NacionalSanamente.mx

Hígado, intestino y cerebro: un eje biológico que define la salud integral, advierte el Inmegen

Estudios del grupo de Enfermedades Hepáticas del Instituto Nacional de Medicina Genómica evidencian cómo la disfunción hepática puede impactar la mente y el sistema digestivo, reforzando la prevención como estrategia de salud pública.

Por: Redacción

LaSalud.mx / Sanamente.mx .- Especialistas del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) destacaron la función del hígado como órgano clave en la interconexión entre el intestino y el cerebro, un sistema fisiológico complejo que influye directamente en la salud metabólica, inmunológica y neurológica del organismo. La afectación de cualquiera de estos tres órganos puede desencadenar alteraciones digestivas, hepáticas y mentales, lo que refuerza la necesidad de adoptar hábitos que preserven su equilibrio funcional.

Durante la charla de divulgación de la serie Replicación, titulada La comunicación entre intestino, hígado y cerebro y su impacto en la salud, el doctor Julio Isael Pérez Carreón, investigador en Ciencias Médicas E del grupo de Enfermedades Hepáticas del Inmegen, explicó que estos órganos mantienen una comunicación bidireccional a través de la circulación sanguínea, el nervio vago y el sistema inmune, mediante una amplia gama de moléculas y neurotransmisores. Entre ellos, se destacó el papel del triptófano y la serotonina, esta última producida en el intestino y regulada por el hígado, que interviene de forma determinante en el funcionamiento cerebral.

El equipo de investigación encabezado por el doctor Pérez Carreón analiza, desde una perspectiva genómica y molecular, los mecanismos mediante los cuales un hígado sano puede progresar hacia enfermedades crónicas como la cirrosis y el hepatocarcinoma, patologías que impactan de manera sistémica y pueden derivar en desenlaces fatales.

Uno de los hallazgos más recientes del grupo señala que en pacientes con cáncer hepático se observa una disminución en la expresión de proteínas metabólicas como la INMT, involucradas en el procesamiento de compuestos indólicos, a diferencia de lo que ocurre en hígados sanos donde dichas proteínas son abundantes. Estos resultados aportan nuevas perspectivas sobre los mecanismos de deterioro celular y las posibles rutas metabólicas implicadas en la progresión del daño hepático.

El hígado posee una notable capacidad regenerativa, pero la exposición prolongada a agentes tóxicos, infecciones virales o dietas poco saludables promueve su reemplazo progresivo por tejido cicatricial, fenómeno conocido como fibrosis y que, en etapas avanzadas, se manifiesta como cirrosis. Esta condición está presente en hasta 90 por ciento de los casos de cáncer hepático, de acuerdo con los datos presentados.

Las principales causas del daño hepático incluyen el consumo excesivo de alcohol, las infecciones por virus de hepatitis B y C, y la alimentación basada en productos ultraprocesados. También se identifican como factores determinantes la obesidad y la diabetes, que favorecen la acumulación de grasa en el hígado y contribuyen al desarrollo de enfermedad hepática grasa no alcohólica.

Estas condiciones son potencialmente prevenibles, pero cuando progresan hacia la cirrosis o el cáncer generan complicaciones graves, entre ellas várices digestivas con riesgo de hemorragias fatales, disbiosis intestinal y acumulación de amonio en sangre, que al llegar al cerebro puede inducir encefalopatía hepática, una alteración neuropsiquiátrica que cursa con desorientación, cambios conductuales, pérdida de conciencia y, en casos severos, la muerte.

El maestro Isaac Aguirre Maldonado, estudiante de doctorado en el grupo de Enfermedades Hepáticas del Inmegen, describió al hígado como un “gran escudo fisiológico”, capaz de proteger al organismo de la inflamación intestinal provocada por dietas inadecuadas durante décadas. Sin embargo, advirtió que esa función tiene un límite: la exposición continua a alimentos ultraprocesados puede conducir al desarrollo de hígado graso y fibrosis hepática.

Asimismo, las investigaciones recientes han revelado interacciones entre salud hepática, bucal y cerebral. Se ha observado que hasta 65 por ciento de las personas diagnosticadas con enfermedad de Alzheimer padecieron gingivitis crónica en la década previa al diagnóstico. Debido a la ubicación anatómica del hígado, este órgano no puede impedir el paso de sustancias tóxicas originadas en procesos inflamatorios bucales hacia el cerebro, lo que pone en evidencia la complejidad del sistema de defensa corporal y su vulnerabilidad frente a agresiones persistentes.

Los especialistas del Inmegen enfatizan que la prevención y el autocuidado diario son fundamentales para preservar el equilibrio entre hígado, intestino y cerebro. Recomiendan adoptar una alimentación saludable y balanceada, realizar actividad física regular, evitar el consumo excesivo de alcohol y alimentos ultraprocesados, mantener una higiene adecuada del sueño y consultar ante síntomas digestivos sin recurrir a la automedicación.

La evidencia científica acumulada por el Inmegen reafirma el papel del hígado no solo como un órgano metabólico central, sino como un regulador esencial de la comunicación interorgánica que sostiene la homeostasis corporal. Su cuidado continuo constituye una de las estrategias más efectivas para mantener la salud integral y prevenir el deterioro neurológico, inmunológico y metabólico asociado al daño hepático.

Esta nota así como reportajes, entrevistas exclusivas, videos, podcast y más los podrás encontrar en nuestra próxima edición especial digital de Temas Selectos en Salud.

LaSalud.mx La Revista de la Comunidad Médica.

Visita algunas de nuestras ediciones especiales en https://issuu.com/grupo-mundodehoy

D.E.

Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

Related Articles

Back to top button