
14 de junio Día Mundial del Donante de Sangre

Por: MSP José Noé Rizo Amézquita. Director de la Sección Técnica de Determinantes Sociales de la Sociedad Mexicana de Salud Pública (SMSP). Profesor del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Investigador en Salud y Seguridad Social de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS)

Por: MSP Juan Carlos Navarro Guerrero. Director de la Sección Técnica de Enfermedades Crónicas de la Sociedad Mexicana de Salud Pública (SMSP). Profesor de la Academia de Sociomédica de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Durango Campus Culiacán (UAD). Epidemiólogo de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica del Hospital General de Culiacán IMSS Bienestar
Introducción
En 2005, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció el 14 de junio como el Día Mundial del Donante de Sangre. En este día se celebra a aquellos donantes voluntarios que aportan un poco de su propia sangre con la finalidad de contribuir a salvar la vida de aquellos individuos que requieran de este valioso elemento. Además, durante este día se pretende sensibilizar a la población mundial acerca de la importancia de esta acción, su seguridad y constante necesidad. En 2025, el lema de este día fue “Dona sangre, dona esperanza: juntos salvamos vidas”, la cual trata de resaltar el impacto solidario y benéfico que cada donación tiene sobre la población de los países (OMS, 2025).
Importancia de la donación de sangre
La donación de sangre ayuda a salvar miles de vidas, pero también es un aspecto fundamental de la atención a la salud para asegurar su disponibilidad en situaciones críticas como emergencias por accidentes o desastres naturales, cirugías, tratamientos oncológicos, anemia, hemorragias obstétricas y trasplantes. Una sola unidad de sangre, definida como aproximadamente 450 ml, puede beneficiar hasta tres pacientes, y los glóbulos rojos, el plasma y las plaquetas cubren distintas necesidades clínicas (Secretaría de Salud Ciudad de México, 2024). Sin embargo, como antes se mencionó, esta disponibilidad de ve comprometida por el alto porcentaje de donaciones de reposición y el escaso correspondiente a la donación altruista. La OMS ha recomendado alcanzar el 100 % de donaciones voluntarias para garantizar un sistema más seguro y sostenible (Bravo-Lindoro, 2018).
Donación de sangre en el mundo
La donación voluntaria de sangre no remunerada (VNRD, por sus siglas en inglés) es una tendencia con altibajos a nivel global. Un dato revelador es que Lituania alcanzó un 99.98% de VNRD para 2020. Esto se asoció a un menor riesgo de infecciones transmitidas por transfusión frente a la donación remunerada (Kalibatas & Kalibatienė, 2022). Sin embargo, en Pakistán la VNRD alcanzó únicamente el rango de 10% a 13% (Jamal et al., 2023); mientras que en Líbano la tendencia fue mayor, aunque no de forma como se esperaba por la OMS. En este último país, la tendencia osciló entre el 20 y el 25 % (Haddad et al., 2020). En este contexto, adicionalmente de 2004 a 2018 la demanda mundial de inmunoglobulinas se triplicó, lo que se acompañó de un aumento en el número de donantes retribuidos económicamente (Brand et al., 2020). La donación retribuida es una práctica desalentada por la OMS ya que se compromete la seguridad tanto del donante como del receptor debido a la recurrencia de malas prácticas en el proceso. Entre las estrategias que diversos países han establecido estrategias que incluyen seminarios destinados a diseñar estrategias que permitan alcanzar un 100 % de donación voluntaria, auditorías a los sistemas de salud para verificar las condiciones en que se realiza la donación, establecimiento de comités nacionales unificados de suministro de sangre, así como reconocer legalmente la medicina transfusional como una prioridad de salud pública (Haddad et al., 2020).
Donación de sangre en México, reportes actuales
En México, si bien existe una gran cultura de la donación, existen aún barreras que deben ser superadas. De acuerdo con datos del gobierno, en 2023 se registraron aproximadamente 1.6 millones de donaciones de sangre. No obstante, sólo 8.3% fueron voluntarias y no remuneradas, siendo el 91.7% restante donaciones de reposición (por familiares o amigos. Esto es, la población mexicana dona sangre, pero comúnmente lo hace para familiares y/o amigos que se los solicitan ya que es un requisito en muchas ocasiones para realizar un estudio o cirugía al paciente. La donación voluntaria para terceros desconocidos es aún un área de oportunidad (Consultor Salud, 2024). Adicionalmente, se ha reportado que México se encuentra en los últimos lugares de donación altruista en América Latina y el Caribe, con un rango que apenas alcanza entre 6.8 % y 8.1 % del total de donaciones. Sin embargo, también existen datos que indican que la donación voluntaria aumentó del 5.1 % en 2018 al 8.3 % en 2023, gracias a diversas campañas de sensibilización combinadas con reformas en los criterios de exclusión médica para evitar discriminaciones (Gobierno de México, Secretaría de Salud, 2024). Igualmente, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó que durante 2023 captó 334,149 litros de sangre por donación, lo que representa un incremento del 2.7% respecto a años previos. No obstante, nuevamente solo el 8% de estas donaciones fueron altruistas (Consultor Salud, 2024).
El fortalecimiento de la donación altruista de sangre representa un logro significativo en salud pública; sin embargo, conlleva desafíos epidemiológicos importantes, particularmente en el análisis de marcadores serológicos reactivos. Dentro de los agentes infecciosos que se tamizan de forma rutinaria destacan Trypanosoma cruzi (tripanosomiasis americana), VIH, Treponema pallidum (sífilis), virus de la hepatitis B y C, así como Brucella spp.
La detección de reactividad en estas pruebas impide la utilización inmediata de la unidad sanguínea, ya que esta debe descartarse o someterse a confirmación, lo cual afecta la disponibilidad de sangre segura para transfusión.
En México se cuentan con pocos estudios para estimar la prevalencia sobre serología reactiva, sin embargo, entre 2020 y 2023, un estudio realizado en el Banco de Sangre del Centro Médico Siglo XXI de México reportó que el 1.38 % de las donaciones obtuvo resultados reactivos en las pruebas de tamizaje (serológicas), y luego de confirmación ese porcentaje se redujo a 0.53 %, lo que representa a los donantes efectivamente rechazados por serología reactiva (National Library of Medicine NIH).
El análisis del comportamiento epidemiológico de las pruebas serológicas en los donadores que han sido monitoreados en un estudio realizado en el estado de Guanajuato (Sangrador‑Deitos cols. 2020) marcó diferencias significativas en comparación con los datos observados en la población general. Existen discrepancias notables en los resultados correspondientes a la hepatitis C y al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
En la población general del país, estas infecciones han mostrado una tendencia creciente o, en algunos casos, una estabilización en su incidencia, los donadores de sangre presentan un perfil distinto. Estas diferencias pueden estar relacionadas con los estrictos criterios de selección y tamizaje que se aplican en los bancos de sangre, lo cual podría limitar la inclusión de individuos con factores de riesgo. Así, los resultados sugieren que la población donadora no necesariamente refleja el comportamiento epidemiológico de la población general en lo que respecta a estas infecciones.
Gracias a la aplicación sistemática de pruebas serológicas en cada unidad de sangre que se va a transfundir, se ha logrado reducir de forma significativa el riesgo de transmitir enfermedades infecciosas. Esta medida no solo ha fortalecido la seguridad en los procedimientos de transfusión, sino que también ha generado mayor confianza tanto en los profesionales de salud como en los pacientes que reciben este tipo de tratamiento.
La hepatitis C es la infección más comúnmente identificada en bancos de sangre en México bajo el marco de vigilancia epidemiológica. Un estudio realizado por el Centro Estatal de Transfusión Sanguínea de Guanajuato, que abarcó el periodo de 1999 a 2015 y evaluó a 340,215 donadores, reportó una prevalencia del 0.87 % para hepatitis C, siendo esta la tasa más alta en comparación con otros agentes infecciosos, seguida por la enfermedad de Chagas con un 0.65 %.
De manera consistente, datos nacionales correspondientes a 2022 en el mismo estado mostraron que la prevalencia de hepatitis C se mantuvo en 0.53 %, superando la frecuencia de otros marcadores como VIH y hepatitis B, ambos con 0.16 %, así como sífilis (0.69 %) y Chagas (0.28 %). Estos hallazgos confirman que la hepatitis C continúa siendo el marcador infeccioso más prevalente en la población de donadores de sangre en México, destacándose por encima de otras infecciones monitoreadas.
En este contexto, este trabajo tuvo por objetivo analizar los datos históricos de donación de sangre en México, con datos desde 2005 hasta 2023. Además, se buscó explorar y analizar motivos subyacentes a la manera en que se distribuye la población donante en México. Para ello, se utilizaron datos abiertos descargados de las bases de datos del Centro Nacional de la Transfusión Sanguínea (s. f.).
La Figura 1 muestra un mapa de calor del total de donaciones de sangre desde 2005 hasta 2023 por estado. Como complemento, en la Figura 2 se aprecia el total por estado, en la cual se muestra que la CDMX es la entidad con el mayor número de donaciones totales, superando los 6 millones de donantes. Por otra parte, se identifica Campeche como el estado con menor número de ellas.


Un análisis más detallado se muestra en la Figura 3. En ésta se analizó la cantidad de donaciones de sangre por estado a partir de su posición en términos de cuartiles. Con esta figura podemos notar que las 5 principales entidades donde se realizan donaciones de sangre son: CDMX, Jalisco, estado de México, Nuevo León y Veracruz; las 5 últimas entidades fueron: Quintana Roo, Baja California Sur, Colima, Tlaxcala y Campeche.

La donación en México se realiza en diversas instancias de atención a la Salud, que son: Instituto Mexicano del Seguro Social, Centros Estatales de Transfusión Sanguínea (CETS), hospitales privados, Servicios Médicos de cada Entidad, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), centros universitarios, Cruz Roja, hospitales de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), y los centros de Desarrollo Integral para la Familia (DIF). Estas instancias captan la donación en ese mismo orden (Figura 4), siendo la principal el IMSS y la que menos capta son los centros DIF. Estas instancias, además, se pueden integrar en supra categorías que integran las instancias existentes de los diversos sistemas de atención a la salud en México. Esta nueva agrupación se muestra en la Figura 5. En esta figura se aprecia que es el sector público federal el que, por mucho, capta a la población donante, seguido de hospitales o centros de atención a la salud privados. Los centros del sector público estatal captan un menor número de donantes y, por último, otras instituciones auxiliares no llegan a captar más de 1 millón de donantes.


Los resultados de la Figura 5 no son sorprendentes por sí mismos, pero sí relevantes. Estos resultados muestran que, pese a que en muchas ocasiones, los sistemas de atención a la salud privados cuentan con una mayor y mejor infraestructura en general y en particular para el caso de la donación de sangre, el sector público federal sigue captando la mayor cantidad de donantes. Esto, indirectamente, demuestra que la mayor cantidad de población en México asiste al sector público federal en busca de atención médica. Esta idea se fortalece a partir del hecho de que casi el poco más del 90% de la donación de sangre en México consiste en donaciones de reposición. La cantidad de donaciones captadas por el sector público estatal también puede sugerir la ausencia de infraestructura adecuada para esta acción. Esta mayor captación de donantes por parte del sector público federal se aprecia también en la Figura 6. En esta figura, se aprecia, mediante un mapa de calor, que en su conjunto, los hospitales o centros de atención a la salud privados, los centros del sector público estatal y otras instituciones auxiliares no llegan a captar más de 1 millón de donantes en ninguna entidad de México.

El comportamiento de la donación sanguínea en México, de 2005 a 2023, tiene un comportamiento heterogéneo de acuerdo al sector que se analice. La Figura 7 muestra una tendencia estable, aunque baja, en instituciones auxiliares. Ese mismo comportamiento se presenta en el sector privado y en el sector público estatal, al menos hasta 2013. Para estos dos últimos sectores, en 2014 y 2015 se mostró una ligera tendencia a la baja, la cual se revirtió al año siguiente (2017) y nuevamente mostró un periodo de estabilidad hasta 2023. El comportamiento de la donación de sangre en el sector público federal es más complejo. De 2005 a 2013 se apreció una ligera tendencia a la alza, no muy elevada, pero constante. Sin embargo, de casi 1.5 millones de donantes captados en 2013 decayó a menos de 1 millón en 2014. Posteriormente, recuperó la tendencia al alza hasta alcanzar los casi 2 millones de donantes en 2017, para decaer nuevamente de manera pronunciada hasta un mínimo histórico en 2021 con apenas poco más de 750,000 donaciones. En los años siguientes hubo un incremento con muy poca aceleración para cerrar 2023 con un número de donadores semejante al reportado en 2005. El drástico descenso de donadores de 2018 y 2019 puede ser posiblemente explicado por los cambios en políticas públicas de salud acontecidos por el cambio del gobierno. La pandemia por COVID-19 ocurrida a nivel global a final de 2019 puede ser, al menos parcialmente, responsable del comportamiento de la donación para los años 2020 a 2023. No obstante, debe resaltarse el hecho de que en este último año se retornó a niveles semejantes reportados en 2005. Este dato debe ser subrayado y atendido a través de políticas públicas de atención a la salud.

Finalmente, se realizó un análisis de conglomerados no jerárquico (k-medias = 4) para analizar más a detalle la distribución regional de donadores en México. Los resultados, basados en la cantidad de donadores, se muestran en el mapa de calor de la Figura 8.

Los resultados con 4 conglomerados ajustan uno, clúster 2, que contiene únicamente a CDMX. Esto no es novedoso ya que en esta entidad se encuentran centralizadas la mayor cantidad de instancias de atención a la salud del sector público federal. Por ello, la mayor captación de donadores es esperada. El clúster 3 es el que integra la segunda mayor cantidad de donantes en México y se integra por Estado de México, Jalisco y Nuevo León. Esto cobra sentido al considerar que estas entidades se caracterizan no solo por la cantidad de habitantes, sino también por el hecho de que son entidades de alto grado de desarrollo económico e industrial, lo que favorece el contar con avanzada infraestructura para el sector de atención a la salud. El clúster 1 se conforma por Baja California, Chihuahua, Tamaulipas, Veracruz, Puebla, Chiapas, Guanajuato y Michoacán. Su integración en conglomerado particular puede ser debida a que poseen una infraestructura semejante de bancos de sangre y centros de donación, pero un desarrollo menor en ésta, así como en su actividad económica. Finalmente, el clúster 4 se conforma por los 20 estados restantes, mismos que captaron la menor cantidad de donadores. En estos estados es altamente probable que la capacidad de infraestructura para realizar donación de sangre sea menor, respecto a la que poseen los estados restantes. Esta interpretación se resume en la Figura 9. No obstante, para ningún clúster deben dejarse de lado la implementación de estrategias y campañas de donación, o su ausencia.

Llamado a la acción
En México, desde 2005 a 2023 se han captado más de 6 millones de donaciones de sangre, siendo alrededor de 1.8 millones en 2023. Si bien estos datos son alentadores, aún México presenta un rezago en materia de donación de sangre, particularmente porque 9 de cada 10 donaciones es de reposición y solo 1 de cada 10 es altruista. Esto mina la disponibilidad de sangre ante catástrofes u otros motivos por los cuales puede llegar a ser requerido este valioso componente para la vida. Además, el drástico descenso en donaciones de 2018 y 2019 debe alertar al gobierno federal y los gobiernos estatales para tomar las medidas pertinentes que eviten este evento nuevamente y se recupere la tendencia positiva, la cual debe ser además acelerada, en cuanto a la donación. Debe considerarse también el papel del sector público estatal y el privado y fortalecer su compromiso y medios para la captación de donantes, ya que una inmensa mayoría de ellos se focalizan en una sola institución: el IMSS. Adicionalmente, la desigualdad regional, detectada en este estudio mediante un análisis de conglomerados, brinda información relevante para identificar y atender esas áreas de oportunidad que se evidencian en el menor número de donantes captados en algunas entidades de México. Ante este panorama, el llamado a la acción se dirige hacia los gobiernos en todos sus niveles para establecer políticas de salud en materia de donación de sangre que impulsen, motiven y garanticen la seguridad de los donadores y receptores. La meta, que por distante no significa imposible, es que México logre el 100% de donación altruista, tal como lo recomienda la OMS. Es necesario una política pública vital que fortalezca la autosuficiencia de sangre segura en México.
Referencias
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