre nosotros”, comenzó, recordando su dedicación incansable y su capacidad para inspirar a otros.

Ana Paola describió a su abuela como una mujer excepcional, con un corazón inmenso y una fe inquebrantable. “Su vida estuvo marcada por la ternura, la lucha y la certeza de que ninguna condición, por más compleja que fuera, debía arrebatarle a una persona la posibilidad de una vida digna”, afirmó. Habló sobre cómo María Luisa fundó la Asociación Tabasqueña de Hemofilia y la Federación de Hemofilia de la República Mexicana, así como su papel fundamental en la creación del Centro de Enseñanza de Hemofilia en Villahermosa.

Legado y Compromiso

El legado de María Luisa Bastar de Abreu va más allá de su trabajo en la asociación; su vida estuvo dedicada a la defensa de los derechos de los pacientes con hemofilia. Ana Paola recordó cómo su abuela luchó incansablemente para que el medicamento para la hemofilia fuera accesible en México, gestionando permisos y trabajando con instituciones de salud. “Logró que el tratamiento no fuera un privilegio, sino un derecho”, enfatizó, destacando su compromiso con la justicia social.

El homenaje también fue un momento para reflexionar sobre la importancia de continuar su misión. La familia y los amigos se comprometieron a seguir el camino que María Luisa trazó, asegurando que su legado de amor y servicio perdure. “Hoy, al recordarla en estas páginas, la imagino sonriendo desde el cielo, junto a Dios, la Virgen y sus ángeles, orando por nosotros”, concluyó Ana Paola, reafirmando la conexión espiritual que todos sienten con ella.

Un Impacto Duradero

Cabe señalar que el impacto de María Luisa no se limitó a Tabasco; asociaciones de pacientes en diferentes estados de México también llevaron a cabo homenajes en su honor, reflejando la huella que dejó en la comunidad de hemofilia a nivel nacional. Su vida y su obra seguirán inspirando a quienes luchan por el bienestar de los pacientes, y su ejemplo de dedicación y amor permanecerá en la memoria de todos los que la conocieron.

El homenaje culminó con un sentido reconocimiento a la importancia de la comunidad y la colaboración en la lucha por la salud. Todos los presentes se unieron en un espíritu de unidad y compromiso, recordando que el legado de María Luisa Bastar de Abreu es un llamado a la acción, a seguir trabajando por aquellos que más lo necesitan.

Ana Paola concluyó su discurso con una reflexión conmovedora sobre su abuela, recordando que, a pesar de recibir múltiples reconocimientos nacionales e internacionales, siempre repetía con sencillez que su mayor premio era “los abrazos y las sonrisas de los niños, de las madres agradecidas, y la certeza de estar cumpliendo la misión que Dios le encomendó”. En una de sus frases más queridas, al final de sus cartas para pedir apoyo, decía: “Necesito la luz de muchos cerillos para iluminar la sonrisa de un niño con hemofilia. Si tú eres una de ellas, sonríe. Solo recuerda que el fuego lo tomarás de la hoguera de Dios.”

“Y mientras vivamos, honraremos su nombre, encenderemos más cerillos, y seguiremos recordando, cada día, que el amor, la fe y la entrega… pueden, verdaderamente, hacer milagros” concluyo Ana Paola.

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Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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