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Medicamentos apócrifos en el mercado

Por Carmen Gómez

México, D. F., 26 de septiembre (Salud Mundo de Hoy).- Con el propósito de informar a la población, a través de los medios de comunicación, sobre la importancia de saber escoger y utilizar medicamentos eficaces y seguros, así como advertir sobre los riesgos por el uso de medicinas que no hayan sido sometidos a investigaciones científicas,  la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), el Comité Interdisciplinario de Diabetes, Obesidad y Enfermedades Cardiovasculares, (CIDOEC), y la Facultad de Medicina de la Universidad La Salle (ULSA) impartieron ayer el seminario “Diferencias entre los medicamentos que existen en el mercado mexicano”, en el Hotel W de la Ciudad de México.

Debido a que las leyes sanitarias tienen todavía algunos huecos, ciertas empresas se han aprovechado para sacar al mercado gran cantidad de “medicamentos” que no han pasado jamás por un estudio científico, ponen a la venta productos que no siempre contienen las dosis requeridas, a veces no causan ningún daño pero tampoco un beneficio, y, peor aún, productos que son sólo imitaciones de los producidos en el laboratorio y cuya calidad es dudosa.

Dicha situación ha despertado la preocupación del sector médico y lo ha llevado a difundir información que prevenga a la sociedad de posibles fármacos apócrifos que constituyan un riesgo para su salud.

Luis Felipe Cortés, médico cirujano y director médico de la Unidad de Investigación, Diagnóstico y Tratamiento Clínico S.C., explicó, a grandes rasgos, lo qué es la medicina, cuáles es la clasificación de medicamentos según la Secretaría de Salud, el control de calidad de éstos,  qué es lo que debe saber un médico, las nomenclaturas de los fármacos, qué le hace el organismo a un medicamento (farmacocinética) y lo que le hace el fármaco al organismo (farmacodinamia).

Un “fármaco, es todo agente químico que afecta el protoplasma vivo u organismo biológico; es una sustancia pura, químicamente definida, esto es que se sabe cómo está formada en su estructura atómica, extraída de fuentes naturales o sintetizada en el laboratorio, debe tener una acción biológica, es decir, tiene un efecto terapéutico preventivo o de rehabilitación. Reúne las condiciones para ser empleado como medicamento o como ingrediente de éste”.

El doctor Cortés aclaró que el fármaco no actúa por sí mismo, necesita excipientes o sustancias que se incluyen en las formulaciones de medicamentos y que actúan como vehículos conservadores o modificadores de algunas características, por ejemplo, “el Itraconazol requiere gran cantidad de acidez, entonces la molécula del Itraconazol tiene que llevar un excipiente que aumente la acidez del estómago para que se pueda absorber y entonces pueda entrar totalmente la molécula”.

Destacó también la importancia de las impurezas: “En cualquier proceso químico hay impurezas, éstas pueden alterar cómo se comporta un fármaco, si no se sabe qué impurezas lleva puede afectar la salud del paciente”.

Explicó que un medicamento de patente es aquel que  ha demostrado, a través de estudios clínicos, su seguridad y eficacia. La patente es un documento legal que otorga la exclusividad de comercialización de un producto (en este caso un medicamento) en un territorio dado y por un tiempo determinado. Mientras que un medicamento genérico  es una copia  del innovador cuando este último pierde la patente.

Recientemente, el medicamento genérico no estaba obligado, de acuerdo con nuestra ley de salud, a someterse a pruebas de intercambiabilidad, ni a estudios que demuestren que el medicamento genérico  pueda tener el mismo efecto terapéutico que el medicamento original.

Al vencer la patente de un medicamento original, otras empresas pueden copiarlo de forma legal y ofrecerlo en el mercado, a éstos se les conoce como medicamentos genéricos. Por ejemplo, al vencer la patente del Tylenon que es la marca comercial, el nombre genérico es Paracetamol, y así se vende, pero no hay marca que lo avale.

“Hay muy buenos genéricos, los intercambiables, por ejemplo, que son medicamentos que por los menos han pasado pruebas de farmacodinamia, que se sabe que se comportan igual que el original y no causa daños; sin embargo hay en el mercado medicamentos similares que no están contemplados en la ley, son genéricos no intercambiables, es decir no han gastado en demostrar que se comportan o tienen la seguridad de los medicamentos originales”, señaló el especialista.

El Doctor Gustavo Hernández Verde, médico cirujano de la Universidad La Salle y Director de Comunicación y Asuntos Científicos de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), reiteró que “en el mercado mexicano existe una diversidad de medicamentos que han comprobado su seguridad y eficacia para prevenir, curar, rehabilitar y/o mejorar la calidad de vida de los pacientes, entre ellos están los originales o de patente, que son el resultado de al menos 10 años de investigación a escala mundial; al vencer la patente de un medicamento original, otras empresas pueden copiarlo de forma legal y ofrecerlo en el mercado, a estos se les conoce como medicamentos genéricos, de hecho en  México existen varios tipos de medicamentos genéricos, los cuales se pueden categorizar de acuerdo a criterios sanitarios o comerciales (genéricos, genéricos de marca, genéricos intercambiable) El problema con los genéricos de dudosa calidad no es comercial, sino sanitario, es decir la salud de los pacientes”.

Informó que en México se han invertido, tan sólo en este año, mil millones de pesos en investigación clínica, realizada por 2 mil investigadores de diferentes instituciones.

Por su parte, el Doctor Melchor Alpizar, Presidente del Comité Interdisciplinario de Diabetes, Obesidad y Enfermedades Cardiovasculares, CIDOEC,  señaló que los medicamentos de patente invierten en investigación científicamente para comprobar sus resultados y por ello son seguros y eficaces para el tratamiento de las enfermedades. 

“El tiempo de desarrollo de un medicamento toma en promedio de 10 años, la duración depende  del sector de investigación, y el costo promedio de cada nuevo medicamento es de 900 millones de dólares, de hecho del total de medicamentos nuevos sólo tres de cada 10 logran recuperar su inversión”, de acuerdo con el doctor Melchor Alpizar.

“Existen áreas terapéuticas de especial riesgo como los tratamientos para problemas de exceso de peso, que de no ser tratadas por un medicamento seguro, eficaz  y que tenga los estudios clínicos adecuados  puedan  causar reacciones adversas y  falta  de resultados ,  así como incrementar el  riesgo de  enfermedades cardiovasculares y  la  diabetes”, señaló el doctor.

“Nosotros como comunidad médica no podemos poner en riesgo la vida de un paciente con obesidad o sobrepeso al recetarle un tratamiento que no haya comprobado su seguridad y eficacia, ya que la falta de resultados provocará que el paciente deje tanto el tratamiento como la misma consulta”,  comentó.

Este comentario ético fue retomado por el Doctor Víctor Huggo Córdova, Jefe de Posgrado e Investigación de la Universidad la Salle y miembro de numerario de la Academia Mexicana de Bioética, pues habló sobre la importancia de informar y tratar las enfermedades de una manera ética, que colabore con las personas a solucionar sus enfermedades con medicamentos seguros y eficaces que den resultados y estén respaldados por laboratorios de prestigio científico.

“La aplicación de la ética en este tipo de temas radica en sostener que hay medicamentos que si cumplen con los estudios e investigaciones que respaldan su seguridad y eficacia”, concluyó el doctor Víctor Huggo Córdova.

Para saber si un medicamento genérico es intercambiable, es decir una medicina que que tiene el mismo efecto terapéutico que el medicamento original,  tiene que portar las siglas GI, que son una garantía para el paciente y para el médico, pues demuestran que el medicamento cumple con todas las condiciones necesarias de calidad, seguridad y eficacia y que es intercambiable con medicamento original. También se puede consultar catálogo de Medicamentos Originales o Innovadores y otro de Genéricos Intercambiables elaborado por la Comisión de Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS).

Los medicamentos que no aparecen en dichos catálogos son considerados genéricos y, por lo tanto, no cuentan con la seguridad y eficacia.

El catálogo está disponible en la página:
http://www.salud.gob.mx/unidades/csg/cuads_bas_cat2002/medica_2002.htm.

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