Especialistas desmienten mitos sobre el dolor

En torno al dolor existen diversos mitos que se mantienen de generación en generación; estos surgen debido a que cada persona vive el dolor de manera diferente, ya sea por cuestiones de índole emocional, social o cultural y por el escaso hábito de visitar a un médico. Por lo tanto, los algólogos, quienes son los médicos especialistas en el tratamiento del dolor, como lo son el Dr. Miguel Ángel Genis Rondero, Jefe de la Clínica del Dolor del Hospital General de Tlalnepantla y la Dra. Sara Bistre, ex-Presidenta de la Asociación Mexicana para el Estudio y Tratamiento del Dolor, desmienten los mitos más frecuentes relacionados con este padecimiento.
 
El dolor se define como una experiencia única, multidimensional y altamente subjetiva que se acompaña por múltiples componentes tanto sensoriales como afectivos. Es una experiencia sensorial muy desagradable, y es una señal de alarma que nos muestra que algo malo está pasando en nuestro cuerpo.
 
De acuerdo con el también presidente de la Asociación Mexicana para el Estudio y Tratamiento del Dolor, el Dr. Genis: %u201CEntre los mitos más comunes se encuentra que el dolor es mental. Realmente el dolor no es cuestión de la mente, es cuestión de sensibilidad, de la intensidad del estímulo, de la patología o enfermedad que se tenga, y de qué tan sensibles seamos para soportarlo. Existen culturas que se entrenan para soportar el dolor, y mientras más intenso sea éste, obtienen mayor reconocimiento. Pero no es que dejen de sentir dolor, sólo que su umbral es más alto%u201D.
 
Cada persona tiene diferente umbral del dolor, en algunas puede ser doloroso el simple roce con algo y en otras no. Cuando se tiene umbral bajo, el dolor es más fuerte, un ejemplo claro de esto es que la mujer denominada erróneamente %u201Cel sexo débil%u201D tiene mayor tolerancia al dolor que los hombres, un ejemplo de esto es cuando tienen un hijo.
 
Otro mito es que los bebés no sienten dolor. %u201CEstá comprobado científicamente que a partir de la semana 20 de gestación, ya se ha formado el conducto neuronal del feto, a esta edad ya tiene la capacidad de sentir los estímulos dolorosos%u201D, afirmó la Dra. Bistre.
 
Y agregó %u201CPara hacer los orificios en los oídos para los aretes en las niñas es necesario que se aplique algún anestésico local para que no sientan dolor. En el caso de los niños está comprobado que las circuncisiones son dolorosas, por lo que también es necesario aplicar anestésicos locales o en caso necesario orales%u201D.
 
Otra idea equivocada es que las personas deben acostumbrarse al dolor. Esto es falso, coinciden ambos especialistas, en que las personas que tienen dolor no deben aguantarlo; los pacientes tiene derecho a no sentir dolor, a ser evaluados y a tener un manejo adecuado del mismo, deben acudir con su médico familiar o con un especialista en el manejo del dolor, para que con diferentes fármacos y sus combinaciones se pueda controlar el dolor, de acuerdo a su tipo. Si hay presencia de dolor, debemos reflexionar y estudiar acerca de lo algo está pasando en el organismo.
 
Por lo que ambos especialistas recomendaron a la comunidad médica emplear la combinación de ketorolaco más tramadol (medicamento lanzado el año pasado por Schering-Plough), el cual representa una excelente opción para tratar el dolor agudo, de moderado a severo: Este medicamento combina en una sola pastilla un AINE (Ketorolaco) con un opioide (tramadol), lo que da como resultado un manejo adecuado del dolor, con menos dosis y por lo tanto menos efectos secundarios en los pacientes.
 
Comúnmente al dolor no se le consideraba una enfermedad: sin embargo, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en México, desde el 2003, el dolor está considerado como una enfermedad, incluso la Cámara de Diputados de la 59 Legislatura lo considera un problema de Salud Pública.  %u201CEl dolor se convierte en una enfermedad cuando limita el movimiento, interfiere el sueño, altera el estado de ánimo y/o dificulta las relaciones interpersonales. La presencia de dolor, emocional o físico, modifica la relación del paciente con su familia, así como también produce cambios que pueden desencadenar depresión y en casos extremos el suicidio%u201D, puntualizó el Dr. Genis Rondero.
 
%u201COtra idea errónea que afortunadamente está cambiando, es la de que los niños (de genero masculino) no lloran y si tienen algún dolor tienen que aguantarse como los machos. Cabe destacar que tanto hombres como mujeres cuentan con sensibilidad y no se deben reprimir las lágrimas provocadas por el dolor, pues llorar es un mecanismo natural del organismo%u201D, manifestó el Dr. Genis.
 
Por todo lo anterior, los especialistas recomendaron que ante cualquier dolor, Consultar al médico es de vital importancia, tanto para estudiar el origen de ese dolor como para tratarlo y de igual manera, para evitar la automedicación, práctica muy común en la población y que implica riesgos para la salud del paciente. 
 

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Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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