

Por: Humberto Gudiño, Médico Internista/Médico Tratante de PLWHIV, Expresidente AMMVIH
A más de cuatro décadas del inicio de la epidemia de VIH, la evidencia clínica y epidemiológica converge en un punto inquietante: el fracaso actual del control del VIH no radica en la ausencia de terapias eficaces, sino en la incapacidad de los sistemas de salud para diagnosticar oportunamente, iniciar tratamiento de manera inmediata y sostener intervenciones preventivas integrales. De acuerdo con datos recientes de ONUSIDA y fuentes nacionales, se expone con claridad este fenómeno y obliga a una reflexión clínica profunda. (1)
En la actualidad se estima que hay cerca de 380,000 personas viviendo con VIH, de las cuales, 8 de cada 10 conocen su estado serológico, una proporción adecuada de personas conoce su esta serológico, sin embargo, hay algunos datos que no son como quisiéramos, ya que hay un incremento reciente de la mortalidad asociada a enfermedad avanzada en México, a pesar de la disponibilidad universal de terapia antirretroviral (TARV), constituye una paradoja clínica. Entre 2014 y 2022, la proporción de muertes atribuibles a VIH avanzado aumentó hasta superar el 50%, revirtiendo parcialmente los avances logrados en la década previa. Desde una perspectiva médica, este hallazgo no puede interpretarse como un fallo terapéutico, sino como una consecuencia directa del diagnóstico tardío y de la fragmentación en la cascada de atención. (2,3)

Un porcentaje significativo de las muertes ocurre en los primeros meses posteriores al diagnóstico, lo que sugiere que muchas personas ingresan al sistema de salud en fases clínicas avanzadas, cuando el margen de intervención es limitado, aunque disponemos de Hospitales públicos eficientes, cuando una persona llega con enfermedad avanzada el pronóstico puede ser no tan bueno, de acuerdo a las enfermedades oportunistas concomitantes. Este patrón clínico es consistente con una práctica médica que aún concibe al VIH como un diagnóstico excepcional y no como una condición que debe ser activamente buscada en múltiples contextos asistenciales. Como médicos tratantes actuamos, ofrecemos educación médica para otros profesionales de la salud que no siempre están en estrecho contacto con estas condiciones médicas, sin embargo, considero se requiere de educación médica más constante donde se refuerce este conocimiento a médicos generales, internistas, ginecólogos, médicos pediatras, para la búsqueda oportuna del diagnóstico y referencia temprana para evitar muertes prevenibles. (3)
Diagnóstico tardío, prevención insuficiente y mortalidad evitable: una lectura clínica
El diagnóstico tardío como evento clínico crítico, el diagnóstico de VIH con conteos de CD4 bajos no es un simple marcador epidemiológico; representa un evento clínico de alto riesgo que condiciona la evolución del paciente desde el primer contacto. Los datos presentados indican que cerca del 40% de las personas en México reciben el diagnóstico en etapas avanzadas, con variaciones regionales que alcanzan cifras aún mayores. En la práctica clínica, este retraso se traduce en mayor carga de infecciones oportunistas, hospitalizaciones prolongadas y mortalidad temprana. Desde esta perspectiva, la persistencia del diagnóstico tardío debe interpretarse como una falla sistémica en la atención primaria y hospitalaria, donde el tamizaje de VIH no ha sido plenamente integrado como práctica rutinaria. La omisión del escrutinio oportuno priva al clínico de la posibilidad de intervenir en la etapa en que la TARV tiene su mayor impacto pronóstico (2).
Mortalidad por VIH avanzado: un indicador de inequidad
El análisis de mortalidad revela que las muertes relacionadas con VIH avanzado se concentran en personas jóvenes, con menor nivel educativo y acceso limitado a seguridad social. Este perfil clínico social refuerza la noción de que la mortalidad por VIH es, en gran medida, una manifestación de inequidades estructurales no resueltas. La reemergencia de la mortalidad por enfermedad avanzada, observada en la última década, debe ser interpretada como un llamado de alerta para los sistemas de salud. La disponibilidad de TARV altamente eficaz pierde relevancia clínica cuando el acceso es tardío o discontinuo. En este contexto, la mortalidad temprana posterior al diagnóstico se convierte en un indicador indirecto de la calidad del sistema de atención más que de la agresividad biológica de la infección. Uno de los lemas en la actualidad de la lucha contra el VIH/Sida es evitar las disrupciones, esto claramente busca que personas que ya están con el diagnóstico no abandonen tratamiento, ya que también la mayoría de las perdidas en este contexto se deben a barreras socioculturales que también se deben de atender (2,3).
Prevención combinada y PrEP: la brecha entre la evidencia y la práctica
La baja cobertura de profilaxis preexposición (PrEP), tanto a nivel global como nacional, contrasta con su eficacia demostrada. Los datos indican que la principal limitación no reside en la adherencia una vez iniciada, sino en la identificación y oferta activa a personas en riesgo. En México la mayor parte de las personas que se encuentra en PrEP están en ciudad de México y Jalisco, pero ¿qué pasa en otros estados? Aunque se ha avanzado parece ser que estos esfuerzos aún son insuficientes, consideramos que una desmedicalización del uso de PrEP con apoyo de Organizaciones de la Sociedad como se ha mostrado en la Ciudad de México, pudiera ser una alternativa viable, aunque no la única, para una distribución mayor, mejor y más justa.

Aún existe una brecha persistente entre la evidencia científica y la práctica clínica cotidiana. Desde el punto de vista médico, la PrEP debería ocupar un lugar central en la consulta clínica, particularmente en poblaciones con riesgo desproporcionado de adquisición del VIH, además aún existen prejuicios y baja educación para los médicos de primer contacto que pudieran ser fundamentales para el crecimiento de la PrEP en nuestro país, entonces la falta de capacitación, el estigma implícito y los modelos rígidos de atención han limitado su implementación. Esta omisión tiene consecuencias clínicas directas, al perpetuar la incidencia de nuevas infecciones potencialmente prevenibles (5,6,7).
El impacto clínico de la crisis financiera global
A nivel internacional la advertencia de ONUSIDA respecto a los recortes en el financiamiento internacional, especialmente aquellos vinculados a programas de prevención y tratamiento, tiene implicaciones clínicas inmediatas. La interrupción de la TARV, la reducción de servicios comunitarios y la disminución de actividades de prevención amenazan con revertir décadas de avances. Desde una perspectiva clínica, estos escenarios incrementan el riesgo de falla virológica, resistencia a fármacos y aumento de hospitalizaciones por enfermedad avanzada (1).
Conclusión
El control del VIH en México enfrenta un punto de inflexión, la persistencia del diagnóstico tardío, la reemergencia de la mortalidad por enfermedad avanzada y la insuficiente implementación de la prevención combinada revelan un sistema que continúa llegando tarde. En términos clínicos, el desafío actual no es desarrollar nuevos tratamientos, sino garantizar que los existentes lleguen a tiempo a quienes los necesitan.
El mensaje para la comunidad médica es claro: el VIH debe dejar de ser un diagnóstico excepcional y convertirse en una prioridad clínica transversal, solo mediante la integración sistemática del tamizaje, el inicio inmediato de TARV y la oferta activa de PrEP será posible reducir de manera sostenida la mortalidad y avanzar hacia las metas de control de la epidemia.
- AIDS, crisis and the power to transform – UNAIDS Global AIDS Update 2025. Ginebra: Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (UNAIDS). https://www.unaids.org/en/resources/documents/2025/2025-global-aids-update
- BOLETÍN DE ATENCIÓN INTEGRAL DE LAS PERSONAS QUE VIVEN CON VIH. Volumen 11. M1. Enero Marzo 2025
- Nuñez et al. Trends in Mortality Among People With HIV in Mexico • OFID • 2025
- Centers for Disease Control and Prevention (CDC). (2023).
- Progress Toward UNAIDS 2025 Targets for HIV Epidemic Control — Worldwide, 2022.
- Morbidity and Mortality Weekly Report, 73(47). 2- AVAC (AIDS Vaccine Advocacy Coalition). (2024).
- PrEP Initiations in Latin America, 2019–2024. PrEP Tracker (2º trimestre de 2024)
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D.E.

