80 por ciento de los mexicanos utilizan plantas medicinales


· La herbolaria es una tradición que se remonta a la época prehispánica, dijo la académica del Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM, Edelmira Linares· Aunque promete curar ciertos padecimientos como el mal de ojo, el espanto, el aire o el empacho, entre otros, no es inocua


· Esa riqueza botánica, se pierde por la merma del hábitat, y la sobreexplotación de algunas especies

 

Por los menos el 80 por ciento de la población en México usa plantas medicinales. La gente acude a la herbolaria para curar múltiples malestares o padecimientos, y si no mejora va con el médico. Por el contrario, si después de acudir a una consulta alópata no siente alivio, recurre al yerbero, consideró la académica del Jardín Botánico del Instituto de Biología (IB) de la UNAM, Edelmira Linares Mazari.Se trata de una tradición, cuyos orígenes se remontan a la época prehispánica, que trata variadas enfermedades, desde hongos en los pies hasta un mal cardiaco, dijo.

Las hojas, tallos, flores, ramas, semillas, cortezas, raíces, frutos y maderas, entre otros, se usan para todos los aparatos y sistemas del cuerpo humano, lo mismo que para los denominados síndromes de filiación cultural, como el mal de ojo, el espanto, el aire, el empacho, la caída de la mollera o de la sombra, o la vergüenza.


A pesar de su importancia, prosiguió, aún falta mucho por conocer de la riqueza botánica, que se extingue poco a poco debido, principalmente, a la pérdida del hábitat y a la sobreexplotación de algunas especies, alertó.


Riqueza incalculable, problemas interminables


A ciencia cierta, se desconoce la cantidad de plantas medicinales que existen en México, pero se calcula en alrededor de cinco mil, pues diversas áreas al norte y sur del país aún no han sido exploradas.


Por la misma causa, añadió la maestra en Ciencias, y miembro de la Comisión Permanente de la Farmacopea Mexicana %u2013instancia encargada de regular el uso de ese recurso%u2013, no se sabe cuántas están amenazadas, han desaparecido, o están en desuso.


Estudios recientes muestran que en Chihuahua hay una pérdida del 20 por ciento, con relación a los registros de 1860; a ello se suma la introducción de hierbas provenientes de otras regiones, como China.


Un ejemplo de sobreexplotación, consideró la jefa del Herbario del Centro Médico Nacional Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social, Abigail Aguilar Contreras, es la corteza del cuachalalate, de propiedades astringentes y cicatrizantes; cada vez es más difícil encontrarla de manera silvestre, y de seguir la tendencia de uso “se va a terminar”.Otra en peligro, indicó, es la raíz del guareque, empleada para el tratamiento de la diabetes.


Sobre el mismo asunto, Edelmira Linares apuntó que los vegetales cuyas cortezas y raíces son útiles en la herbolaria, se acaban rápidamente, “pues matan a la planta cuando la recolectan”.


En el libro Plantas medicinales de México, usos y remedios tradicionales, de la autoría de la universitaria, y los también integrantes del Jardín Botánico Robert Bye y Beatriz Flores, se informa que México posee una flora diversa debido a su orografía, a la variedad climática y edafológica, así como por su situación intermedia en el continente americano.


No sólo se tiene un país con alta biodiversidad, sino muchas culturas distintas que han aprendido a manejar el entorno natural. Así, la información de las plantas se ha usado por siglos, abundó Linares Mazari.


Asimismo, Roberto Campos Navarro, profesor de Historia y Filosofía de la Medicina, comentó que los mexicanos suelen usarlas como parte de la autoatención, es decir, “todos hemos tomado una infusión de manzanilla como digestivo o para limpiar los ojos”.


Aunque muchos médicos consideran que debe prohibirse la automedicación, la herbolaria se usa en forma constante y más que impedirla, es necesario socializar su conocimiento, pues su empleo no es inocuo, añadió el médico cirujano con maestría en Antropología Social y doctorado en Antropología por la UNAM.


En torno a ellas, se presentan múltiples problemas, como los huecos generacionales en los grupos étnicos, provocados por la migración. “La recolección de las plantas implica un trabajo arduo como caminar, escarbar, limpiar y cargar; ahora con la ausencia de los jóvenes, ese conocimiento se pierde”, dijo.


En cuanto a la comercialización, Edelmira Linares explicó que la sobreexplotación de especies silvestres como el toronjil, usado para el tratamiento de los nervios e impresiones fuertes; o el árnica, para lavar heridas, tratamiento de contusiones y curación de ronchas en la piel, ha empujado a su cultivo en zonas controladas como Ozumba, en el Estado de México.


No obstante, añadió, el problema es que los intermediarios se quedan, en promedio, con el 92.4 por ciento de las ganancias provenientes de la venta; en el caso de las plantas cultivadas, esa cifra es de 65.4 por ciento.


“Prácticamente se dobla el precio, por eso se quieren adelgazar las cadenas de comercialización, mediante la formación de cooperativas que adquieran vehículos para el transporte y venta directa en mercados, como el de Sonora”, aseguró.


Historia ligada a la UNAM


Con la colonización de los españoles, la herbolaria mexicana se enriqueció al incorporar planta europeas como la manzanilla, la ruda, el romero y el marrubio.


En el libro Plantas Medicinales de México, se menciona que los frailes franciscanos, preocupados por reunir esos conocimientos de las culturas indígenas, fundaron el colegio de Santa Cruz de Tlaltelolco, en 1536.


Entre los indígenas ahí formados destacaron Martín de la Cruz y Juan Badiano. El primero escribió, en 1552, el manuscrito náhuatl Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis, conocido como Códice Badiano.


Fue en 1577 cuando Francisco Hernández, protomédico enviado por Felipe II de España, llevó de regreso a su país muestras de plantas secas. Luego de una investigación de siete años, publicó la Historia de las plantas de la Nueva España.


En el siglo XVII, aparecieron algunos libros de egresados de la Real y Pontificia Universidad de México, antecedente de la UNAM, donde los médicos conjuntaron los saberes europeos y autóctonos relativos a las plantas con propiedades curativas.


Años más tarde, en el gobierno de Porfirio Díaz, se creó el Instituto Médico Nacional, cuya principal función fue el estudio de las plantas; la entidad se convertiría después en el Instituto de Biología de la Universidad Nacional.


Prevención conjunta


En algunos lugares de México, las medicinas occidental y tradicional actúan de manera conjunta. En Veracruz y Oaxaca, por ejemplo, los curanderos y médicos trabajan en clínicas mixtas.


Cuando el paciente padece un síndrome de filiación cultural, pasa con los primeros; pero si tiene una enfermedad que ellos no puedan aliviar, acude con el alópata.


Al respecto, Campos Navarro aseguró que es importante mostrar a los futuros galenos la existencia de otras prácticas médicas como la herbolaria. “Deben saber para qué sirve, conocer sus indicaciones y sus límites”.


El académico, que una vez al año organiza una clase-taller de Medicina Tradicional Mexicana, consideró que en el servicio social, los jóvenes se enfrentarán, sobre todo en áreas rurales e indígenas, a otros curadores, parteras, yerberos y sobadores; pero deben tener en cuenta que “no todo es charlatanería y explotación, sino un conocimiento centenario que se ha transmitido generacionalmente y que seguirá existiendo”.


Los investigadores insistieron en que las plantas medicinales no son inocuas, y su uso frecuente o en dosis altas puede ser dañino. Finalmente, mencionaron que para preservar su riqueza y conocimiento, en la Colección Etnobotánica del Herbario Nacional, bajo resguardo del IB se tienen documentadas alrededor de mil 500 especies, número que crece día con día.


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El profesor de Historia y Filosofía de la Medicina en la UNAM, Roberto Campos Navarro, comentó que los mexicanos suelen usar las plantas como parte de la autoatención.


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La académica del Jardín Botánico del IB de la UNAM, Edelmira Linares Mazari, afirmó que los orígenes de la medicina tradicional se remontan a la época prehispánica, y trata variadas enfermedades.


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Científicos de la UNAM, advirtieron sobre la sobreexplotación de especies silvestres como el toronjil, usado para el tratamiento de los nervios e impresiones fuertes.


 

Acerca de Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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