Mensaje del Secretario de salud, durante la Conmemoración del Día Mundial de Lucha Contra el SIDA

Buenas tardes, quiero agradecer la presencia del señor Director del Instituto Mexicano del Seguro Social; Doctor Guillermo Soberón;
También agradezco la presencia de los funcionarios de ONUSIDA;
Representantes de las organizaciones sociales que día a día con su trabajo luchan contra el flagelo del VIH/SIDA;


 

Invitados especiales;
Señoras y señores
 
Me da mucho gusto estar aquí reunido con todos ustedes para celebrar un acto más representativo de las lucha que estamos enfrentando contra el SIDA.


Efectivamente, me da mucho verlos después del magno evento internacional que organizamos en nuestro país hace algunos meses. Evento que ubicó a México como un ejemplo a seguir en la lucha contra el VIH/SIDA, un ejemplo a seguir en la relación y participación que debe existir entre los gobiernos y la sociedad civil organizada; un ejemplo claro de la repuesta responsable de un Estado País para determinar acciones con políticas sustentables financieramente y que con el apoyo de la industria farmacéutica ha sido posible continuar con la garantía del tratamiento integral para todos los pacientes mexicanos afectados por este flagelo.


Este día, bajo el lema “participación y compromiso con la vida” México, como siempre lo ha hecho, se suma a los esfuerzos internacionales para combatir la epidemia del VIH/SIDA y lo hacemos patente con esta celebración del Día Mundial contra el SIDA.


Todos los involucrados con el tema, ya sea como autoridades o como sociedad, en este acto ampliamos y reforzamos nuestro compromiso no sólo para mantener la lucha, sino para buscar nuevas formas de enfrentar la pandemia del virus de inmunodeficiencia humana.


En primer lugar, quiero hacer un reconocimiento, muchos seguramente aquí presentes, a los que en diferentes áreas del país se unen y participan activamente en esta celebración.


A la sociedad civil, por su colaboración incansable dentro de nuestros programas de prevención, cuidado y tratamiento, y sobre todo por luchar en contra del estigma y la discriminación que mina nuestros esfuerzos para el control de esta pandemia.


A los servidores públicos de todos los sectores del gobierno federal y estatal que trabajan con dedicación en la ejecución de los programas de prevención y tratamiento.


Al sector privado, especialmente a quienes han puesto en marcha programas efectivos para combatir el estigma y la discriminación y asegurarse de que las personas que viven con VIH no tengan barreras al empleo. Aprovecho también para hacer un reconocimiento a la industria farmacéutica por su compromiso decidido y su colaboración para lograr medicamentos a precios justos.


Y finalmente a las personas que viven con VIH o que han sido afectadas por el síndrome de inmunodeficiencia humana. Sus esfuerzos y activismo han transformado no sólo la lucha contra el SIDA, sino también han transformado la salud pública, porque, a partir de su ejemplo, nos recuerda día a día que si sociedad y gobierno sumamos esfuerzos podemos ser mucho más eficaces en esta lucha.
Desde su primera descripción, el SIDA se convirtió en epidemia, y rápidamente en pandemia. El crecimiento en el número de casos en México ha implicado una carga importante de los sistemas de salud.
Como todos ustedes saben, fue en 1983 cuando se diagnosticó el primer caso de SIDA en México, para 1985 existían ya 68 casos reportados, para 1987, 344 casos y mil 837 para fines de 1988, pero ya en 1996 esta cifra se había elevado a más de 27 mil casos acumulados y actualmente, en 2008 se estima que en México ha habido más de 200 mil personas con el VIH, de las cuales 50 mil están en nuestros programas de tratamiento gratuito y el resto, muchos de ellos han fallecido y el resto posiblemente no lo saben.


México desde el inicio de la epidemia enfrentó el problema como un asunto de derechos humanos y de salud pública, y puso en marcha una respuesta energética que se mantiene activa y se ha fortalecido día a día, y hoy, sin asomo de triunfalismo registramos una de las tasas de incidencia más bajas en la región.


Muy temprano actuamos en forma decisiva y cerramos la transmisión sanguínea del VIH con reformas legales que han permitido interrumpir la propagación por esta vía.


Mediante importantes campañas de educación y difusión se ha hablado abiertamente sobre la prevención del VIH, logrando un incremento paulatino de la adopción de medidas preventivas. Igualmente, se llevaron a cabo intervenciones afectivas focalizadas a grupos específicos como trabajadoras y trabajadores del sexo comercial, hacia hombres que tienen sexo con otros hombres y entre usuarios de drogas inyectables.


En años recientes a estas acciones hemos también sumado importantes campañas contra el estigma y la discriminación. No es callando e ignorando la homofobia y el estigma como ésta se puede combatir. Sabemos que tanto en México como en el mundo, son unas de las principales barreras para que los ciudadanos se acerquen oportunamente a los servicios de salud, ya sea para recibir información o para hacerse una prueba diagnóstica o para recibir tratamiento médico.


El reconocimiento temprano de la necesidad de montar una respuesta multisectorial para confrontar este grave problema llevó en febrero de 1986, a que se constituyera el Comité Nacional para la Prevención del SIDA el CONASIDA, institución a la que felicitamos en este su 20 aniversario.


A pesar de nuestros logros y avances no podemos sentirnos satisfechos. No hemos logrado detener la transmisión sexual y perinatal del VIH y todavía en ciertas poblaciones se mantienen desde hace casi dos décadas altas tasas de incidencia y prevalencia de VIH que son desde cualquier punto de vista inaceptables y que nos obligan a redoblar esfuerzos, especialmente en el área de la prevención.
Igualmente inaceptables son los cambios recientes en el perfil de la epidemia de VIH, vemos una afectación cada vez más frecuente de las mujeres. Debemos dar la mayor visibilidad a las acciones dirigidas a las mujeres y en todos los esfuerzos y acciones que desplegamos contra el VIH.


En el discurso inaugural del Primer Congreso Nacional sobre SIDA que se llevó a cabo en diciembre de 1987, el doctor Guillermo Soberón señalaba: “todavía se escuchan voces de incredulidad que niegan importancia al SIDA como un problema de salud pública y aún otras que esperan que surgirá una mágica solución al mismo”.
Hoy, casi 20 años más tarde, podemos decir que gracias a esa visión del doctor Soberón hemos avanzado considerablemente en nuestra repuesta contra el SIDA. Si bien aún no contamos con este mágico remedio, el SIDA se consideras como un problema prioritario de salud en México. Contamos un generoso presupuesto que nos permite ofrecer una amplia gama de medicamentos antirretrovirales de calidad, que se administran de manera gratuita en todo el sector salud, contamos con los métodos para garantizar la seguridad de la sangre y sus derivados, estamos redoblando esfuerzos para lograr evitar por completo la transmisión materna, y estamos fortaleciendo nuestros programas para prevenir nuevas infecciones por el VIH.


La situación actual de lucha contra el VIH la debemos entender, como una oportunidad para redoblar nuestros esfuerzos y buscar mejores resultados, tanto en la calidad de los tratamientos que ofrecemos a las personas que viven con el VIH, como en la efectividad nuestros programa de prevención.


Este año en medicamentos antirretrovirales, en la Secretaría de salud hicimos compras por un monto superior a los mil 500 millones de pesos que aunados a los casi mil 200 del año pasado, hacen una inversión total de dos mil 700 millones de pesos en lo que de la actual administración, y enfatizo, inversión y no gastó, ya que en el sector salud estamos convencidos de que estamos invirtiendo en vidas de miles de mexicanas y mexicanos, que gracias a estos tratamientos logran con una mejor calidad de vida que les permite continuar con su participación en la conformación de esta gran nación que es México.


Como mencioné anteriormente, estimamos que en nuestro país ha habido cerca de 200 mil personas viviendo con el VIH y sólo atendemos cerca de 50 mil lo cual significa que aún hay más de 100 mil personas que no se han hecho el examen de detección o que no se han acercado a nuestros servicios de salud.


Esto último es preocupante porque sabemos que el tratamiento oportuno con antirretrovirales tiene beneficios importantes, es por eso que pretendemos impulsar la detección temprana. Las pruebas para la detección de VIH son gratuitas y seguirán siendo de carácter voluntario. Pero es necesario que su uso se convierta en una rutina aplicable en todos los esquemas de prevención, y que esté disponible para mujeres embarazadas, para pacientes y para los miembros de las poblaciones clave más afectadas por al epidemia.


En el 2009, sin incluir las pruebas de detección que por ley se le hacen a todos los paquetes sanguíneos antes de ser trasfundidos, nos hemos propuesto como meta entre todas las instituciones del sector salud y con el apoyo de las organizaciones de la sociedad civil, realizar un millón de pruebas de detección del VIH.


Este año también adquirimos y distribuimos más de 30 millones de condones y fortalecimos la educación sexual mediante los CAPACIT Y las Unidades Móviles que ante la ausencia de una vacuna, siguen siendo los medicamentos más efectivos de prevención de la transmisión sexual del VIH.


De igual forma mejoramos nuestro trabajo colaborativo con la Organizaciones de la Sociedad Civil. En el mes de enero publicamos la convocatoria para que organizaciones no gubernamentales pudiesen concursar y desarrollar proyectos preventivos focalizados a las poblaciones de mayor vulnerabilidad y riesgo. Se financiaron 104 proyectos con cerca de 30 millones de pesos dirigidos a mujeres y hombres que viven con VIH, hombres gay, personas trans y otros hombres que tienen sexo con hombres, usuarios de drogas inyectadas, indígenas, jóvenes y migrantes.


La conferencia Internacional sobre SIDA que llevamos a cano exitosamente, puso a México ante los ojos del mundo y nos permitió mostrar nuestros logros a más de 14 mil participantes de todo el mundo.


En el marco de la misma pusimos en relieve la feminización de la epidemia mundial de SIDA y su impacto entre las mujeres mexicanas. Detener la feminización de la epidemia del VIH implica atacar los factores y contextos sociales asociados a la vulnerabilidad social de las mujeres, que determinan que sean más susceptibles a la infección por el virus VIH y a otras enfermedades sexualmente transmisibles.

 

Implica, la sensibilización e involucramiento de los hombres en las estrategias de prevención. Detener la feminización de la epidemia exige la atención de los factores de orden programático que limitan el acceso oportuno a la información, a los insumos de prevención, al diagnóstico y al tratamiento de las mujeres que viven con VIH. Las mujeres se perciben bajo riesgo, lo que resulta un menor acceso a pruebas de diagnóstico temprano y menor consideración en las estrategias preventivas.


También en el marco de la conferencia mundial, reconociendo la necesidad de contar con una educación sexual integral en las escuelas convocamos a los Ministros de Educación y de Salud de toda Latinoamérica y el Caribe para discutir y conformar una alianza para impulsar la prevención del VIH en nuestras escuelas.


Son sólo 20 años del CONASIDA que hacen de este un programa joven y enfocado a los jóvenes como nuestra principal preocupación. Este año los nuevos casos de SDA reportados, en 30% ocurrieron en jóvenes menores de 29 años, algunos de ellos todavía en etapa adolescente. Esto último nos indica que las nuevas infecciones por VIH ocurren frecuentemente entre los menores de 20 años. Nuestro acercamiento con el Instituto Mexicano de la Juventud que agradezco a su directora Priscila, no es casual, las instituciones debemos potenciar nuestras acciones para llegar a los jóvenes y lograr una prevención efectiva.


Como parte de la estrategia integral en México, estamos llevando a cabo los estudios necesarios para evaluar la creación de un seguro para proveer de cobertura universal a todas las personas que viven con VIH. Asimismo, he dado instrucciones para que al Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud y el CENSIDA refuercen las actividades de promoción de la salud y la educación sexual para la prevención del VIH y otro tipo de infecciones


En el sector salud estamos comprometidos a enfrentar el desafío de la contención del VIH y continuaremos trabajando incansablemente para enfrentar la epidemia utilizando los derechos humanos y la no discriminación como eje rector de nuestras acciones y programas.
Octavio Paz escribió en La Llama Doble, refiriéndose a la pandemia de VIH/SIDA, “creímos que éramos los dueños de la tierra y señores de la naturaleza, ahora estamos inermes ante ella. Para recobrar la fortaleza espiritual debemos antes recobrar la humildad”.


Empecemos hoy reconociendo que es mucho el trabajo que tenemos por delante, que la complejidad del problema rebasa desde luego las fronteras de la actividad médica, que las desigualdades sociales y de género son un reto particularmente complicado, que el estigma y la discriminación son barreras que hay que superar y que el retraso de desarrollar una vacuna ha de estimularnos a redoblar nuestros esfuerzos puestos en prevención y en este terreno la educación representa una herramienta extraordinariamente poderosa.


Muchas gracias a todos por sus esfuerzos, en el gobierno del Presidente calderón seguiremos impulsando decididamente la lucha contra el SIDA. Necesitamos continuar trabajando por un México más incluyente, justo y sano. Un país en donde todos podamos vivir mejor .
 
Muchas gracias.

Acerca de Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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