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De equilibrio, salud y cerveza

 

Mark Twain decía que la única manera de conservar la salud es comer lo que no quieres, beber lo que no te gusta, y hacer lo que preferirías no hacer. Y es que en ocasiones, pareciera ser que quien buscar mantenerse en la delgada línea de una vida saludable, debe mantenerse en el agobiante compromiso de intercambiar un sufrimiento por otro. Una interminable y dolorosa rutina de ejercicio, así como una insípida e inodora dieta que promueve nuevos y en ocasiones insondables rugidos estomacales, son algunas de las características percibidas de una vida “saludable”.  Quizá sea una de las razones por las cuales hoy los productos “milagrosos” tengan tanto éxito.

La buena salud sin embargo, no parte del sufrimiento, no parte de llevar una vida de sacrificios, y no tiene como origen los extremos. Por el contrario, la buena salud es un balance; es equilibrio; es prudencia; es moderación. Un excelente ejemplo de ello es el consumo de cerveza. Muchas son ya las investigaciones que hablan sobre los grandes beneficios que tiene el consumo moderado de una de las bebidas con mayor historia y riqueza cultural. Se ha dicho que la cerveza, cuyo contenido es mayoritariamente agua, está constituida por ingredientes cuyos beneficios bien pueden justificar su preferencia y prevalencia a través de los años.

Su promoción de mayores niveles de colesterol bueno, su contenido de ácido fólico, vitaminas, hierro, calcio, antioxidantes naturales, carbohidratos, fibra, bajo nivel de sodio entre otros elementos, representan grandes e importantes aportes para la salud de quien bebe moderadamente la cerveza. Estos son, protección del sistema cardiovascular, cuidado de la densidad ósea, efectos antiinflamatorios y antibacterianos, mejoras a la digestión, retraso del envejecimiento celular, e incluso retraso en la aparición de la menopausia.

            La cerveza, cuya variedad e historia es inacabable, parece así concatenar muy agradablemente sabor y nutrición. La moderación en su consumo es no obstante, una condición necesaria para que sus múltiples beneficios se presenten. Su consumo excesivo, así como en ausencia de una dieta balanceada y ejercicio regular, pueden disminuir dichos efectos e incluso acarrear consecuencias desastrosas para quien la bebe de manera nociva. Aunque depende del peso, edad, y metabolismo de cada persona, la cerveza ve disminuidos sus beneficios cuando su consumo es irresponsable.

            La vida y la salud se disfrutan y exaltan  en los equilibrios. Marco Valerio, el tarraconense, no podía tener más razón al decir que “todos los excesos hacen breve la edad y penosa la vejez”

Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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