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¿El azúcar es adictiva?

Una sustancia adictiva es aquella que el organismo necesita en cantidades cada vez mayores para satisfacer sus necesidades. En caso de no contar con ella, los síntomas serían los mismos a los de la abstinencia en un alcohólico o un drogadicto, lo cual no sucede. El Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC) explica que, aunque nos apetezca tomar dulces y disfrutemos de ellos, es muy poco probable que necesitemos cantidades cada vez mayores de azúcar y que, de no ingerirlas, experimentemos el síndrome de abstinencia.

 

El alcohol, el tabaco o las drogas son todos adictivos debido a que el individuo las utiliza sin control en virtud de los cambios químicos que ha sufrido su cerebro. En efecto, la primera etapa de la drogadicción está ligada al placer y uno de los procesos neurológicos involucrados consiste en la segregación de dopamina. Aunque es cierto que el comer eleva los niveles de dopamina en el cerebro, esto no significa que la persona necesariamente coma más para obtener placer. Como establecen los científicos Bassareo y Di Chiara, %u201Cun alimento agradable libera dopamina sólo en la primera prueba, no en las subsiguientes. Las drogas, en cambio, liberan siempre cantidades significativas de dopamina cada vez que se usan.%u201D Ambos investigadores concluyen que %u201Cel hecho de comer produce saciedad, lo cual no sucede con las drogas.%u201D Por su parte, la International Food Information Council Foundation afirma que los alimentos %u2013incluidos los que contienen azúcar- son necesarios para el buen funcionamiento del organismo, las drogas no. En su artículo, %u201CAdictos al azúcar%u201D, la Fundación Eroski anota que %u201Cel azúcar, al contrario de las drogas clásicamente adictivas como el tabaco o el alcohol, forma parte de una dieta sana y aporta la glucosa indispensable para las funciones energéticas del cerebro.%u201D

 

En un estudio realizado con ratas en el Scripps Research Institute de Florida, Estados Unidos, un equipo de investigadores llegó a la conclusión de que el consumo excesivo de azúcar no se derivaba de su sabor agradable sino de las condiciones que rodeaban a las ratas, a las que mantuvieron alejadas unas de otras, sin juguetes ni ruedas para ejercitarse. ¿El resultado? Mientras más inhóspito y desolado el ambiente, mayor la compulsión por comer. De ahí que el exceso en la ingestión de azúcar no sea consecuencia de su sabor, sino de factores exteriores que reafirman esta conducta. Los mismos Bassareo y Di Chiara subrayan que, %u201Csi la adicción a los carbohidratos fuera un fenómeno genuino, probablemente sería una dependencia habitual basada en una fuente de reforzamiento y no en la sustancia.%u201D

 

Para subrayar el hecho de que la adicción al azúcar es un mito, el EUFIC señala: si el organismo no es capaz de diferenciar entre el azúcar presente en una fruta como, por ejemplo, la manzana, y un terrón de azúcar, sería impensable que alguien temiera convertirse en adicto a las manzanas y tener el síndrome de abstinencia si no toma su dosis diaria.

 

Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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