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Conmemoración del 15 de junio: Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez.

El tema pendiente en México.

Por: MSP José Noé Rizo Amézquita. Director de la Sección Técnica de Determinantes Sociales de la Sociedad Mexicana de Salud Pública (SMSP). Profesor del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Investigador en Salud y Seguridad Social de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS).

MSP Elí Elier González Sáenz. Director de la Sección Técnica de Salud de la Persona Mayor de la Sociedad Mexicana de Salud Pública (SMSP). Adscrito de la Dirección de Gerontología del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM).

Introducción

La Red Internacional para la Prevención del Maltrato a los Adultos Mayores (INPEA) en 2006 fijó el 15 de junio como fecha para conmemorar el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez]; posteriormente, en 2011 dicha fecha fue reconocida por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU; Wikipedia, 2025). En esta fecha se pretende concientizar a la población mundial acerca de la violencia y maltrato al que se enfrentan, si no todos, sí un importante porcentaje de las personas adultos mayores (i.e., 60 años o más) y promover su dignidad, salud y bienestar físico y psicológico.

El maltrato a las personas mayores fue definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “un acto único o repetido, o la falta de acción adecuada, dentro de una relación de confianza que causa daño o angustia a una persona mayor de 60 años”. Datos internacionales señalan que 1 de cada 6 personas mayores padecen algún tipo de maltrato o abuso en su contexto. Esto es, aproximadamente un 15% de esta población; siendo las formas más comunes de violencia el maltrato psicológico (11.6 %), económico (6.8 %), negligencia (4.2 %), físico (2.6 %) y sexual (0.9 %). Adicionalmente, en ambientes de atención a la salud, donde no debería existir o tolerarse este tipo de abuso, se ha reportado que 2 de cada 3 trabajadores de centros de cuidado han cometido al menos un abuso de este tipo durante el último año (OMS, 2024).

Al considerar la proyección de personas mayores de 900 millones en 2015 a casi 2,000 millones en 2050, se revela un problema creciente de salud pública y derechos humanos, que afecta la salud física y mental, demandará su atención con el perjuicio asociado a las personas mayores que los presenten, a los sistemas sanitarios que deban atenderlos, la necesidad de recursos profesionales de la salud requeridos para ello, en una infraestructura pertinente y con los recursos tecnológicos y de atención a la salud pertinentes, todo supeditado al alto costo financiero requerido para soportarlo y mantenerlo.

Adicional a los datos reportados por instancias internacionales como la ONU o la OMS, diversos estudios científicos los respaldan: Oyovwi y Oyovwi (2024) confirman la razón 1 a 6 respecto a las personas mayores abusadas en el mundo; Rigon et al. (2022) destacan que el maltrato psicológico es la forma más común, tanto en contextos  comunitarios como en instituciones. Entre los principales factores de riesgo se encuentran ser mujer, tener edad avanzada, deterioro cognitivo, aislamiento social, pobreza y limitaciones funcionales (Oyovwi & Oyovwi, 2024; Garje & Gaikwad, 2022). Adicionalmente, Storey (2020) identificó que la víctima es más vulnerable a maltrato cuando, además, presenta deterioro cognitivo, dependencia funcional, aislamiento social, multimorbilidad, problemas de salud mental, consumo de sustancias, baja calidad de vida y actitudes de protección hacia el agresor; mientras que las características de este último incluyen el consumo de sustancias, problemas de salud mental, dependencia económica o emocional de la persona mayor, sobrecarga en el rol de cuidado, pobreza, relaciones familiares conflictivas y creencias que justifican el maltrato. Entre las consecuencias del maltrato a la persona mayor se encuentran daño físico y psicológico, reducción en la calidad de vida e incluso mortalidad prematura (Oyovwi & Oyovwi, 2024). Esto debe ser un punto de alerta ya que, con la inversión de la pirámide poblacional, que implica un crecimiento acelerado de la población de personas adultas mayores a nivel mundial, es previsible que los casos de abuso también aumenten significativamente (Rigon et al., 2022). En este contexto, es urgente la respuesta integral por parte de los responsables de las políticas públicas y profesionales de la salud en la materia.

Abuso y maltrato en la vejez en México

El maltrato y violencia hacia las personas mayores en México es también complejo de abordar, sobre todo por los escasos estudios que lo investigan y encuestas que generen datos confiables y representativos del estado del arte. Con casos subregistrados, elevada prevalencia y una respuesta institucional e insuficiente, se estima que este fenómeno ocurre entre un 8% y 30% de esta población. Igualmente, se estima que son las mujeres quienes resultan más vulnerables, especialmente si presentan alguna enfermedad crónica y carecen de redes de apoyo familiar. También se identifica que zonas urbanas con altos niveles de marginación, este hecho se presenta hasta en el 23 % de las mujeres y al 9% de los hombres. En contexto de atención a la salud, se ha registrado una negligencia en el 40% de las consultas y en el 10% de las hospitalizaciones, especialmente en temporadas vacacionales.

Entre los factores de riesgo que se han identificado en población mexicana se encuentran la edad avanzada, principalmente en el grupo etario de entre 60 y 69 años, viudez o divorcio, presencia de comorbilidades y síntomas depresivos. Para el caso particular de personas mayores con discapacidad la tasa de maltrato triplica las del promedio nacional: 32% frente a 10%. Diversos estudios han reportado una prevalencia combinada del 33% de abuso en mujeres mayores, distribuyéndose en abuso psicológico (30.5%), físico-sexual (4.7%), negligencia (5.1%) y explotación económica (8.2%; c.f., Giraldo-Rodríguez, 2010; Giraldo-Rodríguez, 2020; Ruelas-González et al., 2012; Ruelas-González et al., 2014). Un análisis de los estudios previos organizó las causas de maltrato a personas mayores en México como se muestra en la Figura 1; mientras que la Figura 2 muestra los niveles de acciones reportadas en cada estudio. En la Figura 3, se desglosa y disgrega la prevalencia de maltrato a personas mayores, igualmente analizada y reportada en estos estudios.

Figura 1. Causas de maltrato a personas mayores en México.
Figura 2. Niveles de acciones reportadas por cada estudio ante el maltrato a la población mayor.
Figura 3. Desglose y disgregación de prevalencia de maltrato a personas mayores.

Pese a la relevancia de estos datos y, por supuesto a subrepresentación de la magnitud real del problema, la respuesta institucional es limitada y la capacitación del personal de atención a la salud deficiente, las políticas públicas fragmentadas y con escasa coordinación intersectorial. Esto en medio de un contexto donde se ha normalizado el maltrato en entornos de cuidado, en detrimento de su detección y atención oportuna. Por lo anterior, el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez constituye una oportunidad clave para visibilizar esta problemática, promover su investigación y establecer bases que fortalezcan políticas públicas orientadas a la protección de los derechos humanos de las personas mayores en México. Es por ello por lo que a continuación se analizan los datos pertinentes a esta temática obtenida de la ENSANUT continua 2021, 2022 y 2023 (Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), 2021; INSP, 2022; INSP, 2023).

Abuso y maltrato en la vejez en México: datos de la ENSANUT continua 2022 y 2023

Partiendo de los datos avientos alojados en la plataforma de la ENSANUT continua 2021 al 2023 (INSP, 2021; INSP, 2022; INSP, 2023) se obtuvo que, de 32087 participantes, 22.8% (n = 7304) fueron personas mayores o, lo que es lo mismo, tenían 60 año o más (Figura 4). La edad media de este grupo etario fue 69.48 años (DE = 7.3; rango 60 a 100). La Figura 5 muestra el histograma de este sector poblacional. Una prueba de chi cuadrado de independencia no arrojó asociaciones entre el año de recolección de datos (2022 o 2023) y el sexo de los participantes como el haber o no sufrido agresión o violencia (p > 0.05).

Figura 4. Porcentaje de participantes en la ENSANUT continua 2022 y 2023 por grupo etario.
Figura 5. Distribución de edad de personas mayores considerados en la ENSANUT continua 2022 y 2023.

De la muestra de personas mayores, solo 114 (1.6%) reportaron haber sufrido algún tipo de agresión o violencia en los últimos 12 meses (Figura 6). Su edad media fue 67.33 (DE = 6.14). Una prueba de bondad de ajuste indicó que fueron las mujeres quienes padecieron más frecuentemente estos hechos, en comparación con los hombres (p < 0.05) con una fuerza de asociación media, aunque a tres centésimas de considerarse grande (w de Cohen = 0.47). Una correlación biserial punto entre edad y presencia o ausencia de agresión fue significativa (p < 0.01), pero la pendiente fue r = -0.03, por lo que la asociación se considera trivial. Un ANOVA 3 años x 2 sexos para la variable edad tampoco evidenció efectos principales para los factores o su interacción (p > 0.05).

Figura 6. Frecuencia y porcentaje de personas mayores que reportaron haber sufrido algún tipo de agresión o violencia en los últimos 12 meses en la ENSANUT continua 2022 y 2023.

La frecuencia de acuerdo con la entidad en México se muestra en la Figura 7, siendo aquellas con mayor número de casos Ciudad de México (n = 18), Guanajuato (n = 12), y Estado de México y Nuevo León (n = 10). La frecuencia para el resto de las entidades se aprecia en la Figura 8. La Figura 9 muestra los eventos descritos por los participantes, agrupados en dos categorías: violencia física y violencia psicológica.

Figura 7. Frecuencia de casos de agresión en personas mayores de acuerdo con la entidad en México.
Figura 8. Frecuencia de casos de agresión en personas mayores por entidad en donde se reportaron eventos.
Figura 9. Eventos descritos por los participantes, agrupadas en dos categorías: violencia física y violencia psicológica.

La frecuencia de eventos por año se muestra en la Figura 10, en un rango de 30 en 2023 a 24 en 2022. Además, el perpetrador fue un tercero no relacionado en su mayoría, aunque en 19 (16.7%) casos se trató de un familiar (Figura 11).

Figura 10. Frecuencia de eventos por año.
Figura 11. Frecuencia y porcentaje del perpetrador de violencia.

Llamado a la acción

El día mismo, 15 de junio Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, los datos expuestos en los estudios aquí descritos, así como los obtenidos a partir del análisis realizado con los datos de la ENSANUT continua 2021 a 2023 deben ser considerados como un punto de inflexión en el cual México, como país y considerando a sus ciudadanos, gobernantes e instituciones políticos, deben convertir el compromiso discursivo en acción institucional. La única conclusión importante en este artículo: México no puede seguir omiso ante la realidad de un segmento de la población de por sí vulnerable por cuestiones socioeconómicas, además de su edad. Así, los gobernantes deben construir un sistema articulado de prevención, atención y sanción del maltrato hacia las personas adultas mayores, acorde con la magnitud del fenómeno, su complejidad social y sus consecuencias sanitarias y éticas. Con los escasos datos provenientes de la ENSANUT 2021 a 2023, los resultados son consistentes en que las víctimas de estos hechos son mayormente mujeres, y en una razón 1:5, el perpetrador de la violencia es un familiar del violentado.

Adicionalmente, y considerando la inversión de la pirámide poblacional, las políticas públicas e instancias gubernamentales deben asistir la infraestructura y capital humano de atención a la salud para atender este fenómeno de maltrato en la vejez, evitando que éste escale en forma y frecuencia. Para atender a esta situación desde este estudio se hace un llamado a la acción que incluye las propuestas delineadas en la Figura 12.

Figura 12. Propuestas de acción ante la violencia a las personas mayores.

Es también importante romper con el enfoque meramente asistencialista y reconocer la individualidad de las personas mayores como sujetos con derechos, y cuya experiencia de vida contribuiría de manera fundamental en la mejora del tejido social. Así pues, es momento de actuar y convertir el entendimiento de protección de los derechos de las personas mayores como carga presupuestaria a una inversión estratégica útil para alcanzar la cohesión, equidad y sostenibilidad del tejido social de México en el siglo XXI, actual y futuro.

Referencias

Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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