Niño que no atiende no aprende

Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH): Más allá del estigma
Por: Lucia Lumen
LaSalud.mx .- El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, mejor conocido como TDAH, es una condición neurológica que afecta a millones de personas en el mundo. Aunque suele diagnosticarse durante la infancia, sus efectos pueden persistir en la adolescencia e incluso en la edad adulta, interfiriendo con la concentración, el autocontrol y la vida cotidiana.
¿Qué es el TDAH?
El TDAH no es una “mala conducta” ni una simple falta de disciplina. Se trata de un trastorno del neurodesarrollo que se caracteriza por la presencia de tres síntomas principales: desatención, hiperactividad e impulsividad. Estos síntomas pueden aparecer en diferentes combinaciones, por lo que no todas las personas con TDAH se comportan igual.
Algunos niños pueden parecer distraídos y olvidadizos, mientras que otros muestran una energía inagotable o dificultad para esperar su turno. En adultos, el TDAH puede manifestarse como desorganización, dificultad para planear o mantener el enfoque, lo que puede afectar el trabajo, las relaciones o el bienestar emocional.
¿Qué lo causa?
No hay una única causa del TDAH. La evidencia científica sugiere que es el resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales. Es más común en personas con antecedentes familiares del trastorno, y se han identificado diferencias en áreas del cerebro relacionadas con la atención y el autocontrol.
Factores como la exposición al tabaco o al alcohol durante el embarazo, el bajo peso al nacer o situaciones de estrés extremo en etapas tempranas de la vida también pueden influir, aunque no son determinantes por sí solos.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico del TDAH es clínico y se basa en una evaluación cuidadosa del comportamiento y el desarrollo de la persona. No existe una prueba única para detectarlo, y es importante que el proceso sea llevado a cabo por profesionales capacitados, que tomen en cuenta la historia de vida, los síntomas persistentes y el impacto en diversas áreas (escuela, casa, trabajo).
Es clave evitar etiquetas apresuradas. Muchos síntomas del TDAH también pueden aparecer por otras razones, como ansiedad, problemas de sueño o situaciones familiares difíciles.
¿Tiene tratamiento?
Sí. El TDAH se puede tratar de forma efectiva. Existen diversas opciones que pueden incluir psicoterapia, estrategias educativas, acompañamiento familiar y, en algunos casos, medicación. No se trata de “curar” el TDAH, sino de aprender a convivir con él, reduciendo su impacto negativo y potenciando las habilidades de la persona.
El tratamiento debe ser personalizado y adaptado a cada etapa de la vida. En niños, el acompañamiento escolar y la participación activa de madres y padres es crucial. En adultos, la organización de rutinas, el manejo del tiempo y el apoyo emocional marcan una gran diferencia.
Romper mitos y abrir caminos
Hablar del TDAH con seriedad y empatía es el primer paso para romper estigmas. No se trata de un “invento moderno”, ni de una excusa para la falta de esfuerzo. Se trata de una forma distinta de procesar la información, que puede venir acompañada de grandes desafíos, pero también de talentos únicos.
Reconocer, comprender y acompañar a quienes viven con TDAH nos ayuda a construir entornos más humanos, donde cada mente tenga un espacio para desarrollarse a su ritmo.