La población tiene la falsa idea de que el asma es una enfermedad severa, progresiva e incurable

La hiper-sensibilidad a diversas partículas inhaladas que se encuentran en el medio ambiente, tabaco, falta de lactancia, problemas alérgicos en la familia, rinitis, infecciones respiratorias y el uso indiscriminado de paracetamol, anti-hipertensivos y anti-inflamatorios, pueden desencadenar asma, una enfermedad en la que se inflaman los bronquios de manera recurrente.


Los síntomas o molestias característicos varían y dependen de la severidad. Los más frecuentes son tos seca al inicio y progresivamente flemosa, que ocurre en forma esporádica o por accesos y produce fatiga o vómitos de flemas. Se exacerba con ejercicio, risa y llanto, en la noche o de mañana.


También hay dificultad respiratoria, progresiva y puede ser severa, con sensación de ahogo o “falta de aire” y sibilancias o ruido silbante al sacar o meter aire en los pulmones, debido al estrechamiento interno de las vías bronquiales (hoguillo). La persona afectada puede no percibirla y detectarse sólo en la revisión médica.
Otras molestias menos frecuentes son dolor torácico y abdominal, sensación de opresión en el pecho, angustia, coloración azulada de labios o uñas, sudor profuso, manos y pies fríos y palidez.


Dentro de la conmemoración del Día Mundial del Asma, este 6 de mayo, y de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), de la Secretaría de Salud, no obstante que el asma es una enfermedad que con un buen control permite al paciente llevar una vida normal, es la primera causa de consulta en urgencias, debido a la falta de disciplina del paciente en su tratamiento, así como a un diagnóstico inadecuado.
 
Al respecto, la Jefa de Hospitalización del INER, Margarita Fernández Vega, resaltó que la mayoría de los pacientes llegan a este centro después de someterse a tratamientos inadecuados, largos, de muy diversos tipos y generalmente con pobres resultados y, por lo tanto, con implicaciones en su vida escolar, laboral y personal.
Aunado a lo anterior, la población tiene la falsa idea de que el asma es una enfermedad severa, progresiva e incurable, lo que retrasa la atención oportuna para que el paciente tenga un buen control.


El asma bronquial es la inflamación de los bronquios en forma recurrente, lo cual obstruye los tubos encargados de conducir el aire respirado hacia dentro o afuera. Es de intensidad variable y sucede habitualmente en forma de “crisis”, sobre todo en época de cambio de clima (otoño y primavera) o en tiempo de frío.


Por ello, las personas afectadas deben evitar algunos eventos que pueden “disparar” las crisis asmáticas, como el ejercicio, aire, alimentos y bebidas frías, infecciones, emociones fuertes, cambios bruscos de clima, humo de cigarro y alcohol, entre otros.


El diagnóstico de asma se basa en la evolución de los síntomas y para demostrar la obstrucción bronquial, se recurre a los llamados “espirómetros”, que miden y registran el daño real.


Después de confirmar el diagnóstico, es necesario establecer las causas y el tipo de asma, mediante un interrogatorio detallado, en el cual resaltan los antecedentes familiares, factores disparadores para cada caso y la respuesta a tratamientos previos, entre otros aspectos, ya que de ello depende el tratamiento.


Carlos León, Director del Centro de Asma y Alergia de México, agregó que 80% de las personas que padecen asma, también presentan un cuadro de rinitis alérgica, mientras que 40% de los que sufren rinitis alérgica desarrollan asma.


Explicó que debido a que los síntomas de la rinitis alérgica son muy parecidos a los de un resfriado común, en 70% de los casos ambos padecimientos se confunden. Las diferencias entre un resfriado y una alergia consisten en la frecuencia de aparición de los síntomas. En las alergias éstos permanecen durante todo el año y pueden agudizarse en estaciones como la primavera, cuando la cantidad de polen en el ambiente aumenta, mientras que el resfriado es temporal.


Además, el resfriado se cura en dos semanas, mientras que la alergia requiere de control por lo menos de tres meses. Por ello, se debe distinguir una alergia de un resfriado para diagnosticar y tratarlos oportunamente, de lo contrario, el paciente puede desarrollar asma.

Acerca de Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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