Problemas en riñón y médula espinal, posibles causas de la falta de control de esfínteres

Fuente: Secretaría de Salud

México D.F., 31 de enero.- El control de esfínteres es un proceso natural que se asimila entre los 18 y 36 meses de edad, sin embargo, si el niño no lo logra durante este periodo, es importante que se acuda con un especialista, ya que podría tratarse de alguna alteración en el riñón,  médula espinal o infección en vías urinarias, aseguró José de Jesús Mejía Navarro, médico adscrito al Servicio de Consulta Externa del Instituto Nacional de Pediatría (INP), de la Secretaría de Salud.

Al participar en las Terceras Jornadas Médicas para Residentes y Ex residentes del INP y del Hospital Infantil de México “Federico Gómez”, destacó que a pesar de no ser frecuentes estos casos, es pertinente que los padres consulten a un pediatra, para que se descarte alguna complicación.

“El que un niño de tres años no logre el control de esfínteres tanto de día como de noche, en muchas ocasiones, es señal de algún problema, que puede ser físico o emocional, y debe ser revisado por un especialista”, puntualizó.

Comentó que el control de evacuaciones en los pequeños generalmente inicia al año y medio de edad, y el tiempo que tarde para asimilar este proceso dependerá de su madurez, por lo que algunos aprenderán en dos semanas y otros tardarán un poco más.

Destacó que este proceso es más de paciencia que de ciencia, por lo que recomendó a las madres de familia o las personas que están al cuidado del niño, ser condescendientes, hablar con ellos en un lenguaje coloquial y evitar calificativos que puedan dañar la autoestima del menor, pues esto sólo retrasaría un efectivo control.

Mejía Navarro explicó que algunas señales de maduración para pensar que el niño se encuentra apto para iniciar este proceso son: regularidad de evacuaciones, mantener el pañal seco después de una siesta  o aislarse para evacuar.

Se puede dar el caso, dijo, que haya un retraso en el control de esfínteres debido a un problema emocional, pues una familia con dinámica alterada se refleja en las conductas y aprendizajes de los hijos.

Por lo anterior, comentó, es necesario que los padres de familia observen esta situación y se acerquen a médicos especialistas quienes diagnosticarán la alteración que limita el control de esfínteres, así como el tratamiento adecuado.

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