
Salud federal y el INPRFM refuerzan la vigilancia clínica en adolescentes y jóvenes.
Por: Redacción
LaSalud.mx, Ciudad de México, 30 de noviembre de 2025 .- La Secretaría de Salud, a través del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz” (INPRFM), subrayó la importancia de reconocer señales tempranas de los trastornos de la conducta alimentaria, entre ellas el uso recurrente de laxantes, la práctica de ayunos prolongados, el aislamiento social, los cambios bruscos en el estado de ánimo y la adopción repentina de dietas restrictivas sin indicación médica o nutricional, patrones que pueden anticipar la presencia de alteraciones graves en la relación con los alimentos.
La coordinadora de la Clínica de la Conducta Alimentaria del instituto, Julieta Bermúdez Gómez, destacó que estas condiciones afectan con mayor frecuencia a adolescentes de 10 a 19 años, especialmente mujeres, en el marco del Día Internacional de la Lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria, conmemorado este 30 de noviembre. Entre los diagnósticos más comunes se encuentran anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y alimentación compulsiva, los cuales representan una carga clínica relevante por sus repercusiones físicas y emocionales.
Bermúdez Gómez explicó que el origen de estos trastornos puede asociarse a factores genéticos visibles a través de un temperamento ansioso o perfeccionista, así como a antecedentes de bajo peso, sobrepeso u obesidad desde la infancia. A ello se suman factores de riesgo psicosocial, como bullying, abuso sexual o la presión social y familiar que vincula la delgadez con éxito o aceptación. Este conjunto de elementos crea un entorno que favorece el desarrollo y perpetuación de conductas alimentarias disfuncionales.
La especialista insistió en que madres y padres deben mantenerse especialmente atentos ante señales tempranas, pues estos trastornos pueden comprometer de manera severa la capacidad del cuerpo para recibir nutrientes, generando efectos adversos en el sistema cardiovascular, el aparato digestivo, la salud ósea y la salud bucal. Este impacto multisistémico resalta la necesidad de una intervención clínica oportuna.
La Clínica de la Conducta Alimentaria del INPRFM brinda atención mensual a alrededor de 500 pacientes subsecuentes, es decir, personas que ya han iniciado un proceso de seguimiento especializado. La coordinadora enfatizó que los hombres con trastornos alimentarios suelen ser subdiagnosticados, lo que puede retrasar un diagnóstico adecuado hasta por cinco años, y reiteró que 8 de cada 10 personas afectadas son mujeres, lo que evidencia una clara disparidad de género en la detección y atención.
El modelo terapéutico del instituto es interdisciplinario, con participación de especialistas en psiquiatría, psicología, nutrición y terapia familiar, orientado a abordar de manera integral los componentes físicos, emocionales y conductuales asociados a estos trastornos. Bermúdez Gómez puntualizó que la prevención debe comenzar desde las escuelas mediante la promoción de estilos de vida saludables, el fortalecimiento de la autoestima y el desarrollo de habilidades de regulación emocional.
Además, la especialista subrayó la importancia de educar a adolescentes para interpretar de manera crítica las imágenes difundidas en redes sociales, especialmente en un contexto donde la inteligencia artificial puede generar representaciones irreales que distorsionan expectativas corporales y normalizan prácticas riesgosas.
El INPRFM reiteró su compromiso con la atención, prevención y sensibilización relacionadas con los trastornos de la conducta alimentaria, e invitó a la población a mantenerse informada y buscar acompañamiento profesional ante cualquier signo de alerta.
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D.E.