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“Hablar de la muerte es aprender a vivir”, Amparo Espinosa Rugarcía

La presidenta de DMD impulsa una nueva cultura del final de la vida en México.

Por: Carlos Henze

Imágenes: Lourdes Hurtado

LaSalud.mx / Ellas.mx .- Durante el conversatorio organizado por la asociación Por el Derecho a Morir con Dignidad (DMD) este 27 de octubre, la doctora Amparo Espinosa Rugarcía, presidenta de DMD y de la asociación Documentación y Estudios de Mujeres A.C., así como presidenta de la Fundación Espinosa Rugarcía, compartió en entrevista exclusiva para LaSalud.mx su visión sobre la eutanasia, los cuidados paliativos y la necesidad de construir una cultura de diálogo en torno a la muerte en México.

Con una trayectoria que abarca la administración, el psicoanálisis y la bioética, Espinosa Rugarcía ha impulsado por más de 15 años la reflexión pública sobre el derecho a morir con dignidad. Su activismo, nacido tanto de experiencias personales como del acompañamiento a pacientes terminales, la llevó a fundar DMD en un contexto en el que hablar de la muerte médicamente asistida era prácticamente un tabú.

“Quizá fue la edad, o haber visto tanto sufrimiento en personas que ya querían morir y no podían”, relató. A partir de esos casos y de su propia confrontación con la finitud, decidió investigar la percepción social sobre la eutanasia en México. En 2009, DMD realizó su primera encuesta nacional, la cual reveló un hallazgo sorprendente: más del 70% de las y los mexicanos apoyaban la legalización de la muerte médicamente asistida.

Años después, una segunda encuesta confirmó que el apoyo ciudadano se mantenía estable, sin importar creencias religiosas. “Incluimos a católicos, y la mayoría también estaba a favor”, explicó. Para Espinosa Rugarcía, este dato demuestra que la resistencia no proviene de la sociedad, sino de las jerarquías religiosas y de ciertos grupos de poder.

DMD: una voz pionera por el derecho a decidir

Fundada en 2008, DMD nació como una organización dedicada a promover el derecho a una muerte voluntaria, acompañada y sin sufrimiento, bajo criterios éticos y médicos. Sin embargo, como recuerda su fundadora, los primeros años fueron difíciles: “Traer un tema nuevo implicaba valentía. Muchos estaban de acuerdo, pero pocos se atrevían a dar la cara. Había miedo al estigma.”

Esa reticencia inicial dio paso a una comunidad comprometida que ha acompañado a miles de personas en sus decisiones sobre el final de la vida. La asociación ha participado activamente en conversatorios legislativos, investigaciones y campañas de sensibilización, como la que actualmente apoya la iniciativa Ley Trasciende, impulsada por Samara Martínez, con la cual DMD comparte el objetivo de reformar el artículo 166 de la Ley General de Salud y despenalizar la eutanasia en el Código Penal Federal.

Las encuestas de DMD, señala Espinosa, “siguen siendo las únicas en México” que abordan de manera sistemática la percepción social sobre la muerte asistida, y han servido como base empírica para los debates legislativos y académicos en torno al tema.

La muerte digna: más allá del final físico

Para la doctora Espinosa Rugarcía, morir con dignidad no se reduce a la eutanasia. La considera un proceso que abarca tanto los cuidados paliativos como el respeto postmortem. “La eutanasia no puede existir sin cuidados paliativos, pero tampoco sin cuidados después de la muerte”, enfatizó.

La muerte de su hija marcó un punto de inflexión en su visión sobre la dignidad. A partir de esa experiencia, amplió la labor de DMD hacia la defensa del trato humano a los cuerpos, la atención emocional a las familias y la promoción del diálogo sobre la muerte como parte natural de la vida.

“La muerte digna no significa lo mismo para todos —explica—. Hay personas que pueden soportar el dolor hasta el final, porque lo consideran valioso; otras no. Para mí, la dignidad está en poder decidir cuándo la vida deja de ser plena o útil para contribuir a los demás. Pero esa definición es personal, no universal.”

Resistencias y silencios: el reto cultural de hablar de la muerte

A pesar del apoyo social mayoritario, la muerte asistida continúa siendo un tema prohibido en la esfera pública mexicana. Espinosa Rugarcía apunta que la mayor barrera es el miedo: miedo al juicio, al rechazo, y sobre todo, a la conversación.

“En México se habla de la muerte solo en el Día de Muertos, pero no de la muerte real”, dijo. En una de las encuestas de DMD, la mayoría de las personas reconoció no hablar nunca del tema con su pareja, su sacerdote o su familia, lo que refleja una negación colectiva frente a la finitud.

Incluso dentro de su campo profesional, el psicoanálisis, ha encontrado resistencias. “Los psicoanalistas no hablan de la muerte. Hice una encuesta hace años y comprobé que ni siquiera con sus pacientes lo abordan directamente”, señaló. Relató que un terapeuta suyo, enfrentado al duelo por la muerte de una persona cercana, “no pudo seguir atendiéndome porque le dio miedo hablar de la muerte”.

Una invitación a mirar la muerte sin miedo

Tras más de una década de trabajo en bioética y acompañamiento, Amparo Espinosa Rugarcía defiende que la muerte debe asumirse como parte de la vida, no como su negación. Su mensaje final es tan simple como transformador: “Hay que atreverse a ver la muerte como algo que vendrá, a hablarla con quienes amamos y decidir cómo queremos vivir y morir. Porque en ese diálogo también se aprende a vivir mejor.”

Para saber más sobre este destacado conversatorio e iniciativa: https://lasalud.mx/2025/10/30/mexico-abre-el-debate-sobre-la-eutanasia-hacia-una-ley-por-la-muerte-digna/

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 D.E.

Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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