Encierro y falta de aire, enemigos de un claustrofóbico

Por Ady Corona

México, D.F., 21 de agosto (Salud Mundo de Hoy).- Es desesperante cuando estamos en un espacio cerrado y comenzamos a tener mareo, palpitaciones y hasta inquietud por sentir el aire en nuestro rostro. Cuando nos sucede esto es que padecemos de claustrofobia, lo cual en términos médicos se refiere a un desorden mental que se ve reflejado y manifiesto cuando estamos en un ascensor, en un cuarto pequeño sin ventanas o hasta en la oscuridad.

De acuerdo con los psicólogos, la claustrofobia se presenta cuando la persona refiere sentirse mal y desesperada en un espacio cerrado, porque siente que está limitada,  también llega a tener miedo al ahogo, de la misma forma que si sumergiera la cabeza en agua, sintiendo miedo ante la posibilidad de no poder tomar más oxígeno.

Comúnmente este padecimiento puede eliminarse con un buen tratamiento, pero por desgracia no todos quienes padecen de claustrofobia aciertan a acercarse con un especialista por considerarlo sin importancia. 

Por una parte esto es cierto, pues si la persona de pronto se olvida que el encierro es su enemigo, llega a olvidarse de este temor, pero otras veces se llega a afectar la vida laboral y familiar con este trastorno, por lo cual se sugiere buscar ayuda.

Con frecuencia se tiende a buscar el aire, a sentarse junto a ventanas, o en el caso de salas concurridas, estar en la fila de la orilla… y es que a veces hasta el viajar en Metro puede ser toda una pesadilla.

De modo tal que cuando alguien se sienta identificado con alguno de estos síntomas, es mejor acudir con el médico para que esto a la larga no se vuelva un detonador para fracasos de diversa índole, ya que una actitud nerviosa, temerosa y de inseguridad hablan mal de cualquiera que las manifieste.

No obstante, por lo regular cuando se padece de claustrofobia se ve continuamente afectada por un encierro espontáneo, ya sea porque el ascensor se atoró, que el Metro se detuvo ya ni siquiera en el andén y con las puertas abiertas, sino en el túnel y cuando más gente va en él.

Lo mejor que se puede hacer si se padece de esto es tomar aire e intentar tranquilizarse, para que se pueda pensar mejor en las posibles soluciones si es que se trata de un caso de emergencia.

Pero si estamos en compañía de alguien que está afectado por la claustrofobia, lo mejor es no hacer comentarios que pongan más sobresaltada su tranquilidad e intentar calmar la reacción del claustrofóbico, más no se dude en buscar ayuda médica cuanto antes.

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