Entrevista con el doctor José Manuel López Vega

Por Víctor M. García, enviado

El doctor José Manuel López Vega identificó a Taxotere (docetaxel) como un medicamento clave en el cambio de perspectivas de tratamiento del cáncer de próstata

Puerto Vallarta, Jalisco (Mundo de Hoy).- El LVII Congreso Nacional de Urología, celebrado en esta ciudad, sirvió no sólo para que los urólogos intercambiaran puntos de vista y experiencias, también sirvió para que especialistas de otras áreas manifestaran la necesidad de un trabajo interdisciplinario; tal vez ésta sea una de las conclusiones más valiosas de la reunión.

En entrevista exclusiva con La Salud.com.mx, el doctor José Manuel López Vega, profesor asociado de Oncología Médica en el Hospital Universitario “Marqués de Valdecilla” en Santander, España, planteó la idea de que el manejo del cáncer requiere ahora de estrategias que comprendan “el sustrato biológico” de la enfermedad, es decir, un conocimiento completo de la misma, algo que sólo podrá lograrse mediante el trabajo conjunto entre especialistas médicos y biólogos. 

Desde el punto de vista oncológico, ¿cuáles son las expectativas para los pacientes con cáncer de próstata?

Cuando el tumor está localizado, está confinado a la glándula, el tratamiento con cirugía o radioterapia puede solventar el problema. El oncólogo tiene que participar más cuando el problema se disemina fuera de la glándula, y tenemos básicamente dos herramientas: el tratamiento hormonal y el tratamiento de quimioterapia.

El 90 por ciento de los tumores son sensibles a maniobras hormonales durante largos años de evolución. Desgraciadamente, hay pacientes en los que la hormonoterapia deja de ser efectiva y, por lo tanto, en ellos tenemos que abordar el tratamiento con quimioterapia.

¿Qué nos puede decir sobre la cooperación urólogo-oncólogo al tratar a un paciente, qué tan común es?

Es todavía poco común, pero hay que tener presente que durante muchos años el urólogo ha tratado el cáncer con cirugía, el radioterapeuta lo ha hecho con radiación y ambos han utilizado las maniobras hormonales. Como esas armas terapéuticas han sido las protagonistas durante muchos años, el oncólogo tenía un peso pequeño en esta enfermedad.

Sólo muy recientemente, en los últimos diez años, la quimioterapia ha adquirido relevancia en esta enfermedad y es en ese contexto donde el oncólogo tiene un papel más destacado. Como se trata de un terreno relativamente novedoso, todavía es pronto para calibrar una colaboración estrecha entre urología y oncología. No cabe duda de que ocurrirá, porque en otros tumores la historia ha sido exactamente igual, durante muchos años, los ginecólogos y los cirujanos estuvieron acostumbrados a trabajar sin la oncología y desde hace ya un tiempo la coordinación es total. Yo no tengo duda de que con la urología ocurrirá de la misma forma.

Taxotere, medicamento parteaguas en el tratamiento del cáncer de próstata

¿Cuál fue el “punto de quiebre” que propició la entrada del oncólogo en el tratamiento del cáncer de próstata?

El momento clave es el año 2004, cuando dos publicaciones en el “New England  Journal of Medicine” demuestran que una quimioterapia con Taxotere (de Sanofi-Aventis) modificó la supervivencia de pacientes con cáncer de próstata no sensible a hormonas. Hasta ese momento, la quimioterapia nunca había demostrado una ventaja, en términos de supervivencia, en esa situación.

A partir del 2004, contamos con un fármaco (Taxotere) que modifica la supervivencia y por lo tanto es un arma a considerar cuando el paciente ya no es sensible a hormonas. Puesto que el oncólogo tiene mucha experiencia en el manejo de ese fármaco, es el momento en que sus servicios adquieran mayor relevancia en el tratamiento del cáncer de próstata.

¿Taxotere puede brindar mayores beneficios de los que se le conocen hasta el momento?

Sin duda, primero porque todavía no todos los pacientes candidatos a Taxotere lo reciben. En este sentido, es muy importante la colaboración con los servicios de oncología. En segundo lugar, todavía no sabemos utilizar el Taxotere en la forma óptima; seguramente habrá maneras mejores de cómo lo utilizamos ahora.

En tercer lugar, porque frente a Taxotere tenemos que ir estudiando otros quimioterápicos, otras moléculas que irán surgiendo en los próximos años y que sin duda harán que el manejo del cáncer de próstata, que hasta el momento ha estado gravitando más en la hormonoterapia, empiece a gravitar de una manera muy importante en la quimioterapia.

Similitudes entre el cáncer de mama y el cáncer de próstata

Durante la conferencia que brindó en el congreso, usted hizo un paralelismo entre el comportamiento del cáncer de mama y el de próstata, ¿podría explicarnos las similitudes entre ambas enfermedades?

Las similitudes son enormes. En primer lugar, el cáncer de mama es la neoplasia más frecuente en la mujer, de la misma manera en que el de próstata los es en el hombre. En segundo lugar, los dos se asientan en una glándula. En tercer lugar, ambas son neoplasias cuyo riesgo aumenta con la edad, a partir de los 50 o 60 años, se empieza a estar en riesgo para el desarrollo de las dos enfermedades. La curva de incidencia es mayor para las dos conforme avanza la edad.

En cuarto lugar, los dos son tumores que llamamos adenocarcinomas, es decir, tumores asentados en glándulas de los cuales no conocemos la causa. En quinto lugar, estas enfermedades tienen una gran dependencia hormonal, el cáncer de mama de los estrógenos y el cáncer de próstata de los andrógenos.

Por otra parte, ambas tienen una fase de crecimiento local, o locorregional. En el cáncer de mama, durante años la enfermedad permanece en la glándula y a lo sumo se extiende a los ganglios de la axila; sólo posteriormente hay metástasis a distancia, siendo las más frecuentes las óseas.

El cáncer de próstata también durante muchos años permanece confinado a la glándula, y al cabo de un tiempo se disemina a ganglios regionales. Sólo muy tardíamente se disemina a otros lugares, siendo también muy frecuentes las metástasis óseas.

Otra analogía es que las dos enfermedades responden muy bien a manejos hormonales. El cáncer de próstata a antiandrógenos y el de mama a antiestrógenos. Durante mucho tiempo podemos mantener controlada la enfermedad con hormonas.

Finalmente, ambos tienen que ser tratados con quimioterapia cuando ya no son sensibles a hormonas y, curiosamente, Taxotere es el fármaco más activo en cáncer de mama y también lo es en el cáncer de próstata.

Como ve, las analogías son muchas, no tengo duda de que a mediano plazo el cáncer de próstata se va a manejar con muchos conceptos que venimos manejando en cáncer de mama desde hace 15 o más años.

Parece que el desarrollo de nuevos fármacos y la evolución propia de las enfermedades han propiciado una mayor coordinación entre las disciplinas médicas, ¿hubo un momento en que algunos especialistas pensaron que podían hacer un manejo propio de las enfermedades?

El desarrollo de las especialidades en medicina obedece a una mayor acumulación de conocimientos específicos acerca de un proceso. A medida que se iba sabiendo más de las enfermedades reumatológicas, era lógico que surgiera un especialista en reumatología, por ejemplo. Con la oncología ha ocurrido igual, a medida que se sabía más de las neoplasias, hubo necesidad de que surgiera gente que se dedicara a tratar neoplasias.

Pero, ¿qué está ocurriendo ahora? Que los biólogos moleculares nos están enseñando que muchos mecanismos que creíamos específicos de alguna enfermedad, el cáncer de mama en este caso, en realidad son el mismo mecanismo.

Estamos empezando a manejar las enfermedades con un criterio no de especialista, sino de con un criterio de “mecanismo fundamental”, un criterio biológico. Esto está haciendo que la gente, paradójicamente aún siendo especialistas clínicos en distintas áreas, esté trabajando de manera cada vez más coordinada, lo que es absolutamente imprescindible cuando nos enfrentamos a una patología compleja, y el cáncer lo es.

El cáncer no es una patología que un especialista pueda tratar exitosamente por un lado y otro por otro lado. Esto es una postura irracional, condenada al fracaso y a desaparecer en el mediano plazo. Seamos especialistas en el aspecto del manejo clínico de lo cotidiano, pero seamos personas integradoras desde el punto de vista de la comprensión completa de las enfermedades.

¿Usted vislumbraría el surgimiento de una nueva disciplina que coordine varios esfuerzos médicos?

No me parece probable, porque a fin de cuentas, desde el punto de vista clínico, es necesario un adiestramiento en el manejo de varias situaciones que son bastante estereotipadas de unos pacientes con respecto a otros. Los enfermos de cáncer de próstata van a tener unas peculiaridades que harán que en el día a día de la práctica clínica sean necesarias personas entrenadas para resolver esas peculiaridades.

Ahora, los tratamientos que dichas personas utilicen procederán de un conocimiento muy profundo del “sustrato biológico” de la enfermedad. En este sentido, todos seremos un poco biólogos y la especialidad quedará para el aspecto puramente clínico del contacto cotidiano con el paciente.

¿Desea agregar algo, doctor?

Sólo que es pertinente que la gente sepa que los oncólogos, los cirujanos y los médicos en general, no están parados ante esta enfermedad. Desgraciadamente, el cáncer avanza cada vez más en su incidencia, nos enfrentamos cada día a un mayor número de casos, pero también es cierto que lo hacemos con más inteligencia y éxito. Por lo tanto, no hay sino motivos para una esperanza moderada a mediano plazo de que, aunque tengamos cada vez más pacientes, éstos van a ser tratados con mayor eficacia y mejores perspectivas de supervivencia.

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Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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