Los menores de 5 años, tienen más posibilidades de sufrir quemaduras

Se recomienda prevenir que los menores estén cerca de la estufa  

Los niños de entre uno y cinco años de edad tienen mayor posibilidad de sufrir un accidente por quemadura, debido a que empiezan a caminar y explorar lo que encuentran a su alcance, y es que de los 130 mil percances de este tipo que ocurren al año en México, 60% es en los menores de cinco años.


El Centro Nacional de Prevención de Accidentes (CENAPRA), de la Secretaría de Salud, recomienda evitar que los niños ocupen espacios y jueguen en sitios cercanos a donde se cocina, se mantiene el fuego o líquidos calientes, para evitar quemaduras en el hogar.


Asimismo, les deben dar alimentos tibios y situarlos para comer en la mesa al igual que el resto de la familia; de esta manera, se vigilan todos sus movimientos y se les limita que toquen algún objeto caliente. 


Cocinar en los quemadores traseros de la estufa y mantener los mangos de las ollas hacia adentro, con el fin de que si el niño se acerca, no las alcance. Hay que explicarle las cosas que son peligrosas, como entrar a la cocina, jalar conductos de electricidad o insertar objetos en enchufes.  


Otra situación común es la quemadura por agua caliente al momento de bañar al niño, por lo que primero se vierte el agua fría y después la caliente en la bañera. 


Además, guardar los recipientes con las etiquetas que advierten de su peligro para evitar daños en los ojos, la piel o el esófago, retirar los envases y botellas que contengan productos tóxicos como las lejías, detergentes, insecticidas y medicamentos, pilas, monedas y agujas, y proteger los enchufes, las escaleras y las ventanas. 


El CENAPRA indicó que la responsabilidad del cuidado de los pequeños es de los adultos y en sus manos está evitar que un niño sufra un accidente con consecuencias graves, tanto para él como para la familia. 


Al respecto, Blanca Carlos, vicepresidenta de la Fundación Mexicana para la Dermatología, dio a conocer que 70% de las personas que sufren de alguna quemadura es en el hogar, 40% de los casos se presenta entre los 17 y 40 años. 


La especialista definió como quemadura de la piel a la pérdida de su integridad, cuando se rompe o daña pueden originarse complicaciones agudas a largo plazo, que desencadenan pérdida de las funciones vitales o la muerte. 


Cuando una persona se quema con objetos o líquidos calientes, dependerá del tamaño de la lesión para su curación, pueden utilizarse vendajes húmedos con agentes tópicos especialmente esteroides. También se puede dejar la herida expuesta, según las indicaciones del experto que realice el tratamiento. 


En quemaduras con sustancias químicas, depende del tipo de agente, la cantidad, su concentración y el tiempo de contacto con la piel. Es indispensable lavar diariamente la lesión por personal médico, ya que ciertas soluciones ocasionan toxicidad sistémica y de forma secundaria su absorción al cuerpo. El tratamiento incluye irrigación con abundante agua corriente que reduce el calor y diluye el elemento que hizo el daño.


Son muy comunes las quemaduras derivadas de la exposición solar y su tratamiento depende del grado; sin embargo, se utilizan antiinflamatorios tópicos, esteroides y antibióticos. 


Después de una quemadura hay que utilizar agua fría y lavar delicadamente la herida con jabón común, de preferencia libre de perfumes y acudir con el experto de inmediato para tratarla, sobre todo cuando es extensa, aunque parezca superficial, ya que se evita una cicatrización inadecuada o infecciones y no utilizar remedios caseros como el árnica, alcohol o limón, porque pueden empeorar la lesión.  


Le dermatóloga reconoció que en algunos casos, las quemaduras afectan la autoestima del paciente, sobre todo cuando las heridas son producto de maltrato en niños o hay una cicatriz deformante. Desde el punto de vista estético, puede afectar la función del músculo, ya que la contracción que deja, limita la movilidad de articulaciones.


Las quemaduras tradicionalmente se clasifican en primero, segundo y tercer grado, de acuerdo con su extensión. Las del primer grupo son superficiales, es decir, afectan la epidermis, que es la capa superficial de la piel, hay enrojecimiento y se desarrolla una costra. 


En las de segundo grado se destruyen parte de los anexos de la dermis, que son los apéndices pilosebáceos junto con la colágena y se desarrollan ampollas en la piel. 


En las de último grado hay destrucción de todo el espesor de la piel, incluyendo parte de la grasa subyacente. En los primeros días no hay dolor, ya que se destruyeron las terminaciones nerviosas de la dermis, pero conforme el tejido se recupera, la sensibilidad se restablece.

Acerca de Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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