Acoso escolar puede llevar al suicidio


Cuando se presenta este fenómeno denominado bullying, hay cambios en el comportamiento de las víctimas, quienes no duermen bien, dejan de comer, están ansiosos todo el tiempo, irritables o se aíslan, refirió

 

El acoso escolar o bullying no sólo puede causar problemas escolares como bajo rendimiento y deserción, también conflictos emocionales que pueden llevar a la víctima al suicidio, advirtió la académica de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, Milagros Figueroa Campos.

 

Hoy, subrayó, la violencia en las escuelas %u2013sobre todo en los niveles básico y medio básico%u2013, es mucho más abierta y tolerada, y las consecuencias para la víctima pueden ser alarmantes tanto en el corto como en el largo plazos.

 

Esta problemática empezó a trabajarse en países como Finlandia, Noruega y Suecia, donde a pesar de gozar de una buena economía y bienestar social, se han presentado casos de suicidio en jóvenes víctimas de acoso escolar, destacó la especialista en psicología educativa.

 

Cuando existe el bullying hay cambios en el comportamiento de las víctimas, quienes no duermen bien, dejan de comer, bajan de peso, están ansiosos todo el tiempo, irritables, se aíslan, bajan su rendimiento académico y ya no quieren ir a la escuela, puntualizó.

 

Se trata de una conducta repetitiva, negativa, intencional y sistemática de uno o muchos estudiantes hacia alguno de sus compañeros, a quien consideran diferente por sus características de personalidad, edad, estatura, complexión, color de piel e incluso por tener alguna discapacidad, explicó.

 

No obstante, acotó, el nivel de aprovechamiento no es tan determinante porque la víctima puede ser un buen estudiante o un alumno con deficiente rendimiento escolar.

 

Mucha gente, a lo largo de su trayectoria en la escuela, se ha encontrado con alguien a quien le cae mal y llegan a tener algún enfrentamiento, pero esto sucede una vez. En cambio, en el caso del acoso, existe un desequilibrio de fuerzas que se repite cotidianamente, refirió.

 

La académica explicó que el bullying puede ser físico y/o psicológico. El primero, se presenta más entre el sexo masculino, mientras el segundo, es común en el femenino; sin embargo, en los últimos años se ha visto que en secundaria cada vez hay más violencia física entre las chicas.

 

Por lo regular, acotó, entre mujeres es más común que se generen rumores, chismes y conductas que lleven a la exclusión social.

 

Se ha encontrado que el bullying de tipo físico se reporta más en los baños, y el psicológico puede darse dentro y fuera del aula y puede ser en el horario de entrada, salida o en el descanso; se presenta en los últimos años de la primaria y en los primeros dos de la secundaria, subrayó.

 

Figueroa Campos indicó que el agresor tiende a ser una persona insegura, y que trata de compensar con un comportamiento agresivo. A su vez, la víctima es una persona sumisa, insegura, que se aísla, con pocas habilidades sociales.

 

Se puede hablar de factores de riesgo en términos sociales. Por ejemplo, existen comunidades donde es reconocido por la comunidad que alguien sea más peleonero y, por lo mismo, con mayor liderazgo en las pandillas, comentó.

 

Asimismo, agregó, hay familias donde los conflictos se arreglan con violencia o escuelas en las que esta conducta es muy recurrente sobre todo en los turnos vespertinos.

 

Desafortunadamente, en el caso de algunas escuelas muchos profesores, pese a ser figuras de autoridad, no identifican tan fácil este problema y los alumnos tampoco confían en ellos para contarlo porque creen que lo verían mal sus compañeros, enfatizó.

 

Aunque no es un fenómeno nuevo, el acoso escolar se ha incrementado en los últimos años, la diferencia de antes y ahora es que hoy ya se reconoce y denuncia, aseguró.

 

De modo que en el ámbito escolar se ha buscado dar a los profesores las habilidades para que puedan detectar, intervenir y modificar estos casos en el aula.

 

Con los maestros, explicó, se ha tratado de ofrecerles elementos de diagnóstico, porque finalmente éste lo hacen a nivel observacional. Se busca que tengan la capacidad de intervenir y puedan crear ambientes más abiertos de trabajo, de respeto y que desarrollen una línea de educación para la paz y con valores.

 

La intervención va muy centrada en desarrollar sesiones grupales donde se clarifiquen el respeto a las diferencias, la tolerancia y se establezcan los aspectos negativos de la violencia tanto para quien la ejerce como para quien la recibe, recalcó.

 

A su vez, a los padres se les recomienda estar muy cercanos a sus hijos, interesarse por sus actividades, gustos y amistades y preocuparse por su desempeño escolar, concluyó.

Acerca de Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

También te puede interesar

Alteraciones genéticas aclara el pronóstico de la leucemia linfocítica crónica

Hematología.mx .-Las alteraciones genéticas actúan como factores predictivos y pronósticos de la leucemia linfocítica crónica …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *