No exponer a los bebés a cambios bruscos de temperatura.

Debido a que durante diciembre y enero la consulta pediátrica se incrementa a causa de los cambios climatológicos a los que están expuestos los niños de 6 a 36 meses, conviertiéndose en en un factor de riesgo potencial para el contagio de inflluenza estacional del tipo AH1N1, los especialistas del área epidemiológíca de la Delegación Regional Estado de México Oriente del IMSS, hacen un llamado a los padres de familia para que no descuiden los aspectos preventivos dentro y fuera de sus hogares, por el bien de los infantes. 

Por ejemplo, se deben evitar los cambios bruscos de temperatura, porque permiten la aparición de enfermedades como gripe, influenza, laringitis, faringitis y otitis, por lo que se debe verificar que los niños lleven correctamente su esquema de vacunación y mantener una alimentación rica en frutas y verduras, algo que es de suma importancia. Aunado a un estado de hidratación adecuado. 

Si los padres llevan a los menores de edad a consulta con su médico familiar, reciben en esta época de frío complementos de vitamina C, D y hierro, además de las inmunizaciones contra el neumococo e influenza estacional, algo que se está reforzando en este momento con la aplicación de las vacunas contra la influenza estacional y la A H1N1. Las cuales son aplicadas a pequeños que no superen los 36 meses de vida, siempre y cuando no hayan recibido la vacuna contra la estacional en un lapso menor a un mes. 

Los especialistas en epidemiología subrayan que es importante examinarlos y aprender a diferenciar los malestares invernales para acudir al médico; en el caso de los oídos, por ejemplo, la otitis es la más frecuente y se trata de una inflamación del oído generalmente en su región medio o externo. 

Es una de las complicaciones más comunes de la influenza y afecta principalmente a lactantes y menores de tres años; el peligro radica en que puede dañar la audición permanentemente.

Esta enfermedad suele pasar inadvertida porque sus síntomas son poco visibles, no obstante, mostrar irritabilidad al tocar las orejas puede ayudar a detectarla; los infantes pueden presentar fiebre, náuseas, vómitos, dolor de cabeza, diarrea y somnolencia. En algunos casos hay hinchazón y enrojecimiento en la zona de los oídos.  

En lo que respecta a la faringitis, ésta se detecta por la inflamación de la faringe (zona de la garganta entre las amígdalas y la laringe) y se manifiesta con irritación de ganglios linfáticos, dolor de cabeza o al ingerir alimento, fiebre y congestión nasal. 

La laringitis es una infección aguda de la laringe que causa inflamación y puede obstruir el paso del aire hacia los pulmones, situación especialmente crítica en los niños. Los síntomas son similares al de un resfrío, además los pacientes presentan tos ronca, afonía y dificultad para respirar. 

Destacaron los epidemiólogos que una medida confiable que pueden tener los padres de familia para medir la temperatura corporal del bebé, en caso de no contar con un termómetro, es por medio de su nariz, si al tocarla presenta baja temperatura, lo más probable es que tenga frío. En cuanto a la alimentación, lo recomendable es el seno materno para ayudar a  formarle defensas. 

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Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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