Una alimentación saludable en la tercera edad
El envejecimiento es un proceso natural que afecta a todo el cuerpo y se caracteriza por una pérdida progresiva de la masa muscular y ósea, es decir, tanto los músculos del cuerpo como los huesos se debilitan con el tiempo. Además hay un aumento y cambio de la distribución de la masa grasa, lo que incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
Los nutriólogos del Instituto de Nutrición y Salud Kellogg’s (INSK), mencionan que es importante tomar en cuenta que con el paso de los años el cuerpo humano sufre cambios en su funcionamiento que pueden afectar nuestro estado de salud.
Algunos ejemplos de estos cambios son la disminución de papilas gustativas, capacidad olfativa y producción de saliva. El tránsito de los alimentos en el aparato digestivo se hace más lento y hay una menor secreción de ácido en el estómago, lo cual afecta la digestión de los alimentos.
Si hay pérdida de piezas dentales se altera la capacidad de masticación, además reduce la capacidad de sensación de sed y puede disminuir la absorción intestinal de algunas vitaminas y minerales. Todas estas alteraciones pueden afectar el estado de nutrición del individuo, haciendo que su organismo se vuelva más frágil y vulnerable.
Gabriela Gaona, nutrióloga del INSK, afirma que durante la tercera edad se requiere de una menor cantidad de energía, sin embargo los requerimientos de ciertos nutrimentos permanecen y son fundamentales para gozar de un buen estado de salud, por ello es importante asegurar un consumo adecuado de los siguientes nutrientes:
· Calcio y Vitamina D para la salud ósea. se encuentran en productos lácteos como leche, yoghurt y quesos. La tortilla nixtamalizada de maíz también es fuente de Calcio.
· Fibra para prevenir trastornos digestivos. Se encuentra en frutas, verduras y cereales integrales o con fibra.
· Zinc. Ayuda a fortalecer el sistema inmune y prevenir infecciones. Se encuentra principalmente en alimentos de origen animal y algunos cereales fortificados.
· Vitaminas del complejo B, B12 y ácido fólico. Un aporte adecuado de estas vitaminas puede ayudar a prevenir algunos síntomas neurológicos como la pérdida de la memoria, depresión o irritabilidad. Las vitaminas del complejo B se encuentran en una gran variedad de frutas y verduras, la B12 en alimentos de origen animal y el ácido fólico en verduras de color verde intenso y frutas así como algunos alimentos adicionados.
Otros alimentos que se recomiendan debido a su fácil masticación son:
o Huevos
o Pescados
o Carne picada o molida
o Productos lácteos
o Cereales
o Vegetales y frutas blandas o cocidas
o Sopas
Es factible que personas de la tercera edad eviten alimentos secos y de difícil masticación como: tostadas, chicharrón y cortes gruesos de carne o carne deshebrada.
