Analizan tecnologías para crisis del agua
De esa cantidad de líquido, cerca de la mitad se evapora o desperdicia, por lo cual es urgente aplicar la tecnología disponible y evitar así las gigantescas sequías que devastarán a ciudades y tierras silvestres en los próximos 20 años, indicaron ingenieros, biólogos y economistas reunidos en Mérida, Yucatán.
Durante la jornada del lunes en el Noveno Congreso Mundial de Tierras Silvestres (WILD-9), que reúne a mil delegados de un centenar de países, se expusieron por lo menos cuatro estrategias para que la tecnología ayude a aprovechar de manera eficiente el agua dulce y, al mismo tiempo, se protejan los ecosistemas que albergan a las mayores fuentes de ese recurso.
Cambiar la red de riego agrícola para evitar la evaporación de agua en canales abiertos; usar algoritmos matemáticos que calculen la cantidad de líquido que puede usar cada poblado sin afectar a quienes están adelante en la misma cuenca; usar satélites a fin de identificar pozos clandestinos o la deforestación de áreas que captan agua de lluvia, y adoptar técnicas de tratamientos que permitan reutilizar varias veces el agua que ya llegó a las ciudades, son algunos ejemplos que fueron expuestos por expertos de México y Estados Unidos.
%u201CPara entender cómo funciona el daño a los cuerpos de agua dulce hay que tener claras dos ideas: por un lado hay sobreexplotación de acuíferos y, por otra parte, se han destruido los ecosistemas a lo largo de las cuencas, lo que hace más difícil la captación del líquido%u201D, indicó en su intervención el director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), José Luis Luege Tamargo.
¿Este deterioro es irreversible?¿Es inevitable que antes del año 2050 regiones enteras se queden sin agua?, se preguntaron por separado Conrad Lautenbacher, el ex director de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), de Estados Unidos, y el experto en economía ambiental Carlos Muñoz Piña, del Instituto Nacional de Ecología (INE), de México. La respuesta es, la crisis sí se puede evitar, para ello hay que hacer una combinación de tecnología y trabajo social en comunidades.
Uno de los mecanismos que estimula el desperdicio del agua es que es muy barata, y para ello han influido los subsidios que hacen más barato el bombeo en las regiones agrícolas, explicó Muñoz Piña. %u201CComo es más barato desperdiciar que comprar tecnología, pocos adoptan las técnicas de goteo o aspersión. Y eso tiene que cambiar%u201D.
Una imagen puede servir para explicar la magnitud del problema en México y en la mayor parte del mundo: imaginemos que cada año los seres humanos extraen 10 vasos de agua dulce de todos los ecosistemas. De esos, tres se envían a la ciudad y siete a los campos agrícolas. Una vez hecha esta división, la mitad de los vasos que llegan a la ciudad, es decir 1.5 vasos, se desperdician en fugas de la red general o por desperdicio en casas y centros de trabajo. Al mismo tiempo, de los siete vasos que se envían al campo, 4.2 se pierden porque se evaporan o se derraman cuando corren por los canales que los llevan hasta los sembradíos.
De esos 5.7 vasos que se desperdiciaron, en el ejemplo para entender la dimensión del problema, 4 vasos deberían haber permanecido en acuíferos, manantiales, ríos y lagunas, para que las tierras silvestres se sigan manteniendo saludables. Toda esa merma se podría evitar con técnicas que ya existen.
En la misma presentación habló Ramón Pérez Gil, de la Fundación Gonzalo Río Arronte, quien dijo que ese organismo filantrópico destina cada año 200 millones de pesos para proyectos relacionados con el agua, que van desde temas de educación ambiental, financiamiento a desarrollos tecnológicos para aprovechar mejor el recuros y proyectos destinados a llevar agua a las comunidades más marginadas de México.
