“Mamá, papá, ¿podemos hablar de mi cuerpo?”: un libro para conversar sobre sexualidad y hemofilia en la infancia

El psicólogo Ezequiel Martínez, del Hospital Infantil de México “Federico Gómez”, presenta una guía pensada para acompañar a madres y padres en diálogos honestos, afectivos y seguros
Por: Carlos Henze | Fotografías: Lourdes Hurtado
LaSalud.mx | Hematologia.mx | Sanamente.mx, Ciudad de México, 7 de agosto de 2026 .- Hablar de sexualidad con niñas y niños no siempre es sencillo. Cuando además se trata de familias que viven con una condición crónica como la hemofilia, la conversación puede volverse todavía más compleja: no solo hay dudas sobre el cuerpo, sino también temores, mitos, cuidados médicos y preguntas difíciles de responder sin generar confusión o angustia. En ese cruce entre la salud, la crianza y el desarrollo infantil surge “Mamá, papá, ¿podemos hablar de mi cuerpo?”, un libro concebido como una herramienta para acompañar a madres y padres en uno de los diálogos más delicados y, al mismo tiempo, más necesarios de la vida familiar.
El autor y promotor de esta propuesta es el Mtro. Ezequiel Martínez, psicooncólogo adscrito al Hospital Infantil de México “Federico Gómez”, dentro del Departamento de Psicología Hospitalaria, actualmente asignado al Departamento de Cuidados Paliativos y Calidad de Vida. Además, forma parte de la Clínica Integral de Hemofilia de esta institución y es asesor de la Federación de Hemofilia de la República Mexicana (FHRM). Desde esa doble experiencia —la clínica y la comunitaria—, Martínez ha desarrollado un material que busca acercar de manera amable y respetuosa temas que muchas veces se evitan por incomodidad o falta de herramientas.
“Les presento este material que fue escrito con mucho gusto, dirigido para la comunidad de padres, madres que tienen niños, niñas con hemofilia”, explicó al iniciar la entrevista en exclusiva para este medio. Su intención, añadió, es ofrecer un recurso que favorezca un entorno seguro para el diálogo, con cariño, transparencia y honestidad, especialmente en aquellas conversaciones que suelen generar dudas o tensión.
Una herramienta para familias que ya conocen la hemofilia, pero no siempre saben cómo hablar de todo lo demás
Martínez reconoce que en la comunidad de hemofilia existe una base importante de conocimiento. Muchos padres y madres dominan los aspectos médicos, los esquemas de tratamiento y las prácticas de autocuidado necesarias para acompañar a un niño o una niña que vive con esta condición crónica. Sin embargo, advirtió, los retos aparecen cuando la conversación deja el terreno de lo estrictamente médico y se adentra en otros ámbitos del desarrollo, como la sexualidad, la identidad corporal o las preguntas espontáneas que hacen los niños en la edad escolar.
Ahí, dijo, surgen nuevas dificultades: cómo responder sin ser ambiguos, cómo hablar sin provocar miedo, cómo dar información clara sin perder calidez, y cómo generar confianza para que el niño siga preguntando. Ese fue precisamente el punto de partida del libro.
La publicación está dirigida a la edad escolar y presenta, de manera narrativa, la historia de Lucía y Samuel, una familia que tiene a Emiliano, un niño de seis años. A lo largo de su crecimiento, Emiliano comienza a formular preguntas naturales para su edad: qué ocurre si tiene sangrados en sus genitales, qué pasa si otro niño o niña le pregunta cosas incómodas sobre su sexualidad o sobre la hemofilia, y cómo puede entender su cuerpo en un contexto en el que la información precisa importa tanto como la contención emocional.
Lucía, Samuel y Emiliano: una historia para nombrar lo que a veces se calla
La estructura narrativa del libro no es casual. Martínez optó por contar la experiencia de una familia ficticia para que los lectores puedan reconocerse en ella sin sentir que están recibiendo una lección distante o impersonal. La historia de Lucía, Samuel y Emiliano funciona como espejo y guía al mismo tiempo.
El objetivo, explicó, es que el material sirva como una herramienta útil para acompañar conversaciones que, para muchas familias, pueden resultar incómodas. No se trata de sustituir el diálogo real entre padres e hijos, sino de facilitarlo. El libro, en ese sentido, se plantea como una invitación: a hablar, a escuchar y a responder con honestidad sin dejar de lado la ternura.
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Contenido por edades: del desarrollo sexual al cognitivo, social y moral
Uno de los elementos más valiosos del libro es su estructura pedagógica. Martínez detalló que el material incluye un apartado de contenido y orientaciones que ayudan a comprender mejor los ejercicios y recursos que propone. Entre ellos destaca una explicación del desarrollo sexual por grupos de edad, dividida en tramos de 6 a 8, 8 a 10 y 10 a 12 años.
Pero el libro no se limita a la dimensión sexual. También incorpora un panorama sencillo y amable sobre el desarrollo cognitivo, el desarrollo social y el desarrollo moral, con la intención de mostrar que el desarrollo sexual no ocurre aislado, sino como parte integral del crecimiento infantil. Esa integración, señaló Martínez, ayuda a entender por qué estos temas deben formar parte del plan de desarrollo de niñas y niños, y no quedar relegados por vergüenza, prisa o prejuicio.
En distintos momentos del libro, el lector encontrará íconos que señalan frases de reflexión, actividades específicas y recursos que pueden ser trabajados con los niños. Esa combinación de narrativa, orientación y ejercicios busca hacer del libro una herramienta práctica, accesible y sensible a las necesidades cotidianas de las familias.
Validar a madres y padres que se atreven a hablar
Hacia el final del libro aparece un reconocimiento que, más que un cierre, funciona como un gesto simbólico. Se trata de una forma de honrar a ese papá o esa mamá que se atreve a conversar sobre sexualidad con su hijo o hija, y al mismo tiempo validar que lo ha hecho bien.
Para Martínez, ese componente es fundamental. Hablar de sexualidad con niños no solo es una necesidad educativa; también es una oportunidad para fortalecer vínculos, generar confianza y ofrecer seguridad emocional. En ese sentido, el reconocimiento final no es un adorno: es una manera de decirle a las familias que sí es posible hablar, que sí es posible acompañar, y que hacerlo con respeto también es una forma de cuidar.
Preguntas reales, respuestas inspiradas en la experiencia con familias
Ezequiel Martínez explicó que decidió conservar las preguntas “tal cual lo hacen los niños”, precisamente para que el lector se identifique con ellas sin filtros ni traducciones excesivas. Esa decisión, lejos de simplificar el contenido, le da al libro una autenticidad particular.
Las respuestas, aclaró, están inspiradas en experiencias acumuladas con familias con las que ha trabajado a lo largo del tiempo. Es decir, no se trata de un texto teórico o abstracto, sino de un material moldeado por la práctica profesional y por conversaciones reales con madres, padres e hijos.
Además, el libro incluye un “laboratorio de preguntas”, un apartado con cuestionamientos más elaborados que quizá no aparezcan dentro de la narrativa central, pero que forman parte de las inquietudes que los niños también pueden tener. Ahí se proponen sugerencias de respuesta que orientan a los adultos sobre cómo abordar temas más complejos sin perder claridad.

Un recurso pensado para la comunidad de hemofilia, pero útil más allá de ella
Aunque el libro fue creado especialmente para familias que viven con hemofilia, su alcance puede ir más allá. La propuesta de Martínez dialoga con una necesidad ampliamente compartida por muchas familias: tener herramientas para conversar con los niños sobre su cuerpo, su desarrollo y sus dudas, sin miedo al error ni al tabú.
La hemofilia añade un nivel adicional de complejidad, pero no cambia la esencia del problema: los niños preguntan, observan, comparan y construyen su comprensión del mundo a partir de lo que escuchan en casa. Cuando los adultos no saben cómo responder, el silencio puede dejar espacio para la confusión. Cuando existe información clara y afectiva, en cambio, la conversación se vuelve un espacio de protección.
Cómo obtener el libro
Martínez informó que el libro puede adquirirse a través de la Federación de Hemofilia de la República Mexicana. Para obtener un ejemplar físico, será necesario contactar directamente a los canales de comunicación de la Federación o comunicarse con él mismo.
Ezequiel Martínez puede localizarse en el Hospital Infantil de México “Federico Gómez“, así como en redes sociales: en Facebook como Ezequiel Martínez y en Instagram como @ezequielmm12.
Además, adelantó que próximamente la Federación dará a conocer las rutas para poder descargar la obra también en formato digital.
Un libro para abrir la puerta, no para cerrarla
En tiempos en que muchas conversaciones familiares se interrumpen por vergüenza o por falta de lenguaje, “Mamá, papá, ¿podemos hablar de mi cuerpo?” propone otra ruta: la de la escucha, la claridad y el acompañamiento. No busca imponer respuestas únicas, sino ofrecer una base desde la cual madres y padres puedan conversar con sus hijos con mayor seguridad.
Para la comunidad de hemofilia, el libro representa algo más que una guía. Es una invitación a mirar el desarrollo infantil de forma integral, entendiendo que la salud también incluye el derecho a preguntar, a entender el propio cuerpo y a crecer sin miedo.
En palabras y con la sensibilidad de quien conoce de cerca las necesidades de las familias, el psicooncólogo Ezequiel Martínez pone sobre la mesa una idea poderosa: hablar de sexualidad con los niños no debería ser un tema imposible, sino una expresión más del cuidado.
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D.E.

