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50 a 60 por ciento de la población tiene insuficiencia venosa

Es un padecimiento que se puede prevenir con sólo caminar o tener actividad física diaria
 
De 50 a 60% de la población tiene insuficiencia venosa, desde leve, manifestada con pequeñas varículas o arañitas en la piel, hasta severa, con venas muy pronunciadas, acompañadas de dolor, calambres y adormecimiento de las extremidades inferiores.
 
Del total de la población que la padece, 90% son mujeres, debido a que un factor de riesgo es hormonal. También, la inactividad física durante muchos años, permanecer mucho tiempo de pie o sentada en las actividades diarias. Asimismo, la herencia, el sobrepeso y el embarazo en mujeres con control inadecuado.
 
En entrevista, Arturo Javier Ramírez García, especialista cardiovascular del Hospital General de México, explicó que las varículas y las várices son resultado de la insuficiencia venosa, un padecimiento incurable que no obstante, se puede detener cuando se detecta en sus primeras etapas, que es ante la presencia de varículas.
 
Explicó que la caminata y la actividad física son fundamentales para evitar la insuficiencia venosa, al facilitar la contracción muscular de las piernas, haciendo que se compriman las venas y no se quede la sangre estancada. En cambio, en personas que casi no caminan, tienen sobrepeso y no se mueven, la sangre se queda estancada en las piernas.
 
Otro factor de riesgo es el mal funcionamiento de un sistema mecánico dentro de la sangre, es decir, hay unas válvulas que impiden el regreso de la sangre cuando va de las piernas al corazón. Si esas válvulas no trabajan adecuadamente, la sangre se regresa, sobre todo a las piernas y empieza el problema de insuficiencia venosa, la cual va del grado uno al cuatro, y mientras mayor sea, es más grave.
 
Al hablar del tratamiento, el especialista precisó que se basa en medidas de higiene venosa que deben ser de por vida, como mantener el peso adecuado, llevar una dieta baja en sal para evitar la retención de líquidos, caminar de 15 a 60 minutos cinco veces a la semana, nadar, (en caso de no saber hacerlo, caminar dentro de una alberca) y a la mitad de la jornada laboral elevar los pies de 30 a 45 grados al escritorio o mesa, por 15 minutos.
 
También recomendó utilizar vendas elásticas combinadas con pantimedias de compresión leve, moderada o severa, según la necesidad.
 
Para personas que tienen varículas, el tratamiento requiere un procedimiento sencillo llamado escleroteramias, que consiste en inyecciones con finas agujas de insulina que se inyectan por dentro de las varículas para que se cierren y no se vean. En este nivel, el único problema es estético porque no causan mayor daño.
 
En cambio, advirtió, si hay presencia de várices, el problema aumenta debido a que la sangre estancada se puede coagular y la insuficiencia venosa se convierte en trombosis superficial o por encima de la piel, o en trombosis venosa profunda si se desarrolla en las venas internas de las piernas.
 
En estos casos la pierna se hincha de forma súbita porque la sangre no regresa hacia el corazón y la paciente puede perder la extremidad debido, además del impedimento de la circulación venosa, a que la sangre arterial que lleva oxígeno a los tejidos no llega a la pierna y ésta sufre, se pone negra, se lastiman los nervios y muere.
 
Cuando este problema se detecta, el tratamiento es hospitalario con sustancias anticoagulantes, pero si el edema no disminuye y la pierna cambia de coloración, se le practica una cirugía para deshacer la mayor cantidad de coágulos o se hace una faseotomía para salvar la pierna.
 
Otra parte del tratamiento para casos graves o severos es el  uso de medicamentos que proporcionen más tensión al sistema nervioso o tienen efecto anticoagulante y antiagregante plaquetario que evita la prevención de trombosis, así como antineuríticos para disminuir los síntomas de calambres, pesadez y sensación de calor en la pierna.
 
Dijo que la trombosis venosa es frecuente porque también es secuela de otros padecimientos que impliquen la manipulación de órganos pélvicos, como cesárea, cirugía de ovarios o que se someten a procedimientos de radioterapia y quimioterapia por cáncer de ovario o de matriz, de ahí que se les recomiende caminar.
 
Al detallar el proceso de esta enfermedad, dijo que se presenta por el inadecuado funcionamiento de uno o los dos tipos de circulación sanguínea: la venosa que lleva sangre de los tejidos distales al corazón, ya sea de las piernas o los brazos, y el arterial, es decir, la sangre cuyas células se llenan de oxígeno y nutrientes y va a los tejidos distales.
 
Finalmente, recomendó acudir con el especialista para recibir la orientación y tratamientos adecuados y así evitar que se complique.

Acerca Redacción

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