Día Mundial de la LMC: la médula ósea y el peso de una mutación genética

La conmemoración subraya la necesidad de investigación, diagnóstico temprano y acceso a terapias innovadoras.
Por: Redacción
LaSalud.mx / Hematologia.mx / Oncologia.mx .- El 22 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Leucemia Mieloide Crónica y Aguda (LMC), una fecha destinada a visibilizar esta patología y a sensibilizar a la sociedad sobre su impacto. La elección del día responde a la alteración cromosómica que origina la enfermedad: la translocación entre los cromosomas 22 y 9, responsables de la transformación de las células madre en la médula ósea, de acuerdo con la Fundación Vencer el Cáncer.
La leucemia es un cáncer que afecta a las células productoras de sangre, con mayor frecuencia a los glóbulos blancos. Estas células, que en condiciones normales protegen al organismo frente a infecciones, se producen de manera excesiva y desorganizada en la médula ósea de los pacientes con leucemia, lo que conduce a la generación de células anormales incapaces de cumplir su función.
Las leucemias se clasifican según la rapidez de evolución o el tipo de célula afectada. Atendiendo al curso clínico, se distinguen leucemias agudas, que progresan con gran rapidez y se caracterizan por la proliferación de células hematopoyéticas inmaduras de tipo blástico. Estas células infiltran médula ósea, sangre periférica y otros tejidos, multiplicándose de forma acelerada y requiriendo tratamiento inmediato, habitualmente con esquemas de quimioterapia de alta intensidad. Por el contrario, las leucemias crónicas se desarrollan de manera lenta y afectan a células sanguíneas más maduras, que mantienen durante cierto tiempo parte de su funcionalidad. Algunas de estas variantes pueden permanecer asintomáticas durante años, lo que retrasa su diagnóstico.
Si se considera el linaje celular, las leucemias mieloides corresponden a proliferaciones anómalas de células de estirpe mieloide, que incluyen glóbulos rojos, glóbulos blancos y precursores de plaquetas. En cambio, las leucemias linfoides derivan de la expansión descontrolada de linfocitos, células que forman parte esencial del sistema inmunitario.
Los síntomas dependen del tipo de leucemia, pero existen manifestaciones comunes: fiebre, escalofríos, fatiga persistente, infecciones recurrentes o graves, pérdida de peso, adenopatías, hepatomegalia o esplenomegalia, sangrado fácil, aparición de hematomas, epistaxis frecuentes, petequias y dolor óseo.
La etiología de la leucemia no está completamente establecida, aunque se han identificado mutaciones genéticas como mecanismo central. Entre los factores de riesgo asociados se incluyen la exposición a radiación ionizante, tabaquismo, contacto con agentes químicos como el benceno, antecedentes de quimioterapia para otros tumores, síndrome de Down, presencia de síndromes mielodisplásicos y antecedentes familiares de leucemia.
El diagnóstico requiere una aproximación integral que combina exploración física, análisis sanguíneos y estudio de médula ósea. Durante el examen físico, los médicos pueden detectar palidez cutánea asociada a anemia, linfadenopatías o visceromegalias. El análisis de sangre permite evaluar las características celulares, mientras que la aspiración o biopsia de médula ósea, habitualmente obtenida de la cresta ilíaca, proporciona información decisiva para la clasificación y confirmación de la enfermedad.
La prevención absoluta de la leucemia no es posible. Sin embargo, las estrategias de reducción de riesgo contemplan la adopción de hábitos saludables, una dieta equilibrada, ejercicio físico regular, abandono del tabaquismo y cumplimiento de programas de cribado recomendados para cáncer.
El tratamiento de las leucemias varía según el subtipo, la edad y el estado clínico del paciente. Incluye quimioterapia, radioterapia y trasplante de médula ósea como pilares tradicionales. En los últimos años, se han incorporado terapias biológicas y tratamientos dirigidos, que han demostrado eficacia en tipos específicos de leucemia y constituyen una alternativa prometedora dentro del arsenal terapéutico.
El Día Mundial de la Leucemia Mieloide Crónica y Aguda se erige, por tanto, como un espacio de reflexión científica y social para fortalecer el conocimiento sobre la enfermedad, promover la investigación y apoyar a quienes conviven con este diagnóstico.
D.E.
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