
“Las mujeres no son parte de los sectores clave en las campañas de prevención y tratamiento. Cuando se analiza a las que viven con VIH resaltan elementos como la violencia de género y la escasa información sobre salud sexual y reproductiva que hay disponible”.
A. Amuchástegui. Mujeres y VIH en México: Diálogos y tensiones entre perspectivas de atención a la salud.

Por: Dra. Teresita Cabrera, Médico especialista en Ginecología y Obstetricia en Clínica Especializada Condesa Iztapalapa
Voces detrás de las cifras
La epidemia, que alguna vez fue percibida sólo como un problema masculino, hoy revela la fuerza y resiliencia de miles de mujeres mexicanas que cada día enfrentan el virus con valentía. A continuación, presento algunos breves testimonios:
“Él no me dijo que tenía VIH, cuando leí el acta de defunción decía que había muerto por impacto de bala, pero también decía VIH, cuando le pregunté a su mamá ella me dijo yo pensé que lo sabías ¿Mi hijo no te lo dijo? Después de que murió, yo le guarde mucho rencor, había sido mi amor de la adolescencia, mi primer amor y no me lo dijo. Lo único bueno que me dejó fue a mis hijos, ahora trabajo por ellos”.
“Mi marido no me dijo que tenía VIH, me lo dijo el doctor, mi marido se enfermó y fuimos a varios médicos, pero no mejoraba. Ya cuando se puso más mal pues lo internaron, yo no sé si él lo sabía, pero no me dijo nada”.
Estos testimonios de mujeres que viven con VIH son fundamentales para romper el estigma.
Recordemos la definición de estigma de la Real Academia Española (RAE): Se refiere a una marca de deshonra o mala reputación. Debemos de tener claro que vivir con VIH no es una deshonra ni tampoco indica mala reputación, por esto debemos informarnos para eliminar esta falsa idea.
A continuación, unos datos para romper este estigma inmerecido:
Contamos con estudios realizados en mujeres que viven con VIH de nuestra ciudad los cuales indican que 7 de cada 10 mujeres adquirieron la infección por una pareja estable. Esto rompe con falsas creencias: existen mujeres que viven con VIH que adquirieron la infección de una única pareja sexual, no tuvieron múltiples parejas sexuales.
Panorama actual: El rostro femenino del VIH
De acuerdo con datos de ONUSIDA (Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida) en el año 2024, a nivel mundial, el 53% de todas las personas que viven con VIH son mujeres y niñas. Se ha reportado que las nuevas infecciones en niños han disminuido un 62%, pero aún no se logra la eliminación. En el año 2010 se reportaron 310,000 casos en niños, para el año 2024 disminuyeron a 120,000, pero aún hay mucho que hacer.
Y ustedes se preguntarán: ¿Y eso qué? La relevancia está en que todos estos casos de niños que viven con VIH hubieran sido prevenibles mediante la detección de VIH a todas las mujeres durante el embarazo; por lo que aún tenemos mucho por hacer.
En nuestro país, al 17 de noviembre de 2025, se reportaron 29,172 casos de mujeres que viven con VIH, la mayor parte en el grupo de edad de 25 a 29 años. Esto se traduce en que son mujeres en edad reproductiva, las cuales requieren muchas acciones en el área de la salud, por ejemplo: consejería u otorgamiento de planificación familiar, tamizaje de cáncer cervicouterino, identificación de diferentes tipos de violencia y la evaluación de padecimientos de salud mental, entre otros. Pero, sobre todo, necesitan una red de apoyo. Necesitan que alguien se preocupe por ellas y que las ayude, pues cada una de ellas enfrenta un gran reto: el estigma que aún pesa sobre sus historias y que puede traer como consecuencia el rechazo.
Siempre debemos recordar que detrás de cada cifra hay una vida: madres, hijas, estudiantes, trabajadoras, mujeres trans, y todas ellas buscan su lugar y su derecho a la salud. El rostro del VIH femenino es tan diverso como lo es nuestro país, por eso sus historias merecen ser contadas para crear conciencia y empatía. Aquí otros ejemplos:
“Cuando mi familia se enteró de mi diagnóstico, apartaron mis platos y me daban la comida en platos desechables, me decían: Es por precaución ¿No te enojas, ¿verdad?”
La paciente refiere que no se enojaba, pero que, si se sentía diferente, se sentía triste, pero pensaba que estaba bien que su familia hiciera esto pues así ellos no se iban a contagiar.
Transmisión vertical: Maternidad y VIH
Un tema delicado y de suma importancia es la transmisión vertical o perinatal, es decir, la transmisión del VIH de madre a hijo durante el embarazo, parto o lactancia. En nuestro país, se han realizado esfuerzos que han logrado reducir estos casos gracias a la detección oportuna y el acceso a tratamientos antirretrovirales durante el embarazo; pero no hemos llegado a cero. En este año se tiene registro de dos muertes de lactantes que nacieron, vivieron y murieron por complicaciones asociadas a VIH/sida.

Esto visibiliza que aún existen desafíos. Por ejemplo, hay datos que indican que en nuestro país no se realizan las pruebas de VIH al 100% de las personas embarazadas. Los motivos son múltiples: la falta de información, el miedo a experimentar estigma y discriminación, y las brechas en el acceso a servicios de salud. Dichos factores impiden que todas las mujeres embarazadas reciban un diagnóstico oportuno y, por lo tanto, el tratamiento necesario. Por cada madre que logra tener un hijo libre de VIH, hay otras historias detrás de mujeres que no tuvieron esa oportunidad y que ahora luchan día a día no solo con su diagnóstico, sino con el de su hijo o hija. Esta realidad demuestra la necesidad de un esfuerzo conjunto para fortalecer las estrategias de prevención. Aquí otra voz:
“En el centro de salud nos regañaron (la paciente se refiere a ella y a su pareja), nos dijeron que debería de abortar porque como los dos tenemos VIH el bebé iba a salir contagiado”.
Envejecimiento: Mujeres que sobreviven y desafían el tiempo
Gracias a los avances médicos, hoy muchas mujeres que viven con VIH están alcanzando edades avanzadas, un fenómeno que fue impensable en el inicio de la epidemia. En México, la proporción de personas mayores de 50 años viviendo con el virus ha ido en aumento y continuará en aumento en los próximos años. Sabemos que las mujeres enfrentan retos dobles: el de un cuerpo que envejece y el de vivir con una condición crónica a la que se suman más enfermedades crónicas.

Las necesidades médicas de estas mujeres van más allá de los antirretrovirales: requieren prevención y atención integral, detección de enfermedades asociadas al envejecimiento y, sobre todo, un entorno libre de discriminación. Su longevidad es prueba del poder de la ciencia, pero también de su coraje ante el silencio.
Recuerdo que le pregunté a una mujer adulta mayor que vive con VIH:
“Oiga, ¿sus hijos saben su diagnóstico?”
“No, doctora, no saben y no se los voy a decir nunca, no quiero que me rechacen”.
Otro grupo de mujeres: Mujeres trans y hombres trans
Un capítulo imprescindible es el de las mujeres trans con o sin neovagina, ellas durante años han permanecido invisibilizadas en las estadísticas y en los modelos de atención. El acceso a servicios médicos sensibles, que reconozcan su identidad y necesidades particulares, es aún un reto.
Gracias al trabajo de organizaciones civiles y personal médico comprometido, se han dado pasos importantes como la inclusión en campañas de prevención, la atención ginecológica de mujeres trans con neovagina que requieren detección de lesiones precursoras de cáncer, así como la apertura de espacios de escucha y acompañamiento. Sin embargo, todavía es indispensable garantizar el acceso universal e informado a servicios de salud que respeten la dignidad y la diversidad de todas las mujeres. No hay que olvidar que todas aquellas que cuentan con una cirugía de reafirmación, es decir, una neovagina, requerirán detección de lesiones precursoras de cáncer.
No debemos olvidar a los hombres trans. Recordemos que su sexo asignado al nacer es XX; por lo tanto, al poseer útero, ovarios o vagina, requieren detección de cáncer cervicouterino y cáncer de mama.
Las personas trans han existido y existirán siempre, todos formamos parte de este universo, no debemos de olvidar las necesidades de salud que cada persona requiere.

Conclusión: Hacia una respuesta empática y efectiva
La lucha de las mujeres con VIH en México es también la lucha por un sistema de salud más sensible y una sociedad más empática. Estas historias nos llaman a realizar acciones para romper el silencio, para informarse y para eliminar el estigma y la discriminación hacia las personas que viven con VIH y las personas LGBTIQ+. Debemos otorgar servicios dignos y atender sin prejuicios.
Acompañar a las mujeres cis y personas trans en su camino con el VIH es una tarea colectiva. La ciencia ha avanzado, pero nos toca a todos en nuestra sociedad avanzar también, reconociendo a cada mujer no solo como paciente, sino como protagonista de una vida que merece ser vivida con plenitud y sin miedo.
La detección oportuna es la clave, por lo que puedes acudir a realizarte las pruebas de VIH e ITS en las Clínicas Condesa; si estás embarazada, si iniciaste una nueva relación o si tuviste una relación sin protección, acude con nosotros, acá te dejo el enlace: https://condesa.cdmx.gob.mx/
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D.E.
