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Cambios que te hacen única

México, D.F., 9 de octubre (Redacción Mujer Mundo de Hoy).- Actualmente se nos satura de información acerca de cómo cuidar nuestros senos para que no pierdan su atractivo, para que conozcamos los diferentes tipos de implantes, así como métodos invasivos y no invasivos para aumentar su tamaño; se nos informa sobre cáncer de mama, cifras de mortalidad a causa de éste, cómo prevenirlo, etc. Pero para que realmente lleguemos a apreciar estos dos montículos sin importar su tamaño ni su forma y decidamos cuidarlos tal y como lo requieren,  es indispensable que sepamos la función que cumplen en nuestro cuerpo y cómo su desarrollo nos vuelve únicas y especiales. Recuerda que lo que no se conoce no se ama.

El desarrollo de los senos se da desde que estamos en el vientre de nuestra madre, es trascendental en la reproducción de la mujer. Se produce en etapas, desde antes de nacer, hasta que alcanzan su pleno desarrollo con la lactancia; cada etapa va presentando sus respectivos cambios.

A las seis semanas del desarrollo fetal comienza la primera etapa que se caracteriza por el aumento del cordoncillo mamario; a los seis meses este se extiende debajo de la ingle, volviendo, más tarde, a su lugar original. Desde cada capullo del seno se forman unas columnas sólidas y cada una de ellas se transforma en una glándula sudorípara con un conducto propio que va hacia el pezón. Las columnas se van volviendo huecas conforme van pasando los meses, para cuando la bebé nace, el pezón ya está formado y ya se tienen las bases para el sistema de conductos de leche.

Es en la preadolescencia cuando aparecen las primeras señales externas del desarrollo del seno. En este período los ovarios empiezan a secretar estrógeno, la grasa en el tejido conectivo comienza a acumularse causando el aumento del tamaño de los senos. El sistema de conductos también comienza a crecer. Estos cambios generalmente provocan cierto dolor en los senos y van ligados a la aparición de vello púbico y vello en las axilas.

Ya en la adolescencia, cuando inicia la menstruación, el estrógeno incita al crecimiento  de los conductos de la leche en los senos en la primera mitad del ciclo; en la segunda, la hormona progesterona estimula la formación de las glándulas de la leche. Es normal que durante esta etapa la mayoría de las mujeres experimenten sensibilidad, sensación de dolor y hasta cambios en la textura de la piel de esa zona.

Es importante saber que el crecimiento de los senos varía dependiendo de cada joven, en algunas se da rápidamente y en otras de manera lenta.

La maduración del seno empieza con la formación de las glándulas secretorias al final de los conductos de la leche, generalmente se da en el embarazo. Algunos médicos afirman que en esta etapa los senos alcanzan su pleno desarrollo, aunque otros determinan que es hasta que una mujer ha dada a luz y se produce leche para amantar.

En esta etapa las areolas (área oscura que rodea al pezón) suelen hincharse y también, posteriormente, los senos mismos. Estos retoman su volumen natural después del destete.

En la menopausia, los ovarios dejan de producir estrógenos, por lo que también se da un reducción en el tejido glandular de los senos, estos se deshidratan y empiezan a perder elasticidad.

Ahora que conoces el papel que tus senos juegan en tu organismo, no dejes de  cuidarlos y consentirlos. No importa la edad que tengas, acude con tu ginecólogo y pregunta todas tus dudas, él sabrá orientarte y explicarte de manera más profesional todos los procesos y cambios fisiológicos que experimentarás. Toda mujer de hoy tiene su ginecólogo. 

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