En Navidad, la diabetes también bajo control
LaSalud.mx.- Si un paciente diabético es responsable y controla sus niveles de azúcar, no tendrá problemas; su vida activa será de una persona prácticamente normal, expresó el doctor José Luis Hernández Chávez, especialista en cirugía general y cirugía vascular y periférica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) del Estado de México Oriente.
“Por ello deben cuidarse, hacer ejercicio, llevar una adecuada alimentación, evitar excesos alimenticios, además de la ingesta del refresco, bebidas alcohólicas y grasas”, comunes en esta época decembrina”.
“El paciente que es diabético, después de cinco años de su padecimiento, tiene que tener una revisión periódica por parte de su médico familiar, el cual observará sensibilidad de extremidades, la circulación, el pulso y, si afortunadamente no tiene nada, se le recomienda que el próximo chequeo lo haga cada año”.
“Si comienza a tener problemas, puede ser cada seis meses o cada tres; eso va depender del estado de cada paciente, pero por lo menos tiene que ser cada seis meses la revisión del paciente con pie diabético”.
Afirmó que las personas que padecen de diabetes mellitus deben de “tener cuidados preventivos en los píes a fin de evitar sufrir una lesión que pudiera acabar con la amputación de la extremidad”.
“Es importante que el paciente identifique las primeras manifestaciones de la afectación, como revisar constantemente el estado de la piel y las uñas del pie, así como la temperatura, estructura y alineación de los dedos para prevenir el desarrollo de lesiones como úlceras.
“El pie diabético es una complicación tardía de la diabetes mal controlada, es un problema que podemos evitar vigilando el nivel de azúcar en la sangre, esto debido a que el enfermo no sigue el tratamiento médico adecuado; si lo hiciera a tiempo no sólo evitaría el pie diabético, sino muchas otras complicaciones como es la ceguera o la falla de la función renal.
“El pie diabético empieza entre cinco y diez años después de que se diagnostica que el paciente es diabético y, sobre todo si no se tiene un control sobre la enfermedad; los primeros cambios que se dan es resequedad en la pierna; empieza a perder bello de las piernas; padece calambres, hormigueo, adormecimiento en alguna parte del cuerpo.
“Otro de los síntomas, es que la persona diabética comienza a notar frialdad en el pie, empieza a cambiar de color sus piernas, o bien después de recorrer uno o dos kilómetros comienza a tener dolor de extremidades, y al paso de que avanza la enfermedad la dolencia es más frecuente; y si estamos hablando de una enfermedad extremadamente avanzada, el paciente aún con los pies arriba de la cama tendrá un dolor que no se puede controlar”, puntualizó el especialista.
