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De la recomendación de reposo al movimiento: cambia la visión sobre cáncer y ejercicio

Nuevas guías médicas muestran que 150 minutos semanales de actividad moderada fortalecen la recuperación y reducen riesgos de recurrencia.

Por: Redacción

MundoDeHoy / Ellas .- Durante años, a los pacientes con cáncer se les recomendaba reposo absoluto. El argumento era que el cuerpo, debilitado por la enfermedad y los tratamientos, no debía someterse a más exigencias físicas. Hoy, esta visión ha cambiado radicalmente: la evidencia científica demuestra que el ejercicio no solo es seguro para la mayoría de quienes enfrentan un diagnóstico oncológico, sino que también es terapéutico y puede formar parte activa de su recuperación.

Especialistas como Lynn Gray-Meltzer, fisioterapeuta del Lifestyle Medicine Program en Mass General Cancer Center, han documentado que un programa de ejercicio progresivo disminuye los efectos secundarios del tratamiento y mejora la resistencia física. Steve Wechsler, fisioterapeuta e investigador en Massachusetts General Hospital, ha destacado que la actividad física interconecta las funciones del organismo, favorece el sueño, reduce el estrés y mejora la energía disponible para enfrentar la enfermedad.

Los beneficios están bien sustentados: mayor vitalidad, reducción de la fatiga, mejoría en los índices de supervivencia ante ciertos tipos de cáncer, disminución del riesgo de recurrencias, mayor facilidad para realizar actividades cotidianas y una reducción de síntomas de ansiedad, depresión, estrés y linfedema.

En contraste, mantenerse inactivo puede retrasar la recuperación una vez finalizados los tratamientos. La pérdida de fuerza y flexibilidad aumenta el riesgo de lesiones al retomar actividades extenuantes de manera abrupta, lo que provoca retrocesos en el proceso de rehabilitación.

La dosis recomendada de actividad física

La Organización Panamericana de la Salud recomienda que los adultos realicen al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos de actividad vigorosa. En el caso de pacientes con cáncer, las guías de la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer sugieren incluso hasta 300 minutos semanales de ejercicio moderado.

Aunque alcanzar estas cifras puede parecer difícil, sobre todo en quienes eran inactivos antes del diagnóstico o presentan efectos secundarios, especialistas coinciden en que cualquier nivel de movimiento es mejor que el reposo absoluto. El consejo es iniciar lentamente y avanzar de manera progresiva.

Estrategias para incorporar el movimiento

La doctora Gray-Meltzer y el doctor Wechsler impulsan el llamado “ritmo de actividad”, que consiste en adaptar el movimiento al estado físico de cada día. Desde caminatas cortas hasta ejercicios de estiramiento o programas de fuerza más estructurados, el objetivo es mantener la continuidad sin caer en excesos.

Los especialistas de Mass General Brigham recomiendan comenzar con acciones sencillas como subir escaleras o caminar distancias cortas, incrementando progresivamente el tiempo y la intensidad. También sugieren incluir entrenamiento de fuerza para combatir la pérdida muscular asociada a la edad y los tratamientos, así como ejercicios de equilibrio para reducir el riesgo de caídas y fracturas relacionadas con la osteoporosis o la neuropatía.

Un enfoque integral de salud

El ejercicio ha dejado de ser un complemento y hoy forma parte de la medicina del estilo de vida aplicada al cáncer, junto con la alimentación balanceada, el sueño reparador, el manejo del estrés y el cuidado de la salud emocional.

Antes de iniciar un programa, los especialistas aconsejan consultar con el oncólogo de cabecera y, de ser posible, apoyarse en fisioterapeutas o entrenadores especializados en pacientes oncológicos. El objetivo es diseñar rutinas seguras, personalizadas y adaptadas a cada etapa del tratamiento.

Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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