Todas las mujeres embarazadas deberían someterse a la detección del síndrome de Down

México, D. F., 3 de enero (Redacción LaSalud.com.mx).- De acuerdo con el “American College of Obstetricians and Gynecologists” (ACOG) de Estados Unidos, todas las mujeres embarazadas, independientemente de su edad, deberían someterse a las pruebas de detección del síndrome de Down. Antes de la emisión de estas nuevas directrices, las pruebas genéticas de detección se ofrecían automáticamente a las mujeres encinta a partir de los 35 años.

Las pruebas recomendadas eran la amniocentesis y el muestreo de vellosidades coriónicas (MVC), las cuales conllevan un pequeño riesgo de aborto espontáneo. Las nuevas indicaciones de la ACOG sugieren que todas las embarazadas tengan acceso a pruebas menos invasivas de detección del síndrome de Down antes de la semana 20 de la gestación.

Dos de las recomendaciones específicas del organismo son el uso de la prueba de translucidez de la nuca (TN), un examen por ultrasonido que mide el grosor de la nuca del feto, además de un análisis de sangre que evalúe el síndrome de Down durante el primer trimestre. Si después de tales evaluaciones, se determina que el riesgo es mayor, se debe ofrecer a las mujeres consejería genética y la posibilidad de la amniocentesis o bien del MVC.

El ACOG recomendó también la evaluación de defectos del tubo neural durante el segundo trimestre para las mujeres que elijan sólo la evaluación del primer trimestre para el síndrome de Down.

En la amniocentesis se remueve del útero una muestra de líquido amniótico (el líquido que rodea al bebé) y se manda al laboratorio para analizarlo. La amniocentesis se realiza insertando dentro del útero una aguja fina a través del estómago y extrayendo una pequeña cantidad de líquido. El producto no es lastimado durante el procedimiento, pero algunas mujeres sienten cólicos leves durante o después del proceso. Por lo general, se pueden reanudar las actividades normales al día siguiente.

El MVC se realiza removiendo una pequeña muestra de placenta, se remueve por medio de un catéter o de una aguja. El catéter se inserta dentro de la vagina y a través de la cérvix y se extrae la muestra, la cual también puede obtenerse insertando una aguja dentro del abdomen. La mayoría de las mujeres se sienten bien después del examen; sin embargo, algunas pueden presentar  sangrado leve. El MVC usualmente se practica entre las semanas 10 y 12 del embarazo.

Ambos procedimientos conllevan un pequeño riesgo de aborto. Algunos estudios sugieren que en un pequeño número de casos el MVC puede ocasionar defectos en los dedos de las manos o de los pies del producto. Al parecer, esto solo ocurre si el examen se hace antes de la novena semana de gestación.

vmgc

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