LaSalud.com.mx publica edición especial de nutrición encartada en Milenio Diario
El calcio y la vitamina D son fundamentales para prevenir y combatir la osteoporosis ya que promueven la salud ósea y previenen la pérdida de masa ósea que deriva en osteoporosis.
La osteoporosis es una enfermedad de los huesos que se caracteriza por una disminución de la masa ósea y alteración en la microarquitectura de los huesos lo cual predispone a una mayor fragilidad ósea y mayor facilidad para la presentación de fracturas.
La osteoporosis se produce por un desequilibrio entre la formación y resorción (absorción) ósea, con predominio de esta última.
Existen varios factores que predisponen a este padecimiento como ser factores genéticos, factores hormonales, factores nutricionales y factores locales.
Esta patología es asintomática, hasta que aparecen las fracturas, que pueden surgir espontáneamente o tras presentarse un pequeño traumatismo.
Los huesos que se ven afectados con mayor frecuencia son las vertebrales, las del radio, de cuello del fémur, cadera y las de húmero.
Prevención: Desde la niñez se deben llevar a cabo los siguientes puntos: una dieta rica en calcio, ejercicio físico adecuado; evitar el consumo de café, alcohol, tabaco; nutrición adecuada y equilibrada.
Es aconsejable no consumir dietas altas en proteínas, ni abusar de las dietas vegetarianas (ya que contienen un alto contenido de oxalatos), y tampoco hacer uso excesivo del sodio.
Nutricionalmente, las mejores medidas de prevención son la ingesta adecuada de calcio y de vitamina D de forma natural, que deben ser objetivos prioritarios desde la niñez.
Se ha demostrado que la dieta rica en calcio mantiene un pico de masa ósea, aunque no haya seguridad de que pueda aumentarla, y que reduce la incidencia de fracturas de forma significativa.
También es un hecho conocido que la dieta rica en vitamina D, junto con una exposición solar adecuada, es fundamental para la correcta absorción intestinal de calcio.
Encontramos al calcio principalmente en los lácteos (leche, yogur y quesos), este grupo de alimentos es el que posee mayor cantidad de calcio y de buena biodiponibilidad, o sea que el cuerpo lo puede aprovechar.
Hay vegetales (como algunos de hoja verde y las coles), semillas y frutas secas (como el sésamo y las almendras) que contienen calcio, sin embargo, también poseen sustancias que dificultan su absorción y consecuentemente su aprovechamiento. Estas sustancias son los fitatos y oxalatos que se encuentran naturalmente en estos alimentos.
Los pescados que se consumen con huesillos, por ejemplo sardinas o caballa, también contienen calcio, justamente en los huesillos. Pero la cantidad de calcio incorporada a través de ellos sólo alcanza a ser un leve aporte.
Por lo tanto, resulta extremadamente difícil incorporar la cantidad de calcio necesaria diariamente si no se consumen productos lácteos.
