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Un trastorno raro con múltiples rostros: así se manifiesta el síndrome de Kleefstra

Retraso en el desarrollo, autismo, cardiopatías congénitas y vulnerabilidad respiratoria son parte del complejo cuadro clínico.

Por: Redacción

LaSalud.mx .- El síndrome de Kleefstra constituye una enfermedad genética de origen raro que involucra múltiples sistemas del organismo y se caracteriza por un espectro clínico amplio. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran el retraso global del desarrollo, la discapacidad intelectual de diversa severidad, las dificultades o ausencia del lenguaje y la hipotonía neonatal persistente. A estos signos se suman microcefalia, rasgos faciales distintivos, obesidad de inicio temprano y, en un número significativo de casos, características compatibles con el trastorno del espectro autista.

El compromiso sistémico abarca anomalías estructurales del sistema nervioso central, cardiopatías congénitas, alteraciones genitourinarias, convulsiones recurrentes y una susceptibilidad incrementada a infecciones respiratorias, lo que coloca a los pacientes en un estado de vulnerabilidad clínica desde etapas iniciales de la vida.

La causa del síndrome radica en alteraciones en la región cromosómica 9q34.3, con pérdida de material genético que incluye el gen EHMT1, responsable de codificar una enzima indispensable para el desarrollo normal. Aproximadamente 75% de los casos se explican por deleciones en dicho locus, mientras que el 25% restante se debe a mutaciones puntuales en EHMT1. La ausencia o disfunción de esta enzima desencadena las múltiples alteraciones que caracterizan el cuadro clínico.

El diagnóstico combina la evaluación clínica de las características fenotípicas con el uso de pruebas genéticas confirmatorias. Entre ellas destacan el análisis de microarrays para identificar deleciones cromosómicas, la hibridación fluorescente in situ (FISH) y la amplificación multiplex de ligadura dependiente de sonda (MLPA). La secuenciación específica del gen EHMT1 permite detectar mutaciones patogénicas en aquellos pacientes sin evidencia de deleción.

Actualmente no existe un tratamiento curativo para el síndrome de Kleefstra. La estrategia terapéutica se orienta a la atención multidisciplinaria y sintomática, con intervención temprana mediante educación especial, programas de formación vocacional, terapia de lenguaje, fisioterapia, terapia ocupacional y de integración sensorial. Los problemas cardíacos, renales, del tracto urinario y la hipoacusia se manejan con medidas convencionales, mientras que las alteraciones psiquiátricas requieren un abordaje combinado con intervención conductual y, en algunos casos, tratamiento farmacológico.

Se recomienda el monitoreo periódico de la función cardíaca para la detección precoz de arritmias, así como la vigilancia continua de la función renal y del aparato genitourinario. El seguimiento clínico de estos pacientes se prolonga a lo largo de toda la vida, reflejando la naturaleza crónica y multisistémica de la enfermedad.

El síndrome de Kleefstra ilustra la complejidad de los trastornos genéticos raros que combinan afectaciones neurológicas, cognitivas, metabólicas y orgánicas, y plantea la necesidad de fortalecer la detección temprana, la atención integral y la investigación traslacional orientada a intervenciones futuras que puedan modificar el curso de la enfermedad.

Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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