Reconstruye el IMSS orejas no desarrolladas por mal congénito

En México, uno de cada 700 nacidos vivos presenta desarrollo incompleto de una o ambas orejas, padecimiento congénito conocido como microtia. Para atender este problema, especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) realizan un procedimiento quirúrgico, llamado reconstrucción auricular.
 
Con esta operación se restablece al 100 por ciento esta parte del cuerpo. Este tipo de cirugía es similar al que se aplica en naciones como Estados Unidos y Japón, señaló en conferencia de prensa, el doctor Fernando Rivera Malpica, jefe de cirugía plástica reconstructiva pediátrica del Hospital General del Centro Médico Nacional (CMN) La Raza.
 
Precisó que este procedimiento médico se realiza en tres etapas. En la primera, detalló, se toma un cartílago de costilla que se talla, modela y se esculpe para colocarlo en la región auricular; la segunda consiste en el levantamiento del armazón, para lo cual se requiere un injerto de piel, y en la tercera se forma un neoconducto que simula la parte externa del oído.
 
Comentó que el proceso de reconstrucción inicia cuando el paciente tiene entre 7 y 8 años, ya que es en esta edad cuando la oreja prácticamente define la simetría que tendrá en la edad adulta. Para determinar las proporciones del implante, se toma la referencia de la oreja desarrollada.
 
Refirió que antecedentes familiares como labio y paladar hendido, enfermedades durante el embarazo o toma de medicamentos durante este periodo, pueden incidir en la aparición de este tipo de lesiones en la oreja; no obstante, aclaró que esta malformación congénita también se puede presentar sin que haya alguna de estas circunstancias. En estos casos, la enfermedad se define como de origen desconocido.
 
Dijo que a partir del cuarto mes de embarazo, por medio de un ultrasonido se puede detectar si el producto presenta algún problema en el desarrollo de sus orejas.
 
El doctor Rivera refirió que las personas que nacen con esta lesión, tienen una débil o nula audición, debido a que no cuentan con un conducto auditivo; sin embargo, se compensa con el oído sano. Además, dijo, la repercusión psicológica para los niños es grave, debido a que al faltar una parte corporal, se comportan callados, reservados y ausentes, disminuyendo su desarrollo integral.
 
En la valoración de los menores interviene un equipo conformado por un cirujano reconstructivo, un otorrinolaringólogo que analiza las estructuras internas del oído, y el audiólogo, quien solicita los estudios de audiometría para determinar el grado de hipoacusia, misma que se caracteriza por la disminución de audición y para saber si ésta es leve, moderada o severa.
 
Comentó que para consolidar este procedimiento quirúrgico, el Hospital General del Centro Médico Nacional (CMN) realiza talleres de capacitación, dirigidos a residentes y cirujanos plásticos de otras entidades del IMSS, para especializarse en esta técnica quirúrgica y aprender el tallado y moldeo. Cabe señalar que estas primeras prácticas de aprendizaje se llevan a cabo con cartílagos de cerdo.
 
La calidad de vida, destacó, mejora a partir de una reconstrucción auricular, ya que las implicaciones psicosociales de contar con una apariencia normal y estética funcional, ayuda a los pacientes a fortalecer su autoestima.
 
Para concluir el tratamiento se llevan a cabo alrededor de 3 o 4 cirugías, cada una con un año de diferencia, y después de un lapso que va de tres a cuatro años, se logra una reconstrucción total de la oreja.

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Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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