Posición del INSP sobre la nueva versión de los lineamientos que regulan la venta de alimentos en escuelas.

%u2022 Por primera vez en la historia y enfrentando una gran resistencia se logra establecer un
sistema para regular la venta de alimentos en las escuelas mexicanas

%u2022 De aplicarse adecuadamente, los lineamientos tienen un alto potencial de disminuir el
riesgo de obesidad y enfermedades crónicas en los niños

%u2022 Frutas, verduras, agua y preparaciones de alimentos: combinación idónea y suficiente para
satisfacer las necesidades de alimentación durante el período escolar

%u2022 El consumo de edulcorantes artificiales en el contexto escolar no debe permitirse debido a
que la evidencia sobre su seguridad no es concluyente

El 13 de agosto del presente, la Secretaría de Educación Pública (SEP) envió a COFEMER la nueva
versión de los Lineamientos Generales para el expendio o distribución de alimentos y bebidas en
los establecimientos de consumo escolar de planteles de educación básica, la cual incluye
modificaciones a la versión original, en respuesta al dictamen total de COFEMER presentado el
pasado 22 de julio.

La nueva versión enviada por la SEP presenta importantes avances en cuanto a la regulación de la
disponibilidad y venta de alimentos en las escuelas. Hasta ahora no existía regulación sobre la
calidad nutrimental de los alimentos disponibles en las escuelas, lo que permitía la presencia de
alimentos y bebidas que aumentan el riesgo de obesidad y enfermedades crónicas. Los nuevos
lineamientos aseguran la disponibilidad y promoción del consumo de la combinación
recomendada de alimentos y bebidas para conformar un refrigerio escolar saludable, que está
constituida por verduras, frutas, agua y una porción de las , preparaciones de alimentos
tradicionalmente vendidos en las escuelas o enviados como colación por los padres (tortas,
sándwiches, quesadillas, etc.) que cumplan con los criterios establecidos de elaborarlos con bajas
cantidades de calorías, grasas, azúcares y sodio, de acuerdo a recetarios que serán distribuidos por
al SEP a vendedores de alimentos y padres de familia. Esta combinación de alimentos y bebidas es
la combinación idónea y suficiente para satisfacer las necesidades de alimentación durante el
período escolar y no requiere necesariamente de otros alimentos.

A pesar de la presión de la industria por evitar la aplicación en sus productos de los criterios
establecidos en los lineamientos originales, se eliminarán de las escuelas los refrescos y otras
bebidas con azúcares añadidas y se excluirá alrededor del 90% de las botanas y 40 % de los
pastelillos actualmente en el mercado, durante el primer año de implementación de los


lineamientos y cerca del 100% y 85%, respectivamente, en el tercer año de su aplicación. Una
ventaja adicional, es que los lineamientos señalan que estos productos serán consumidos en
forma esporádica (una vez por semana), privilegiando así el consumo de frutas, verduras, agua y
las preparaciones de alimentos que cumplan con los criterios establecidos. Además, se establece
la ampliación de los contenidos curriculares en materia.

Actualmente la industria está empaquetando algunos productos en porciones pequeñas que
cumplen con las cantidades máximas de energía establecidas en los lineamientos, pero que tienen
una alta densidad energética, es decir muchas calorías por gramo, ofertando con ello %u201Cmini
porciones de alimentos poco saludables%u201D. La oferta de estos productos podría llevar al consumo
de varias porciones de estos alimentos, aumentando el riesgo de obesidad. Para evitar la
proliferación de estas %u201Cmini porciones%u201D, los lineamientos anteriores proponían un nivel máximo de
densidad energética (Kcal/100 gr). Este indicador es muy efectivo para identificar alimentos que
aumentan el riesgo de obesidad. Debido a que la industria se opuso radicalmente al uso del
criterio de densidad energética, porque casi ninguno de sus productos era permitido de acuerdo a
este criterio, la versión actual de la propuesta de lineamientos incluye como nuevo criterio el de
porcentaje máximo de grasas sobre el total de calorías. Este indicador es casi tan eficiente como
densidad energética para evitar las %u201Cmini porciones de alimentos poco saludables%u201D, por lo que a
pesar de la oposición de la industria por utilizar el criterio de densidad energética, este criterio
evitará en buena medida la introducción a la escuela de %u201Cmini porciones de alimentos poco
saludables%u201D.

Debido a que en la nueva versión la industria no tendrá que aplicar los mismo criterios que se le
exigen a las preparaciones de alimentos en cuanto a grasas saturadas y azúcares, es
recomendable que los padres de familia, los maestros y la sociedad civil, participen activamente
en el cuidado de la salud de los niños promoviendo el consumo de agua, frutas, verduras y
preparaciones de alimentos, y aseguren el consumo esporádico de las botanas, pastelillos y otros
alimentos industrializados que no cumplen con los criterios sobre algunos nutrimentos e
ingredientes, establecidos en los lineamientos originales.

Un motivo de preocupación sobre los nuevos lineamientos, lo constituye la promoción del
consumo de alimentos endulzados mediante edulcorantes artificiales en el contexto escolar, los
cuales son utilizados actualmente en el mercado en los productos denominados como %u201Clight%u201D. La
autorización de su consumo en las escuelas no tiene la aprobación de los expertos en nutrición
del Instituto Nacional de Salud Pública debido a que la evidencia sobre la seguridad de estos
productos durante la niñez no es concluyente; es decir, no existe evidencia suficiente sobre la
seguridad de los edulcorantes cuando su consumo inicia en edades tempranas y su exposición se
da por períodos prolongados. Más aún, no hay datos disponibles sobre las consecuencias del
consumo a largo plazo de estos productos, sobre todo en niños, debido a que la introducción de
varios de los edulcorantes artificiales en el mercado de alimentos se dio a partir de la década de
1980.

La evidencia no concluyente sobre la seguridad del consumo de edulcorantes artificiales en niños
ha llevado a un Comité del Instituto de Medicina de los Estados Unidos a recomendar que estos no
se permitan en el contexto escolar por los posibles riesgos a la salud. El INSP concuerda con las
recomendaciones de dicho Comité.

Un segundo argumento para no permitir el uso de edulcorantes en las escuelas es la evidencia de
que el gusto por el sabor dulce es un hábito que se aprende en etapas tempranas. Con la
autorización y promoción del consumo de bebidas con edulcorantes artificiales en las escuelas se
estará fomentando el gusto por el sabor dulce, lo que podría llevar a un mayor consumo de
alimentos y bebidas endulzados a lo largo de la vida, así como a un menor consumo de agua. La
oportunidad de que los niños aprendan en la escuela a consumir agua, como la bebida hidratante
por excelencia, corre el riesgo de ser poco efectiva al introducir bebidas dulces.

Por todas estas razones, los edulcorantes artificiales no se permiten en educación básica en la
mayor parte de los países que han implementado regulaciones. En el caso de Canadá, en el 2005
se permitió el uso de bebidas con edulcorantes artificiales en las secundarias, pero en el 2007 se
revirtió la decisión con el argumento de que el consumo de dichas substancias debía estar
supervisada por los padres de familia.

En conclusión, los nuevos lineamientos representan un importante avance en la lucha de nuestro
país contra la obesidad y las enfermedades crónicas, razón por la cual debemos congratularnos.
De aplicarse los lineamientos adecuadamente, junto con otras acciones propuestas en el Acuerdo
Nacional para la Seguridad Alimentaria, estos tienen alto potencial de disminuir el riesgo de
obesidad y enfermedades crónicas en los niños. Entre los retos que deben superarse con el
concurso del gobierno, la sociedad civil y la academia está la aplicación a los alimentos
industrializados de las normas internacionalmente aceptadas para una alimentación saludable,
como se hará de inmediato con los alimentos preparados. Finalmente, la autorización de
productos endulzados mediate la adicción de edulcorantes artificiales debe reconsiderarse en el
menor tiempo posible mediante la participación del gobierno, la sociedad civil, incluyendo a los
padres de familia, los maestros y la academia.

Dr. Juan Ángel Rivera Dommarco,
Dr. Simón Barquera Cervera,
Dr. Salvador Villalpando,
Dra. Sonia Hernández Cordero

Instituto Nacional de Salud Pública.

Acerca de Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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