El beneficio de la risa

El humor es bueno para nuestra salud física, previene el estrés, proporciona sentimientos de alegría y favorece las experiencias innovadoras. Gran parte de los sufrimientos que experimentamos no son consecuencia directa de los problemas, sino de nuestra forma de afrontarlos. El humor tiene valor como recurso terapéutico, incluso aunque no cambie las cosas de forma permanente.

El humor es una cualidad que permite percibir la experiencia jocosa aun cuando las condiciones de la vida son adversas. 

El sentido del humor es una capacidad natural de la especie humana que hace la vida más rica, placentera y deseable. 

La necesidad de convertir la medicina en una ‘ciencia seria’ ha hecho que durante los últimos siglos se dejara un poco de lado la interpretación de los estados de ánimo y sentimientos de los pacientes. Algunos profesionales temen que el humor se interprete como frivolidad, por lo cual limitan su uso como arma terapeútica. Sin embargo los estudios demuestran que el estado de ánimo influye en nuestra salud, que es importante tenerlo en cuenta y es saludable fomentar la risa y el buen humor entre los enfermos. 

La risa es una expresión humana innata y una de las respuestas fisiologías al humor. Al principio los niños la utilizan como forma de comunicación y después se convierte en una conducta emocional. Según crecemos sonreímos cada vez menos: mientras los niños lo hacen 300 veces al día, los ancianos sonríen menos de 80 veces diarias. Algunas personas no sonríen nunca y no consideran que esto sea necesario. Sin embargo es evidente que el humor ayuda a comunicarse, rivaliza contra el miedo al ridículo y es un poderoso remedio contra la timidez. 

La risa es contagiosa de modo que la sonrisa del profesional terminará afectando positivamente al enfermo. Además se ha demostrado que la risa puede inducir una elevación de la actividad de los linfocitos NK y mejorar el estado inmunológico. El humor puede prevenir el dolor o nos puede ayudar a vivir con él, y un reciente trabajo ha demostrado que incluso la risa forzada mejora el estado de los pacientes. 

El humor ha sido excluido de forma deliberada de los tratamientos psicoerapeúticos durante mucho . Es primordial que el profesional tenga experiencia, inteligencia y conocimiento del ambiente cultural en el que se mueve, que sepa ‘reirse de si mismo’ y sepa usar los recursos sin caer en la ironía o el exceso. Hay que creer en la fuerza del humor, y aprender a utilizarlo: con ello todos ganarán, pacientes y profesionales. 

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Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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